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RUT CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 18

RUT CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 18

Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar 3

3. 2–18 Rut 404
2 hogar para ti, para que te vaya bien? ¿No es Booz nuestro pariente,
con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta
3 esta noche la parva de las cebadas. Te lavarás, pues, y te
ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te
darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer
4 y de beber. Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se
acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te
5 dirá lo que hayas de hacer. Y ella respondió: Haré todo lo que
6 tú me mandes. Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que
7 su suegra le había mandado. Y cuando Booz hubo comido y
bebido, y su corazón estuvo contento, se retiró a dormir a un
lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y le descu-
8 brió los pies y se acostó. Y aconteció que a la medianoche se
estremeció aquel hombre, y se volvió; y he aquí, una mujer es-
9 taba acostada a sus pies. Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella
respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa
10 sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano. Y él dijo:
Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera
bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes,
11 sean pobres o ricos. Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré
contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe
12 que eres mujer virtuosa. Y ahora, aunque es cierto que yo soy
pariente cercano, con todo eso hay pariente más cercano que
13 yo. Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redimiere,
bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré,
14 vive Jehová. Descansa, pues, hasta la mañana. Y después que
durmió a sus pies hasta la mañana, se levantó antes que los
hombres pudieran reconocerse unos a otros; porque él dijo: No
15 se sepa que vino mujer a la era. Después le dijo: Quítate el
manto que traes sobre ti, y tenlo. Y teniéndolo ella, él midió
seis medidas de cebada, y se las puso encima; y ella se fue a la
16 ciudad. Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo:
¿Qué hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel va-
17 rón le había acontecido. Y dijo: Estas seis medidas de cebada
me dio, diciéndome: A fin de que no vayas a tu suegra con las
18 manos vacías. Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta
que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no
descansará hasta que concluya el asunto hoy.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
Bibles.org.uk, London.

RUT CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 23

RUT CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 23
2 Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la
2 familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz. Y Rut la moabita
dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré
espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le
3 respondió: Ve, hija mía. Fue, pues, y llegando, espigó en el
campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte
del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec.
4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová
sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga.
5 Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De
6 quién es esta joven? Y el criado, mayordomo de los segadores,
respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí
7 de los campos de Moab; y ha dicho: Te ruego que me dejes
recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró,
pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar
8 ni aun por un momento. Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija
mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y
9 aquí estarás junto a mis criadas. Mira bien el campo que sieguen,
y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no
te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del

403 Rut 2. 10–3. 1
agua que sacan los criados. Ella entonces bajando su rostro 10
se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus
ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera? Y respon- 11
diendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu
suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu
padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un
pueblo que no conociste antes. Jehová recompense tu obra, 12
y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de
Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte. Y ella d¼o: 13
Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has
consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque
no soy ni como una de tus criadas. Y Booz le dijo a la 14
hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado
en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio
del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró. Luego se 15
levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo:
Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis;
y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, 16
y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis. Espigó, 17
pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido,
y fue como un efa de cebada. Y lo tomó, y se fue a 18
la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también
luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada,
y se lo dio. Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? 19
¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido.
Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El
nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz. Y dijo 20
Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha
rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que
han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel
varón, y uno de los que pueden redimirnos. Y Rut la moabita 21
d¼o: Además de esto me ha dicho: Júntate con mis criadas,
hasta que hayan acabado toda mi siega. Y Noemí respondió 22
a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas,
y que no te encuentren en otro campo. Estuvo, pues, junto 23
con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega
de la cebada y la del trigo; y vivía con su suegra.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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RUT CAPITULO 1 VERSOS 1 AL 22

RUT
 CAPITULO 1 VERSOS 1 AL 22
Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que 1
hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de
Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su
mujer, y dos hijos suyos. El nombre de aquel va- 2
rón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de
sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá.
Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. Y 3
murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos
hijos, los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nom- 4
bre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron
allí unos diez años. Y murieron también los dos, Mahlón y 5
Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos
y de su marido. Entonces se levantó con sus nueras, y regre- 6
só de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab
que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan. Salió, 7
pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras,
y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá. Y 8
Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la
casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como
la habéis hecho con los muertos y conmigo. Os conceda 9
Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido.
Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron, y le dijeron: 10
Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo. Y Noemí 11
respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo?
¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros
maridos? Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja 12
para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta
noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos, ¿habíais 13
vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de
quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor
amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha
salido contra mí. Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; 14
y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. Y Noe- 15
mí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus

1. 16–2. 9 Rut 402
16 dioses; vuélvete tú tras ella. Respondió Rut: No me ruegues
que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú
fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo
17 será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré
yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me
añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.
18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo
19 más. Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén;
y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se
20 conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí? Y
ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara;
porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.
21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías.
¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado
22 testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? Así
volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los
campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega
de la cebada.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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JUECES CAPITULO 21 VERSOS 1 AL 25

JUECES CAPITULO 21 VERSOS 1 AL 25
Los varones de Israel habían jurado en Mizpa, diciendo: 21
Ninguno de nosotros dará su hija a los de Benjamín por mujer.
Y vino el pueblo a la casa de Dios, y se estuvieron allí 2
hasta la noche en presencia de Dios; y alzando su voz hicieron
gran llanto, y dijeron: Oh Jehová Dios de Israel, ¿por qué ha 3
sucedido esto en Israel, que falte hoy de Israel una tribu? Y al 4
día siguiente el pueblo se levantó de mañana, y edificaron allí
altar, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz. Y dijeron 5
los hijos de Israel: ¿Quién de todas las tribus de Israel no subió
a la reunión delante de Jehová? Porque se había hecho gran
juramento contra el que no subiese a Jehová en Mizpa, diciendo:
Sufrirá la muerte. Y los hijos de Israel se arrepintieron 6
a causa de Benjamín su hermano, y dijeron: Cortada es hoy
de Israel una tribu. ¿Qué haremos en cuanto a mujeres para 7
los que han quedado? Nosotros hemos jurado por Jehová que
no les daremos nuestras hijas por mujeres. Y dijeron: ¿Hay 8
alguno de las tribus de Israel que no haya subido a Jehová en
Mizpa? Y hallaron que ninguno de Jabes-galaad había venido
al campamento, a la reunión. Porque fue contado el pueblo, y 9
no hubo allí varón de los moradores de Jabes-galaad. Enton- 10
ces la congregación envió allá a doce mil hombres de los más
valientes, y les mandaron, diciendo: Id y herid a filo de espada
a los moradores de Jabes-galaad, con las mujeres y niños.
Pero haréis de esta manera: mataréis a todo varón, y a toda 11
mujer que haya conocido ayuntamiento de varón. Y hallaron 12

