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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 12 VERSOS 1 AL 25

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 12 VERSOS 1 AL 25

Dijo Samuel a todo Israel: He aquí, yo he oído vuestra voz 12
en todo cuanto me habéis dicho, y os he puesto rey. Ahora, 2
pues, he aquí vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo
y lleno de canas; pero mis hijos están con vosotros, y yo he
andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este día.
Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante 3
de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he tomado
el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado
a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis
ojos con él; y os lo restituiré. Entonces dijeron: Nunca nos 4
has calumniado ni agraviado, ni has tomado algo de mano de
ningún hombre. Y él les dijo: Jehová es testigo contra voso- 5
tros, y su ungido también es testigo en este día, que no habéis
hallado cosa alguna en mi mano. Y ellos respondieron: Así es.
Entonces Samuel dijo al pueblo: Jehová que designó a Moisés 6
y a Aarón, y sacó a vuestros padres de la tierra de Egipto,
es testigo. Ahora, pues, aguardad, y contenderé con vosotros 7
delante de Jehová acerca de todos los hechos de salvación que
Jehová ha hecho con vosotros y con vuestros padres. Cuando 8
Jacob hubo entrado en Egipto, y vuestros padres clamaron a
Jehová, Jehová envió a Moisés y a Aarón, los cuales sacaron
a vuestros padres de Egipto, y los hicieron habitar en este lugar.
Y olvidaron a Jehová su Dios, y él los vendió en mano 9
de Sísara jefe del ejército de Hazor, y en mano de los filisteos,
y en mano del rey de Moab, los cuales les hicieron guerra.
Y ellos clamaron a Jehová, y dijeron: Hemos pecado, porque 10
hemos dejado a Jehová y hemos servido a los baales y a Astarot;
líbranos, pues, ahora de mano de nuestros enemigos, y
te serviremos. Entonces Jehová envió a Jerobaal, a Barac, a 11

12. 12–13. 2 I Samuel 424
Jefté y a Samuel, y os libró de mano de vuestros enemigos en
12 derredor, y habitasteis seguros. Y habiendo visto que Nahas
rey de los hijos de Amón venía contra vosotros, me dijisteis:
No, sino que ha de reinar sobre nosotros un rey; siendo así que
13 Jehová vuestro Dios era vuestro rey. Ahora, pues, he aquí el
rey que habéis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehová ha
14 puesto rey sobre vosotros. Si temiereis a Jehová y le sirviereis,
y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Jehová,
y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros ser-
15 vís a Jehová vuestro Dios, haréis bien. Mas si no oyereis la
voz de Jehová, y si fuereis rebeldes a las palabras de Jehová,
la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra
16 vuestros padres. Esperad aún ahora, y mirad esta gran co-
17 sa que Jehová hará delante de vuestros ojos. ¿No es ahora
la siega del trigo? Yo clamaré a Jehová, y él dará truenos y
lluvias, para que conozcáis y veáis que es grande vuestra maldad
que habéis hecho ante los ojos de Jehová, pidiendo para
18 vosotros rey. Y Samuel clamó a Jehová, y Jehová dio truenos
y lluvias en aquel día; y todo el pueblo tuvo gran temor de
19 Jehová y de Samuel. Entonces dijo todo el pueblo a Samuel:
Ruega por tus siervos a Jehová tu Dios, para que no muramos;
porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de
20 pedir rey para nosotros. Y Samuel respondió al pueblo: No
temáis; vosotros habéis hecho todo este mal; pero con todo
eso no os apartéis de en pos de Jehová, sino servidle con todo
21 vuestro corazón. No os apartéis en pos de vanidades que no
22 aprovechan ni libran, porque son vanidades. Pues Jehová no
desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Je-
23 hová ha querido haceros pueblo suyo. Así que, lejos sea de mí
que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; an-
24 tes os instruiré en el camino bueno y recto. Solamente temed
a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues
25 considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. Mas si
perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis.