21. 13–25 Jueces 400
de los moradores de Jabes-galaad cuatrocientas doncellas que
no habían conocido ayuntamiento de varón, y las trajeron al
13 campamento en Silo, que está en la tierra de Canaán. Toda la
congregación envió luego a hablar a los hijos de Benjamín que
14 estaban en la peña de Rimón, y los llamaron en paz. Y volvieron
entonces los de Benjamín, y les dieron por mujeres las que
habían guardado vivas de las mujeres de Jabes-galaad; mas
15 no les bastaron éstas. Y el pueblo tuvo compasión de Benjamín,
porque Jehová había abierto una brecha entre las tribus
16 de Israel. Entonces los ancianos de la congregación dijeron:
¿Qué haremos respecto de mujeres para los que han quedado?
17 Porque fueron muertas las mujeres de Benjamín. Y dijeron:
Tenga Benjamín herencia en los que han escapado, y no sea ex-
18 terminada una tribu de Israel. Pero nosotros no les podemos
dar mujeres de nuestras hijas, porque los hijos de Israel han
jurado diciendo: Maldito el que diere mujer a los benjamitas.
19 Ahora bien, dijeron, he aquí cada año hay fiesta solemne de
Jehová en Silo, que está al norte de Bet-el, y al lado oriental
del camino que sube de Bet-el a Siquem, y al sur de Lebona.
20 Y mandaron a los hijos de Benjamín, diciendo: Id, y poned
21 emboscadas en las viñas, y estad atentos; y cuando veáis salir
a las hijas de Silo a bailar en corros, salid de las viñas, y
arrebatad cada uno mujer para sí de las hijas de Silo, e idos
22 a tierra de Benjamín. Y si vinieren los padres de ellas o sus
hermanos a demandárnoslas, nosotros les diremos: Hacednos
la merced de concedérnoslas, pues que nosotros en la guerra
no tomamos mujeres para todos; además, no sois vosotros los
23 que se las disteis, para que ahora seáis culpados. Y los hijos
de Benjamín lo hicieron así; y tomaron mujeres conforme a su
número, robándolas de entre las que danzaban; y se fueron, y
volvieron a su heredad, y reedificaron las ciudades, y habita-
24 ron en ellas. Entonces los hijos de Israel se fueron también de
allí, cada uno a su tribu y a su familia, saliendo de allí cada
25 uno a su heredad. En estos días no había rey en Israel; cada
uno hacía lo que bien le parecía.

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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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JUECES CAPITULO 20 VERSOS 1 AL 48

JUECES CAPITULO 20 VERSOS 1 AL 48
20 Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reunió la
congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba
2 y la tierra de Galaad, a Jehová en Mizpa. Y los jefes de todo
el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en
la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a
3 pie que sacaban espada. Y los hijos de Benjamín oyeron que
los hijos de Israel habían subido a Mizpa. Y dijeron los hijos de
4 Israel: Decid cómo fue esta maldad. Entonces el varón levita,
marido de la mujer muerta, respondió y dijo: Yo llegué a Gabaa
de Benjamín con mi concubina, para pasar allí la noche.
5 Y levantándose contra mí los de Gabaa, rodearon contra mí la
casa por la noche, con idea de matarme, y a mi concubina la
6 humillaron de tal manera que murió. Entonces tomando yo
mi concubina, la corté en pedazos, y la envié por todo el territorio
de la posesión de Israel, por cuanto han hecho maldad y
7 crimen en Israel. He aquí todos vosotros sois hijos de Israel;
8 dad aquí vuestro parecer y consejo. Entonces todo el pueblo,
como un solo hombre, se levantó, y dijeron: Ninguno de nosotros
irá a su tienda, ni volverá ninguno de nosotros a su casa.
9 Mas esto es ahora lo que haremos a Gabaa: contra ella subire-
10 mos por sorteo. Tomaremos diez hombres de cada ciento por
todas las tribus de Israel, y ciento de cada mil, y mil de cada
diez mil, que lleven víveres para el pueblo, para que yendo a
Gabaa de Benjamín le hagan conforme a toda la abominación
11 que ha cometido en Israel. Y se juntaron todos los hombres
12 de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre. Y
las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín,
diciendo: ¿Qué maldad es ésta que ha sido hecha entre
13 vosotros? Entregad, pues, ahora a aquellos hombres perversos
que están en Gabaa, para que los matemos, y quitemos el
mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oír la voz de
14 sus hermanos los hijos de Israel, sino que los de Benjamín se
juntaron de las ciudades en Gabaa, para salir a pelear contra
15 los hijos de Israel. Y fueron contados en aquel tiempo los hi