FUENTE: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 11 VERSOS 1 AL 15

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 11 VERSOS 1 AL 15

11 Después subió Nahas amonita, y acampó contra Jabes de
Galaad. Y todos los de Jabes dijeron a Nahas: Haz alianza con
2 nosotros, y te serviremos. Y Nahas amonita les respondió:
Con esta condición haré alianza con vosotros, que a cada uno
de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta
3 sobre todo Israel. Entonces los ancianos de Jabes le dijeron:
Danos siete días, para que enviemos mensajeros por todo el
territorio de Israel; y si no hay nadie que nos defienda, saldre-
4 mos a ti. Llegando los mensajeros a Gabaa de Saúl, dijeron
estas palabras en oídos del pueblo; y todo el pueblo alzó su voz
5 y lloró. Y he aquí Saúl que venía del campo, tras los bueyes;
y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo, que llora? Y le contaron las
6 palabras de los hombres de Jabes. Al oír Saúl estas palabras,
el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en
7 ira en gran manera. Y tomando un par de bueyes, los cortó
en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio
de mensajeros, diciendo: Así se hará con los bueyes del que no
saliere en pos de Saúl y en pos de Samuel. Y cayó temor de
8 Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre. Y
los contó en Bezec; y fueron los hijos de Israel trescientos mil,
9 y treinta mil los hombres de Judá. Y respondieron a los mensajeros
que habían venido: Así diréis a los de Jabes de Galaad:
Mañana al calentar el sol, seréis librados. Y vinieron los mensajeros
y lo anunciaron a los de Jabes, los cuales se alegraron.
10 Y los de Jabes dijeron a los enemigos: Mañana saldremos a
vosotros, para que hagáis con nosotros todo lo que bien os pa-
11 reciere. Aconteció que al día siguiente dispuso Saúl al pueblo
en tres compañías, y entraron en medio del campamento a la
vigilia de la mañana, e hirieron a los amonitas hasta que el día
calentó; y los que quedaron fueron dispersos, de tal manera

423 I Samuel 11. 12–12. 11
que no quedaron dos de ellos juntos. El pueblo entonces dijo 12
a Samuel: ¿Quiénes son los que decían: ¿Ha de reinar Saúl sobre
nosotros? Dadnos esos hombres, y los mataremos. Y Saúl 13
dijo: No morirá hoy ninguno, porque hoy Jehová ha dado salvación
en Israel. Mas Samuel dijo al pueblo: Venid, vamos a 14
Gilgal para que renovemos allí el reino. Y fue todo el pueblo 15
a Gilgal, e invistieron allí a Saúl por rey delante de Jehová en
Gilgal. Y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová,
y se alegraron mucho allí Saúl y todos los de Israel.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 10 VERSOS 1 AL 27

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 10 VERSOS 1 AL 27
10 Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó
sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido
2 Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel? Hoy, después que
te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro
de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales
te dirán: Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu
padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afli-
3 gido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi h¼o? Y
luego que de allí sigas más adelante, y llegues a la encina de
Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios
en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan,
4 y el tercero una vas¼a de vino; los cuales, luego que te hayan
saludado, te darán dos panes, los que tomarás de mano de
5 ellos. Después de esto llegarás al collado de Dios donde está
la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad
encontrarás una compañía de profetas que descienden del
lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa,
6 y ellos profetizando. Entonces el Espíritu de Jehová vendrá
sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en
7 otro hombre. Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz
8 lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo. Luego
bajarás delante de mí a Gilgal; entonces descenderé yo a

421 I Samuel 10. 9–24
ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera
siete días, hasta que yo venga a ti y te enseñe lo que has
de hacer. Aconteció luego, que al volver él la espalda para 9
apartarse de Samuel, le mudó Dios su corazón; y todas estas
señales acontecieron en aquel día. Y cuando llegaron allá al 10
collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse
con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder,
y profetizó entre ellos. Y aconteció que cuando todos los que 11
le conocían antes vieron que profetizaba con los profetas, el
pueblo decía el uno al otro: ¿Qué le ha sucedido al hijo de
Cis? ¿Saúl también entre los profetas? Y alguno de allí res- 12
pondió diciendo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa
se hizo proverbio: ¿También Saúl entre los profetas? Y cesó 13
de profetizar, y llegó al lugar alto. Un tío de Saúl dijo a él y 14
a su criado: ¿A dónde fuisteis? Y él respondió: A buscar las
asnas; y como vimos que no parecían, fuimos a Samuel. D¼o 15
el tío de Saúl: Yo te ruego me declares qué os dijo Samuel.
Y Saúl respondió a su tío: Nos declaró expresamente que las 16
asnas habían sido halladas. Mas del asunto del reino, de que
Samuel le había hablado, no le descubrió nada. Después Sa- 17
muel convocó al pueblo delante de Jehová en Mizpa, y dijo a 18
los hijos de Israel: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Yo
saqué a Israel de Egipto, y os libré de mano de los egipcios, y
de mano de todos los reinos que os afligieron. Pero vosotros 19
habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas
vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: No, sino pon
rey sobre nosotros. Ahora, pues, presentaos delante de Jehová
por vuestras tribus y por vuestros millares. Y haciendo Sa- 20
muel que se acercasen todas las tribus de Israel, fue tomada
la tribu de Benjamín. E hizo llegar la tribu de Benjamín por 21
sus familias, y fue tomada la familia de Matri; y de ella fue
tomado Saúl hijo de Cis. Y le buscaron, pero no fue hallado.
Preguntaron, pues, otra vez a Jehová si aún no había venido 22
allí aquel varón. Y respondió Jehová: He aquí que él está escondido
entre el bagaje. Entonces corrieron y lo trajeron de allí; 23
y puesto en medio del pueblo, desde los hombros arriba era
más alto que todo el pueblo. Y Samuel dijo a todo el pueblo: 24
¿Habéis visto al que ha elegido Jehová, que no hay semejante

10. 25–11. 11 I Samuel 422
a él en todo el pueblo? Entonces el pueblo clamó con alegría,
25 diciendo: ¡Viva el rey! Samuel recitó luego al pueblo las leyes
del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de
26 Jehová. Y envió Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa.
Saúl también se fue a su casa en Gabaa, y fueron con él los
27 hombres de guerra cuyos corazones Dios había tocado. Pero
algunos perversos dijeron: ¿Cómo nos ha de salvar éste? Y le
tuvieron en poco, y no le trajeron presente; mas él disimuló.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 9 VERSOS 1 AL 27

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 9 VERSOS 1 AL 27
9 Había un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se
llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo
2 de Afía, hijo de un benjamita. Y tenía él un hijo que se llamaba
Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había
otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a
3 cualquiera del pueblo. Y se habían perdido las asnas de Cis,
padre de Saúl; por lo que dijo Cis a Saúl su hijo: Toma ahora
contigo alguno de los criados, y levántate, y ve a buscar las
4 asnas. Y él pasó el monte de Efraín, y de allí a la tierra de
Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim,
y tampoco. Después pasaron por la tierra de Benjamín, y no
5 las encontraron. Cuando vinieron a la tierra de Zuf, Saúl dijo
a su criado que tenía consigo: Ven, volvámonos; porque quizá
mi padre, abandonada la preocupación por las asnas, estará
6 acongojado por nosotros. Él le respondió: He aquí ahora hay
en esta ciudad un varón de Dios, que es hombre insigne; todo
lo que él dice acontece sin falta. Vamos, pues, allá; quizá nos
dará algún indicio acerca del objeto por el cual emprendimos
7 nuestro camino. Respondió Saúl a su criado: Vamos ahora;
pero ¿qué llevaremos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas
se ha acabado, y no tenemos qué ofrecerle al varón de
8 Dios. ¿Qué tenemos? Entonces volvió el criado a responder a
Saúl, diciendo: He aquí se halla en mi mano la cuarta parte

419 I Samuel 9. 9–22
de un siclo de plata; esto daré al varón de Dios, para que nos
declare nuestro camino. (Antiguamente en Israel cualquiera 9
que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos al vidente;
porque al que hoy se llama profeta, entonces se le llamaba
vidente.) Dijo entonces Saúl a su criado: Dices bien; anda, 10
vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el varón de Dios.
Y cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas 11
doncellas que salían por agua, a las cuales dijeron: ¿Está en
este lugar el vidente? Ellas, respondiéndoles, dijeron: Sí; helo 12
allí delante de ti; date prisa, pues, porque hoy ha venido a la
ciudad en atención a que el pueblo tiene hoy un sacrificio en el
lugar alto. Cuando entréis en la ciudad, le encontraréis luego, 13
antes que suba al lugar alto a comer; pues el pueblo no comerá
hasta que él haya llegado, por cuanto él es el que bendice el
sacrificio; después de esto comen los convidados. Subid, pues,
ahora, porque ahora le hallaréis. Ellos entonces subieron a la 14
ciudad; y cuando estuvieron en medio de ella, he aquí Samuel
venía hacía ellos para subir al lugar alto. Y un día antes que 15
Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo:
Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de 16
la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi
pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos;
porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha
llegado hasta mí. Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le 17
dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará
a mi pueblo. Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de 18
la puerta, le dijo: Te ruego que me enseñes dónde está la casa
del vidente. Y Samuel respondió a Saúl, diciendo: Yo soy el 19
vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo,
y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que
está en tu corazón. Y de las asnas que se te perdieron hace 20
ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado.
Mas ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel,
sino para ti y para toda la casa de tu padre? Saúl respondió 21
y dijo: ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las
tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas
las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has
dicho cosa semejante? Entonces Samuel tomó a Saúl y a su 22