397 Jueces 20. 16–30
jos de Benjamín de las ciudades, veintiséis mil hombres que
sacaban espada, sin los que moraban en Gabaa, que fueron
por cuenta setecientos hombres escogidos. De toda aquella 16
gente había setecientos hombres escogidos, que eran zurdos,
todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello,
y no erraban. Y fueron contados los varones de Israel, fuera 17
de Benjamín, cuatrocientos mil hombres que sacaban espada,
todos estos hombres de guerra. Luego se levantaron los h¼os 18
de Israel, y subieron a la casa de Dios y consultaron a Dios,
diciendo: ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra
contra los hijos de Benjamín? Y Jehová respondió: Judá será
el primero. Se levantaron, pues, los hijos de Israel por la ma- 19
ñana, contra Gabaa. Y salieron los hijos de Israel a combatir 20
contra Benjamín, y los varones de Israel ordenaron la batalla
contra ellos junto a Gabaa. Saliendo entonces de Gabaa los 21
hijos de Benjamín, derribaron por tierra aquel día veintidós mil
hombres de los hijos de Israel. Mas reanimándose el pueblo, 22
los varones de Israel volvieron a ordenar la batalla en el mismo
lugar donde la habían ordenado el primer día. Porque los hijos 23
de Israel subieron y lloraron delante de Jehová hasta la noche,
y consultaron a Jehová, diciendo: ¿Volveremos a pelear con los
hijos de Benjamín nuestros hermanos? Y Jehová les respondió:
Subid contra ellos. Por lo cual se acercaron los hijos de Israel 24
contra los hijos de Benjamín el segundo día. Y aquel segundo 25
día, saliendo Benjamín de Gabaa contra ellos, derribaron por
tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos
los cuales sacaban espada. Entonces subieron todos los h¼os 26
de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la casa de Dios; y
lloraron, y se sentaron allí en presencia de Jehová, y ayunaron
aquel día hasta la noche; y ofrecieron holocaustos y ofrendas
de paz delante de Jehová. Y los hijos de Israel preguntaron 27
a Jehová (pues el arca del pacto de Dios estaba allí en aquellos
días, y Finees hijo de Eleazar, hijo de Aarón, ministraba 28
delante de ella en aquellos días), y dijeron: ¿Volveremos aún
a salir contra los hijos de Benjamín nuestros hermanos, para
pelear, o desistiremos? Y Jehová dijo: Subid, porque mañana
yo os los entregaré. Y puso Israel emboscadas alrededor de 29
Gabaa. Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos 30

20. 31–44 Jueces 398
de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Ga-
31 baa, como las otras veces. Y salieron los hijos de Benjamín al
encuentro del pueblo, alejándose de la ciudad; y comenzaron
a herir a algunos del pueblo, matándolos como las otras veces
por los caminos, uno de los cuales sube a Bet-el, y el otro a
Gabaa en el campo; y mataron unos treinta hombres de Israel.
32 Y los hijos de Benjamín decían: Vencidos son delante de nosotros,
como antes. Mas los hijos de Israel decían: Huiremos,
33 y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos. Entonces se
levantaron todos los de Israel de su lugar, y se pusieron en
orden de batalla en Baal-tamar; y también las emboscadas de
34 Israel salieron de su lugar, de la pradera de Gabaa. Y vinieron
contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel,
y la batalla arreciaba; mas ellos no sabían que ya el desastre
35 se acercaba a ellos. Y derrotó Jehová a Benjamín delante de
Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día a veinticinco mil
cien hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada.
36 Y vieron los hijos de Benjamín que eran derrotados; y los hijos
de Israel cedieron campo a Benjamín, porque estaban confiados
en las emboscadas que habían puesto detrás de Gabaa.
37 Y los hombres de las emboscadas acometieron prontamente a
Gabaa, y avanzaron e hirieron a filo de espada a toda la ciudad.
38 Y era la señal concertada entre los hombres de Israel y las emboscadas,
que hiciesen subir una gran humareda de la ciudad.
39 Luego, pues, que los de Israel retrocedieron en la batalla, los
de Benjamín comenzaron a herir y matar a la gente de Israel
como treinta hombres, y ya decían: Ciertamente ellos han
40 caído delante de nosotros, como en la primera batalla. Mas
cuando la columna de humo comenzó a subir de la ciudad, los
de Benjamín miraron hacia atrás; y he aquí que el humo de la
41 ciudad subía al cielo. Entonces se volvieron los hombres de
Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor, porque vieron
42 que el desastre había venido sobre ellos. Volvieron, por tanto,
la espalda delante de Israel hacia el camino del desierto;
pero la batalla los alcanzó, y los que salían de las ciudades
43 los destruían en medio de ellos. Así cercaron a los de Benjamín,
y los acosaron y hollaron desde Menúha hasta enfrente
44 de Gabaa hacia donde nace el sol. Y cayeron de Benjamín

399 Jueces 20. 45–21. 12
dieciocho mil hombres, todos ellos hombres de guerra. Vol- 45
viéndose luego, huyeron hacia el desierto, a la peña de Rimón,
y de ellos fueron abatidos cinco mil hombres en los caminos;
y fueron persiguiéndolos aun hasta Gidom, y mataron de ellos
a dos mil hombres. Fueron todos los que de Benjamín mu- 46
rieron aquel día, veinticinco mil hombres que sacaban espada,
todos ellos hombres de guerra. Pero se volvieron y huyeron 47
al desierto a la peña de Rimón seiscientos hombres, los cuales
estuvieron en la peña de Rimón cuatro meses. Y los hombres 48
de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín, y los hirieron
a filo de espada, así a los hombres de cada ciudad como a las
bestias y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a
todas las ciudades que hallaban.


Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
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JUECES CAPITULO 19 VERSOS 1 AL 30

JUECES CAPITULO 19 VERSOS 1 AL 30
En aquellos días, cuando no había rey en Israel, hubo un 19
levita que moraba como forastero en la parte más remota del

19. 2–16 Jueces 394
monte de Efraín, el cual había tomado para sí mujer concubina
2 de Belén de Judá. Y su concubina le fue infiel, y se fue de
él a casa de su padre, a Belén de Judá, y estuvo allá durante
3 cuatro meses. Y se levantó su marido y la siguió, para hablarle
amorosamente y hacerla volver; y llevaba consigo un criado, y
un par de asnos; y ella le hizo entrar en la casa de su padre.
4 Y viéndole el padre de la joven, salió a recibirle gozoso; y le
detuvo su suegro, el padre de la joven, y quedó en su casa tres
5 días, comiendo y bebiendo y alojándose allí. Al cuarto día,
cuando se levantaron de mañana, se levantó también el levita
para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: Conforta
6 tu corazón con un bocado de pan, y después os iréis. Y se
sentaron ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre
de la joven dijo al varón: Yo te ruego que quieras pasar aquí la
7 noche, y se alegrará tu corazón. Y se levantó el varón para irse,
8 pero insistió su suegro, y volvió a pasar allí la noche. Al quinto
día, levantándose de mañana para irse, le dijo el padre de la
joven: Conforta ahora tu corazón, y aguarda hasta que decline
9 el día. Y comieron ambos juntos. Luego se levantó el varón
para irse, él y su concubina y su criado. Entonces su suegro,
el padre de la joven, le dijo: He aquí ya el día declina para
anochecer, te ruego que paséis aquí la noche; he aquí que el día
se acaba, duerme aquí, para que se alegre tu corazón; y mañana
os levantaréis temprano a vuestro camino y te irás a tu casa.
10 Mas el hombre no quiso pasar allí la noche, sino que se levantó
y se fue, y llegó hasta enfrente de Jebús, que es Jerusalén,
11 con su par de asnos ensillados, y su concubina. Y estando ya
junto a Jebús, el día había declinado mucho; y dijo el criado a
su señor: Ven ahora, y vámonos a esta ciudad de los jebuseos,
12 para que pasemos en ella la noche. Y su señor le respondió: No
iremos a ninguna ciudad de extranjeros, que no sea de los hijos
de Israel, sino que pasaremos hasta Gabaa. Y dijo a su criado:
13 Ven, sigamos hasta uno de esos lugares, para pasar la noche en
14 Gabaa o en Ramá. Pasando, pues, caminaron, y se les puso
15 el sol junto a Gabaa que era de Benjamín. Y se apartaron del
camino para entrar a pasar allí la noche en Gabaa; y entrando,
se sentaron en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los
16 acogiese en casa para pasar la noche. Y he aquí un hombre

395 Jueces 19. 17–29
viejo que venía de su trabajo del campo al anochecer, el cual
era del monte de Efraín, y moraba como forastero en Gabaa;
pero los moradores de aquel lugar eran hijos de Benjamín. Y 17
alzando el viejo los ojos, vio a aquel caminante en la plaza de
la ciudad, y le dijo: ¿A dónde vas, y de dónde vienes? Y él 18
respondió: Pasamos de Belén de Judá a la parte más remota
del monte de Efraín, de donde soy; y había ido a Belén de
Judá; mas ahora voy a la casa de Jehová, y no hay quien me
reciba en casa. Nosotros tenemos paja y forraje para nuestros 19
asnos, y también tenemos pan y vino para mí y para tu sierva,
y para el criado que está con tu siervo; no nos hace falta nada.
Y el hombre anciano dijo: Paz sea contigo; tu necesidad toda 20
quede solamente a mi cargo, con tal que no pases la noche en
la plaza. Y los trajo a su casa, y dio de comer a sus asnos; y se 21
lavaron los pies, y comieron y bebieron. Pero cuando estaban 22
gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres
perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron
al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha
entrado en tu casa, para que lo conozcamos. Y salió a ellos 23
el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos, os ruego
que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en
mi casa, no hagáis esta maldad. He aquí mi hija virgen, y la 24
concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced
con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan
infame. Mas aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que 25
tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron
a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y
la dejaron cuando apuntaba el alba. Y cuando ya amanecía, 26
vino la mujer, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel
hombre donde su señor estaba, hasta que fue de día. Y se 27
levantó por la mañana su señor, y abrió las puertas de la casa,
y salió para seguir su camino; y he aquí la mujer su concubina
estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos
sobre el umbral. Él le dijo: Levántate, y vámonos; pero ella 28
no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre
su asno, se levantó y se fue a su lugar. Y llegando a su casa, 29
tomó un cuchillo, y echó mano de su concubina, y la partió por
sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de

19. 30–20. 15 Jueces 396
30 Israel. Y todo el que veía aquello, decía: Jamás se ha hecho
ni visto tal cosa, desde el tiempo en que los hijos de Israel
subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto,
tomad consejo, y hablad.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
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JUECES CAPITULO 18 VERSOS 1 AL 31

JUECES CAPITULO 18 VERSOS 1 AL 31

En aquellos días no había rey en Israel. Y en aquellos días 18
la tribu de Dan buscaba posesión para sí donde habitar, porque
hasta entonces no había tenido posesión entre las tribus
de Israel. Y los hijos de Dan enviaron de su tribu cinco hom- 2
bres de entre ellos, hombres valientes, de Zora y Estaol, para
que reconociesen y explorasen bien la tierra; y les dijeron: Id
y reconoced la tierra. Éstos vinieron al monte de Efraín, hasta
la casa de Micaía, y allí posaron. Cuando estaban cerca de 3
la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita; y lle-

18. 4–17 Jueces 392
gando allá, le dijeron: ¿Quién te ha traído acá? ¿y qué haces
4 aquí? ¿y qué tienes tú por aquí? Él les respondió: De esta
y de esta manera ha hecho conmigo Micaía, y me ha tomado
5 para que sea su sacerdote. Y ellos le dijeron: Pregunta, pues,
ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje
6 que hacemos. Y el sacerdote les respondió: Id en paz; delante
7 de Jehová está vuestro camino en que andáis. Entonces aquellos
cinco hombres salieron, y vinieron a Lais; y vieron que el
pueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado,
conforme a la costumbre de los de Sidón, sin que nadie en
aquella región les perturbase en cosa alguna, ni había quien
poseyese el reino. Y estaban lejos de los sidonios, y no tenían
8 negocios con nadie. Volviendo, pues, ellos a sus hermanos en
Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: ¿Qué hay? Y ellos res-
9 pondieron: Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros
hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena;
¿y vosotros no haréis nada? No seáis perezosos en poneros en
10 marcha para ir a tomar posesión de la tierra. Cuando vayáis,
llegaréis a un pueblo confiado y a una tierra muy espaciosa,
pues Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no
11 hay falta de cosa alguna que haya en la tierra. Entonces salieron
de allí, de Zora y de Estaol, seiscientos hombres de la
12 familia de Dan, armados de armas de guerra. Fueron y acamparon
en Quiriat-jearim en Judá, por lo cual llamaron a aquel
lugar el campamento de Dan, hasta hoy; está al occidente de
13 Quiriat-jearim. Y de allí pasaron al monte de Efraín, y vinie-
14 ron hasta la casa de Micaía. Entonces aquellos cinco hombres
que habían ido a reconocer la tierra de Lais dijeron a sus hermanos:
¿No sabéis que en estas casas hay efod y terafines, y
una imagen de talla y una de fundición? Mirad, por tanto, lo
15 que habéis de hacer. Cuando llegaron allá, vinieron a la casa
del joven levita, en casa de Micaía, y le preguntaron cómo
16 estaba. Y los seiscientos hombres, que eran de los hijos de
Dan, estaban armados de sus armas de guerra a la entrada
17 de la puerta. Y subiendo los cinco hombres que habían ido
a reconocer la tierra, entraron allá y tomaron la imagen de
talla, el efod, los terafines y la imagen de fundición, mientras
estaba el sacerdote a la entrada de la puerta con los seiscientos