9. 23–10. 8 I Samuel 420
criado, los introdujo a la sala, y les dio lugar a la cabecera de
23 los convidados, que eran unos treinta hombres. Y dijo Samuel
al cocinero: Trae acá la porción que te di, la cual te dije que
24 guardases aparte. Entonces alzó el cocinero una espaldilla,
con lo que estaba sobre ella, y la puso delante de Saúl. Y Samuel
dijo: He aquí lo que estaba reservado; ponlo delante de ti
y come, porque para esta ocasión se te guardó, cuando dije: Yo
he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel.
25 Y cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, él
26 habló con Saúl en el terrado. Al otro día madrugaron; y al
despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl, que estaba en el terrado,
y dijo: Levántate, para que te despida. Luego se levantó
27 Saúl, y salieron ambos, él y Samuel. Y descendiendo ellos al
extremo de la ciudad, dijo Samuel a Saúl: Di al criado que se
adelante (y se adelantó el criado), mas espera tú un poco para
que te declare la palabra de Dios.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 8 VERSOS 1 AL 22

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 8 VERSOS 1 AL 22
Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos 8
por jueces sobre Israel. Y el nombre de su hijo primogénito 2
fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en
Beerseba. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su 3
padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar
y pervirtiendo el derecho. Entonces todos los ancianos de Is- 4
rael se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le 5
dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en
tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos
juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Sa- 6
muel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y
Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del 7
pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a
ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.
Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que 8
los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a
dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su 9
voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo
les tratará el rey que reinará sobre ellos. Y refirió Samuel 10
todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey.
Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará 11
vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a
caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para 12
sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo
a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus
armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará tam- 13
bién a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y
amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, 14

8. 15–9. 8 I Samuel 418
de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus sier-
15 vos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus
16 oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras
siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos
17 hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis
18 sus siervos. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que
os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.
19 Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino
20 que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como
todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá
21 delante de nosotros, y hará nuestras guerras. Y oyó Samuel
todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Jehová.
22 Y Jehová dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos.
Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a
vuestra ciudad.


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PRIMER LIBRO SE SAMUEL CAPITULO 7 VERSOS 1 AL 17

PRIMER LIBRO SE SAMUEL CAPITULO 7 VERSOS 1 AL 17

7 Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehová,
y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y
santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Je-
2 hová. Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron
muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en
3 pos de Jehová. Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo:
Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los
dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro
corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de
4 los filisteos. Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales
5 y a Astarot, y sirvieron sólo a Jehová. Y Samuel dijo: Reunid
6 a todo Israel en Mizpa, y yo oraré por vosotros a Jehová. Y
se reunieron en Mizpa, y sacaron agua, y la derramaron delante
de Jehová, y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra
Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en
7 Mizpa. Cuando oyeron los filisteos que los hijos de Israel estaban
reunidos en Mizpa, subieron los príncipes de los filisteos
contra Israel; y al oír esto los hijos de Israel, tuvieron temor
8 de los filisteos. Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel:
No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para
9 que nos guarde de la mano de los filisteos. Y Samuel tomó un
cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y
10 clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová le oyó. Y aconteció
que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos
llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó
aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemo-
11 rizó, y fueron vencidos delante de Israel. Y saliendo los hijos
de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta
12 abajo de Bet-car. Tomó luego Samuel una piedra y la puso
entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo:
13 Hasta aquí nos ayudó Jehová. Así fueron sometidos los filis

417 I Samuel 7. 14–8. 14
teos, y no volvieron más a entrar en el territorio de Israel; y
la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de
Samuel. Y fueron restituidas a los hijos de Israel las ciudades 14
que los filisteos habían tomado a los israelitas, desde Ecrón
hasta Gat; e Israel libró su territorio de mano de los filisteos.
Y hubo paz entre Israel y el amorreo. Y juzgó Samuel a Israel 15
todo el tiempo que vivió. Y todos los años iba y daba vuelta 16
a Bet-el, a Gilgal y a Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos
lugares. Después volvía a Ramá, porque allí estaba su casa, 17
y allí juzgaba a Israel; y edificó allí un altar a Jehová.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 6 VERSOS 1 AL 21

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 6 VERSOS 1 AL 21
6 Estuvo el arca de Jehová en la tierra de los filisteos sie-
2 te meses. Entonces los filisteos, llamando a los sacerdotes y
adivinos, preguntaron: ¿Qué haremos del arca de Jehová? Hacednos
saber de qué manera la hemos de volver a enviar a su
3 lugar. Ellos dijeron: Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la
enviéis vacía, sino pagadle la expiación; entonces seréis sanos,
4 y conoceréis por qué no se apartó de vosotros su mano. Y
ellos dijeron: ¿Y qué será la expiación que le pagaremos? Ellos
respondieron: Conforme al número de los príncipes de los filisteos,
cinco tumores de oro, y cinco ratones de oro, porque una
misma plaga ha afligido a todos vosotros y a vuestros prínci-
5 pes. Haréis, pues, figuras de vuestros tumores, y de vuestros
ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel;
quizá aliviará su mano de sobre vosotros y de sobre vuestros
6 dioses, y de sobre vuestra tierra. ¿Por qué endurecéis vuestro
corazón, como los egipcios y Faraón endurecieron su corazón?