393 Jueces 18. 18–19. 1
hombres armados de armas de guerra. Entrando, pues, aqué- 18
llos en la casa de Micaía, tomaron la imagen de talla, el efod,
los terafines y la imagen de fundición. Y el sacerdote les dijo:
¿Qué hacéis vosotros? Y ellos le respondieron: Calla, pon la 19
mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro
padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas tú sacerdote en casa
de un solo hombre, que de una tribu y familia de Israel? Y 20
se alegró el corazón del sacerdote, el cual tomó el efod y los
terafines y la imagen, y se fue en medio del pueblo. Y ellos 21
se volvieron y partieron, y pusieron los niños, el ganado y el
bagaje por delante. Cuando ya se habían alejado de la casa 22
de Micaía, los hombres que habitaban en las casas cercanas a
la casa de Micaía se juntaron y siguieron a los hijos de Dan. Y 23
dando voces a los de Dan, éstos volvieron sus rostros, y dijeron
a Micaía: ¿Qué tienes, que has juntado gente? Él respondió: 24
Tomasteis mis dioses que yo hice y al sacerdote, y os vais; ¿qué
más me queda? ¿Por qué, pues, me decís: ¿Qué tienes? Y los 25
hijos de Dan le dijeron: No des voces tras nosotros, no sea que
los de ánimo colérico os acometan, y pierdas también tu vida
y la vida de los tuyos. Y prosiguieron los hijos de Dan su 26
camino, y Micaía, viendo que eran más fuertes que él, volvió y
regresó a su casa. Y ellos, llevando las cosas que había hecho 27
Micaía, juntamente con el sacerdote que tenía, llegaron a Lais,
al pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo de espada,
y quemaron la ciudad. Y no hubo quien los defendiese, por- 28
que estaban lejos de Sidón, y no tenían negocios con nadie. Y
la ciudad estaba en el valle que hay junto a Bet-rehob. Luego
reedificaron la ciudad, y habitaron en ella. Y llamaron el 29
nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan
su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad
Lais. Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; 30
y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron
sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la
tierra. Así tuvieron levantada entre ellos la imagen de talla 31
que Micaía había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios
estuvo en Silo.

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JUECES CAPITULO 17 VERSOS 1 AL 13

JUECES CAPITULO 17 VERSOS 1 AL 13
391 Jueces 17. 1–18. 3
Hubo un hombre del monte de Efraín, que se llamaba Mi- 17
caía, el cual dijo a su madre: Los mil cien siclos de plata que 2
te fueron hurtados, acerca de los cuales maldijiste, y de los
cuales me hablaste, he aquí el dinero está en mi poder; yo lo
tomé. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo
mío. Y él devolvió los mil cien siclos de plata a su madre; y 3
su madre dijo: En verdad he dedicado el dinero a Jehová por
mi hijo, para hacer una imagen de talla y una de fundición;
ahora, pues, yo te lo devuelvo. Mas él devolvió el dinero a 4
su madre, y tomó su madre doscientos siclos de plata y los
dio al fundidor, quien hizo de ellos una imagen de talla y una
de fundición, la cual fue puesta en la casa de Micaía. Y este 5
hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y
consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. En 6
aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien
le parecía. Y había un joven de Belén de Judá, de la tribu de 7
Judá, el cual era levita, y forastero allí. Este hombre partió 8
de la ciudad de Belén de Judá para ir a vivir donde pudiera
encontrar lugar; y llegando en su camino al monte de Efraín,
vino a casa de Micaía. Y Micaía le dijo: ¿De dónde vienes? Y 9
el levita le respondió: Soy de Belén de Judá, y voy a vivir donde
pueda encontrar lugar. Entonces Micaía le dijo: Quédate 10
en mi casa, y serás para mí padre y sacerdote; y yo te daré
diez siclos de plata por año, vestidos y comida. Y el levita se
quedó. Agradó, pues, al levita morar con aquel hombre, y fue 11
para él como uno de sus hijos. Y Micaía consagró al levita, 12
y aquel joven le servía de sacerdote, y permaneció en casa de
Micaía. Y Micaía dijo: Ahora sé que Jehová me prosperará, 13
porque tengo un levita por sacerdote.

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JUECES CAPITULO 16 VERSOS 1 AL 31

JUECES CAPITULO 16 VERSOS 1 AL 31

16 Fue Sansón a Gaza, y vio allí a una mujer ramera, y se llegó
2 a ella. Y fue dicho a los de Gaza: Sansón ha venido acá. Y
lo rodearon, y acecharon toda aquella noche a la puerta de
la ciudad; y estuvieron callados toda aquella noche, diciendo:
3 Hasta la luz de la mañana; entonces lo mataremos. Mas Sansón
durmió hasta la medianoche; y a la medianoche se levantó,
y tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su
cerrojo, se las echó al hombro, y se fue y las subió a la cum-
4 bre del monte que está delante de Hebrón. Después de esto
aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec,
5 la cual se llamaba Dalila. Y vinieron a ella los príncipes de
los filisteos, y le dijeron: Engáñale e infórmate en qué consiste
su gran fuerza, y cómo lo podríamos vencer, para que lo

389 Jueces 16. 6–19
atemos y lo dominemos; y cada uno de nosotros te dará mil
cien siclos de plata. Y Dalila dijo a Sansón: Yo te ruego que 6
me declares en qué consiste tu gran fuerza, y cómo podrás
ser atado para ser dominado. Y le respondió Sansón: Si me 7
ataren con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces
me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres.
Y los príncipes de los filisteos le trajeron siete mimbres verdes 8
que aún no estaban enjutos, y ella le ató con ellos. Y ella 9
tenía hombres en acecho en el aposento. Entonces ella le dijo:
¡Sansón, los filisteos contra ti! Y él rompió los mimbres, como
se rompe una cuerda de estopa cuando toca el fuego; y no se
supo el secreto de su fuerza. Entonces Dalila dijo a Sansón: 10
He aquí tú me has engañado, y me has dicho mentiras; descúbreme,
pues, ahora, te ruego, cómo podrás ser atado. Y él le 11
dijo: Si me ataren fuertemente con cuerdas nuevas que no se
hayan usado, yo me debilitaré, y seré como cualquiera de los
hombres. Y Dalila tomó cuerdas nuevas, y le ató con ellas, 12
y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y los espías estaban
en el aposento. Mas él las rompió de sus brazos como un hilo.
Y Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora me engañas, y tratas 13
conmigo con mentiras. Descúbreme, pues, ahora, cómo podrás
ser atado. Él entonces le dijo: Si tejieres siete guedejas de mi
cabeza con la tela y las asegurares con la estaca. Y ella las 14
aseguró con la estaca, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti!
Mas despertando él de su sueño, arrancó la estaca del telar
con la tela. Y ella le dijo: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu 15
corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y
no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y 16
aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e
importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le 17
descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza
llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de
mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me
debilitaré y seré como todos los hombres. Viendo Dalila que 18
él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los
principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él
me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los
filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero. Y ella 19

16. 20–31 Jueces 390
hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre,
quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a
20 afligirlo, pues su fuerza se apartó de él. Y le dijo: ¡Sansón, los
filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo:
Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía
21 que Jehová ya se había apartado de él. Mas los filisteos le
echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le
22 ataron con cadenas para que moliese en la cárcel. Y el cabello
23 de su cabeza comenzó a crecer, después que fue rapado. Entonces
los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer
sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro
24 dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo. Y
viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios
entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor
de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de noso-
25 tros. Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón,
dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron
a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y
26 lo pusieron entre las columnas. Entonces Sansón dijo al joven
que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las
columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye
27 sobre ellas. Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos
los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto
había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando
28 el escarnio de Sansón. Entonces clamó Sansón a Jehová, y
d¼o: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te
ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome
29 venganza de los filisteos por mis dos ojos. Asió luego Sansón
las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la
casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre
30 una y su mano izquierda sobre la otra. Y dijo Sansón: Muera
yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y
cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que
estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más
31 que los que había matado durante su vida. Y descendieron
sus hermanos y toda la casa de su padre, y le tomaron, y le
llevaron, y le sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de
su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años.


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JUECES CAPITULO 15 VERSOS 1 AL 20

JUECES CAPITULO 15 VERSOS 1 AL 20

Aconteció después de algún tiempo, que en los días de la 15
siega del trigo Sansón visitó a su mujer con un cabrito, diciendo:
Entraré a mi mujer en el aposento. Mas el padre de
ella no lo dejó entrar. Y dijo el padre de ella: Me persuadí 2
de que la aborrecías, y la di a tu compañero. Mas su hermana
menor, ¿no es más hermosa que ella? Tómala, pues, en su
lugar. Entonces le dijo Sansón: Sin culpa seré esta vez res- 3
pecto de los filisteos, si mal les hiciere. Y fue Sansón y cazó 4
trescientas zorras, y tomó teas, y juntó cola con cola, y puso
una tea entre cada dos colas. Después, encendiendo las teas, 5
soltó las zorras en los sembrados de los filisteos, y quemó las
mieses amontonadas y en pie, viñas y olivares. Y dijeron los 6
filisteos: ¿Quién hizo esto? Y les contestaron: Sansón, el yerno
del timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compañero.
Y vinieron los filisteos y la quemaron a ella y a su padre.
Entonces Sansón les dijo: Ya que así habéis hecho, juro que 7
me vengaré de vosotros, y después desistiré. Y los hirió ca- 8
dera y muslo con gran mortandad; y descendió y habitó en la
cueva de la peña de Etam. Entonces los filisteos subieron y 9
acamparon en Judá, y se extendieron por Lehi. Y los varones 10
de Judá les dijeron: ¿Por qué habéis subido contra nosotros?
Y ellos respondieron: A prender a Sansón hemos subido, para
hacerle como él nos ha hecho. Y vinieron tres mil hombres de 11
Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No

15. 12–16. 5 Jueces 388
sabes tú que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Por qué
nos has hecho esto? Y él les respondió: Yo les he hecho como
12 ellos me hicieron. Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos
venido para prenderte y entregarte en mano de los filisteos. Y
Sansón les respondió: Juradme que vosotros no me mataréis.
13 Y ellos le respondieron, diciendo: No; solamente te prenderemos,
y te entregaremos en sus manos; mas no te mataremos.
Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas, y le hicieron venir
14 de la peña. Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron
gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre
él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como
lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus
15 manos. Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió
16 la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres. Entonces
Sansón dijo: Con la quijada de un asno, un montón, dos
17 montones; Con la quijada de un asno maté a mil hombres. Y
acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada, y llamó a
18 aquel lugar Ramat-lehi. Y teniendo gran sed, clamó luego a
Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano
de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de
19 los incircuncisos? Entonces abrió Dios la cuenca que hay en
Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se
reanimó. Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore,
20 el cual está en Lehi, hasta hoy. Y juzgó a Israel en los días de
los filisteos veinte años.

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JUECES CAPITULO 14 VERSOS 1 AL 20

JUECES CAPITULO 14 VERSOS 1 AL 20
Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer 14
de las hijas de los filisteos. Y subió, y lo declaró a su padre y 2
a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las

14. 3–16 Jueces 386
3 hIJas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. Y
su padre y su madre le dIijeron: ¿No hay mujer entre las hijas
de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas
tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió
a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me
4 agrada. Mas su padre y su madre no sabían que esto venía de
Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos; pues en
5 aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel. Y Sansón
descendió con su padre y con su madre a Timnat; y cuando
llegaron a las viñas de Timnat, he aquí un león joven que venía
6 rugiendo hacia él. Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón,
quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin
tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su ma-
7 dre lo que había hecho. Descendió, pues, y habló a la mujer;
8 y ella agradó a Sansón. Y volviendo después de algunos días
para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto
del león; y he aquí que en el cuerpo del león había un enjambre
9 de abejas, y un panal de miel. Y tomándolo en sus manos, se
fue comiéndolo por el camino; y cuando alcanzó a su padre y
a su madre, les dio también a ellos que comiesen; mas no les
descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león.
10 Vino, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí
11 banquete; porque así solían hacer los jóvenes. Y aconteció que
cuando ellos le vieron, tomaron treinta compañeros para que
12 estuviesen con él. Y Sansón les dijo: Yo os propondré ahora
un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y
descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos
13 de fiesta. Mas si no me lo podéis declarar, entonces vosotros
me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de
fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos.
14 Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió
dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres
15 días. Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: Induce a
tu marido a que nos declare este enigma, para que no te quememos
a ti y a la casa de tu padre. ¿Nos habéis llamado aquí
16 para despojarnos? Y lloró la mujer de Sansón en presencia
de él, y dijo: Solamente me aborreces, y no me amas, pues no
me declaras el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo.

387 Jueces 14. 17–15. 11
Y él respondió: He aquí que ni a mi padre ni a mi madre lo
he declarado, ¿y te lo había de declarar a ti? Y ella lloró en 17
presencia de él los siete días que ellos tuvieron banquete; mas
al séptimo día él se lo declaró, porque le presionaba; y ella lo
declaró a los hijos de su pueblo. Al séptimo día, antes que 18
el sol se pusiese, los de la ciudad le dijeron: ¿Qué cosa más
dulce que la miel? ¿Y qué cosa más fuerte que el león? Y él
les respondió: Si no araseis con mi novilla, Nunca hubierais
descubierto mi enigma. Y el Espíritu de Jehová vino sobre 19
él, y descendió a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos;
y tomando sus despojos, dio las mudas de vestidos a los que
habían explicado el enigma; y encendido en enojo se volvió
a la casa de su padre. Y la mujer de Sansón fue dada a su 20
compañero, al cual él había tratado como su amigo.

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JUECES CAPITULO 13 VERSOS 1 AL 25

JUECES CAPITULO 13 VERSOS 1 AL 25
13 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos
de Jehová; y Jehová los entregó en mano de los filisteos por
2 cuarenta años. Y había un hombre de Zora, de la tribu de
Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, y nunca
3 había tenido hijos. A esta mujer apareció el ángel de Jehová,
y le dijo: He aquí que tú eres estéril, y nunca has tenido hijos;
4 pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no be-
5 bas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda. Pues he aquí que
concebirás y darás a luz un hijo; y navaja no pasará sobre su
cabeza, porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento,
y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos.
6 Y la mujer vino y se lo contó a su marido, diciendo: Un varón
de Dios vino a mí, cuyo aspecto era como el aspecto de
un ángel de Dios, temible en gran manera; y no le pregunté
7 de dónde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. Y
me dijo: He aquí que tú concebirás, y darás a luz un hijo; por
tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda,
porque este niño será nazareo a Dios desde su nacimiento
8 hasta el día de su muerte. Entonces oró Manoa a Jehová, y
dijo: Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que
enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que
9 hayamos de hacer con el niño que ha de nacer. Y Dios oyó la
voz de Manoa; y el ángel de Dios volvió otra vez a la mujer,

385 Jueces 13. 10–14. 2
estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con
ella. Y la mujer corrió prontamente a avisarle a su marido, 10
diciéndole: Mira que se me ha aparecido aquel varón que vino
a mí el otro día. Y se levantó Manoa, y siguió a su mujer; y 11
vino al varón y le dijo: ¿Eres tú aquel varón que habló a la
mujer? Y él dijo: Yo soy. Entonces Manoa dijo: Cuando tus 12
palabras se cumplan, ¿cómo debe ser la manera de vivir del
niño, y qué debemos hacer con él? Y el ángel de Jehová res- 13
pondió a Manoa: La mujer se guardará de todas las cosas que
yo le dije. No tomará nada que proceda de la vid; no beberá 14
vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda; guardará todo lo que
le mandé. Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: Te ruego 15
nos permitas detenerte, y te prepararemos un cabrito. Y el 16
ángel de Jehová respondió a Manoa: Aunque me detengas, no
comeré de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, ofrécelo a
Jehová. Y no sabía Manoa que aquél fuese ángel de Jehová.
Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, 17
para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el án- 18
gel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre,
que es admirable? Y Manoa tomó un cabrito y una ofrenda, 19
y los ofreció sobre una peña a Jehová; y el ángel hizo milagro
ante los ojos de Manoa y de su mujer. Porque aconteció 20
que cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de
Jehová subió en la llama del altar ante los ojos de Manoa y
de su mujer, los cuales se postraron en tierra. Y el ángel de 21
Jehová no volvió a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces
conoció Manoa que era el ángel de Jehová. Y dijo Manoa a 22
su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto.
Y su mujer le respondió: Si Jehová nos quisiera matar, no 23
aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos
hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado
esto. Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre 24
Sansón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. Y el Espíritu 25
de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campamentos
de Dan, entre Zora y Estaol.


Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
Bibles.org.uk, London.

JUECES CAPITULO 12 VERSOS 1 AL 15

JUECES CAPITULO 12 VERSOS 1 AL 15

Entonces se reunieron los varones de Efraín, y pasaron ha- 12
cia el norte, y dijeron a Jefté: ¿Por qué fuiste a hacer guerra
contra los hijos de Amón, y no nos llamaste para que fuéramos
contigo? Nosotros quemaremos tu casa contigo. Y Jefté 2
les respondió: Yo y mi pueblo teníamos una gran contienda
con los hijos de Amón, y os llamé, y no me defendisteis de su
mano. Viendo, pues, que no me defendíais, arriesgué mi vida, 3
y pasé contra los hijos de Amón, y Jehová me los entregó; ¿por
qué, pues, habéis subido hoy contra mí para pelear conmigo?
Entonces reunió Jefté a todos los varones de Galaad, y peleó 4
contra Efraín; y los de Galaad derrotaron a Efraín, porque
habían dicho: Vosotros sois fugitivos de Efraín, vosotros los
galaaditas, en medio de Efraín y de Manasés. Y los galaadi- 5
tas tomaron los vados del Jordán a los de Efraín; y aconteció
que cuando decían los fugitivos de Efraín: Quiero pasar, los
de Galaad les preguntaban: ¿Eres tú efrateo? Si él respondía:
No, entonces le decían: Ahora, pues, di Shibolet. Y él decía 6
Sibolet; porque no podía pronunciarlo correctamente. Entonces
le echaban mano, y le degollaban junto a los vados del

12. 7–13. 9 Jueces 384
Jordán. Y murieron entonces de los de Efraín cuarenta y dos
7 mil. Y Jefté juzgó a Israel seis años; y murió Jefté galaadita,
8 y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad. Después
9 de él juzgó a Israel Ibzán de Belén, el cual tuvo treinta hijos
y treinta hijas, las cuales casó fuera, y tomó de fuera treinta
10 hijas para sus hijos; y juzgó a Israel siete años. Y murió Ibzán,
11 y fue sepultado en Belén. Después de él juzgó a Israel Elón
12 zabulonita, el cual juzgó a Israel diez años. Y murió Elón zabulonita,
y fue sepultado en Ajalón en la tierra de Zabulón.
13 Después de él juzgó a Israel Abdón hijo de Hilel, piratonita.
14 Éste tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre
15 setenta asnos; y juzgó a Israel ocho años. Y murió Abdón hijo
de Hilel piratonita, y fue sepultado en Piratón, en la tierra de
Efraín, en el monte de Amalec.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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JUECES CAPITULO 11 VERSOS 1 AL 40

JUECES CAPITULO 11 VERSOS 1 AL 40

Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mu- 11
jer ramera, y el padre de Jefté era Galaad. Pero la mujer de 2
Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera
a Jefté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre,
porque eres hijo de otra mujer. Huyó, pues, Jefté de sus her- 3
manos, y habitó en tierra de Tob; y se juntaron con él hombres
ociosos, los cuales salían con él. Aconteció andando el tiempo, 4
que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel. Y cuando 5
los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los ancianos
de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob; y dijeron 6
a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe, para que peleemos contra
los hijos de Amón. Jefté respondió a los ancianos de Galaad: 7
¿No me aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de
mi padre? ¿Por qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en
aflicción? Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Por 8
esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con
nosotros y pelees contra los hijos de Amón, y seas caudillo de
todos los que moramos en Galaad. Jefté entonces dijo a los 9
ancianos de Galaad: Si me hacéis volver para que pelee contra
los hijos de Amón, y Jehová los entregare delante de mí, ¿seré
yo vuestro caudillo? Y los ancianos de Galaad respondieron a 10
Jefté: Jehová sea testigo entre nosotros, si no hiciéremos como
tú dices. Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el 11
pueblo lo eligió por su caudillo y jefe; y Jefté habló todas sus
palabras delante de Jehová en Mizpa. Y envió Jefté mensaje- 12
ros al rey de los amonitas, diciendo: ¿Qué tienes tú conmigo,
que has venido a mí para hacer guerra contra mi tierra? El 13
rey de los amonitas respondió a los mensajeros de Jefté: Por
cuanto Israel tomó mi tierra, cuando subió de Egipto, desde
Arnón hasta Jaboc y el Jordán; ahora, pues, devuélvela en paz.
Y Jefté volvió a enviar otros mensajeros al rey de los amonitas, 14
para decirle: Jefté ha dicho así: Israel no tomó tierra de Moab, 15
ni tierra de los hijos de Amón. Porque cuando Israel subió 16
de Egipto, anduvo por el desierto hasta el Mar Rojo, y llegó
a Cades. Entonces Israel envió mensajeros al rey de Edom, 17
diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra; pero el
rey de Edom no los escuchó. Envió también al rey de Moab,

11. 18–33 Jueces 382
el cual tampoco quiso; se quedó, por tanto, Israel en Cades.
18 Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la
tierra de Moab, y viniendo por el lado oriental de la tierra de
Moab, acampó al otro lado de Arnón, y no entró en territorio
19 de Moab; porque Arnón es territorio de Moab. Y envió Israel
mensajeros a Sehón rey de los amorreos, rey de Hesbón, diciéndole:
Te ruego que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar.
20 Mas Sehón no se fió de Israel para darle paso por su territorio,
sino que reuniendo Sehón toda su gente, acampó en Jahaza, y
21 peleó contra Israel. Pero Jehová Dios de Israel entregó a Sehón
y a todo su pueblo en mano de Israel, y los derrotó; y se
apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos que habitaban
22 en aquel país. Se apoderaron también de todo el territorio del
amorreo desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta
23 el Jordán. Así que, lo que Jehová Dios de Israel desposeyó
al amorreo delante de su pueblo Israel, ¿pretendes tú apode-
24 rarte de él? Lo que te hiciere poseer Quemos tu dios, ¿no lo
poseerías tú? Así, todo lo que desposeyó Jehová nuestro Dios
25 delante de nosotros, nosotros lo poseeremos. ¿Eres tú ahora
mejor en algo que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? ¿Tuvo
26 él cuestión contra Israel, o hizo guerra contra ellos? Cuando
Israel ha estado habitando por trescientos años a Hesbón y sus
aldeas, a Aroer y sus aldeas, y todas las ciudades que están
en el territorio de Arnón, ¿por qué no las habéis recobrado
27 en ese tiempo? Así que, yo nada he pecado contra ti, mas tú
haces mal conmigo peleando contra mí. Jehová, que es el juez,
28 juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón. Mas
el rey de los hijos de Amón no atendió a las razones que Jefté
29 le envió. Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté; y pasó por
Galaad y Manasés, y de allí pasó a Mizpa de Galaad, y de
30 Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón. Y Jefté hizo voto
a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos,
31 cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme,
cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo
32 ofreceré en holocausto. Y fue Jefté hacia los hijos de Amón
33 para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano. Y
desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte ciudades, y hasta la
vega de las viñas, los derrotó con muy grande estrago. Así fue

383 Jueces 11. 34–12. 6
ron sometidos los amonitas por los hijos de Israel. Entonces 34
volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a
recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única;
no tenía fuera de ella hijo ni hija. Y cuando él la vio, rompió 35
sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido,
y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he
dado palabra a Jehová, y no podré retractarme. Ella entonces 36
le respondió: Padre mío, si le has dado palabra a Jehová, haz
de mí conforme a lo que prometiste, ya que Jehová ha hecho
venganza en tus enemigos los hijos de Amón. Y volvió a decir 37
a su padre: Concédeme esto: déjame por dos meses que vaya y
descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras.
Él entonces dijo: Ve. Y la dejó por dos meses. Y ella 38
fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes.
Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella 39
conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón.
Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran 40
las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita,
cuatro días en el año.

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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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