415 I Samuel 6. 7–19
Después que los había tratado así, ¿no los dejaron ir, y se fueron?
Haced, pues, ahora un carro nuevo, y tomad luego dos 7
vacas que críen, a las cuales no haya sido puesto yugo, y uncid
las vacas al carro, y haced volver sus becerros de detrás
de ellas a casa. Tomaréis luego el arca de Jehová, y la pon- 8
dréis sobre el carro, y las joyas de oro que le habéis de pagar
en ofrenda por la culpa, las pondréis en una caja al lado de
ella; y la dejaréis que se vaya. Y observaréis; si sube por el 9
camino de su tierra a Bet-semes, él nos ha hecho este mal tan
grande; y si no, sabremos que no es su mano la que nos ha herido,
sino que esto ocurrió por accidente. Y aquellos hombres 10
lo hicieron así; tomando dos vacas que criaban, las uncieron
al carro, y encerraron en casa sus becerros. Luego pusieron 11
el arca de Jehová sobre el carro, y la caja con los ratones de
oro y las figuras de sus tumores. Y las vacas se encaminaron 12
por el camino de Bet-semes, y seguían camino recto, andando
y bramando, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda; y
los príncipes de los filisteos fueron tras ellas hasta el límite de
Bet-semes. Y los de Bet-semes segaban el trigo en el valle; 13
y alzando los ojos vieron el arca, y se regocijaron cuando la
vieron. Y el carro vino al campo de Josué de Bet-semes, y 14
paró allí donde había una gran piedra; y ellos cortaron la madera
del carro, y ofrecieron las vacas en holocausto a Jehová.
Y los levitas bajaron el arca de Jehová, y la caja que estaba 15
junto a ella, en la cual estaban las joyas de oro, y las pusieron
sobre aquella gran piedra; y los hombres de Bet-semes sacrificaron
holocaustos y dedicaron sacrificios a Jehová en aquel
día. Cuando vieron esto los cinco príncipes de los filisteos, 16
volvieron a Ecrón el mismo día. Éstos fueron los tumores de 17
oro que pagaron los filisteos en expiación a Jehová: por Asdod
uno, por Gaza uno, por Ascalón uno, por Gat uno, por Ecrón
uno. Y los ratones de oro fueron conforme al número de todas 18
las ciudades de los filisteos pertenecientes a los cinco príncipes,
así las ciudades fortificadas como las aldeas sin muro. La
gran piedra sobre la cual pusieron el arca de Jehová está en
el campo de Josué de Bet-semes hasta hoy. Entonces Dios 19
hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque habían mirado

6. 20–7. 13 I Samuel 416
dentro del arca de Jehová; hizo morir del pueblo a cincuenta
mil setenta hombres. Y lloró el pueblo, porque Jehová lo había
20 herido con tan gran mortandad. Y dijeron los de Bet-semes:
¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo? ¿A quién
21 subirá desde nosotros? Y enviaron mensajeros a los habitantes
de Quiriat-jearim, diciendo: Los filisteos han devuelto el
arca de Jehová; descended, pues, y llevadla a vosotros.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
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Reina-Valera 1960
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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 5 VERSOS 1 AL 12

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 5 VERSOS 1 AL 12

Cuando los filisteos capturaron el arca de Dios, la llevaron 5
desde Eben-ezer a Asdod. Y tomaron los filisteos el arca de 2
Dios, y la metieron en la casa de Dagón, y la pusieron junto
a Dagón. Y cuando al siguiente día los de Asdod se levan- 3
taron de mañana, he aquí Dagón postrado en tierra delante
del arca de Jehová; y tomaron a Dagón y lo volvieron a su
lugar. Y volviéndose a levantar de mañana el siguiente día, 4
he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del
arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus
manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado
a Dagón el tronco solamente. Por esta causa los sacerdotes 5
de Dagón y todos los que entran en el templo de Dagón no

5. 6–6. 6 I Samuel 414
6 pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta hoy. Y se agravó
la mano de Jehová sobre los de Asdod, y los destruyó y los
7 hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio. Y viendo
esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del
Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros y sobre
8 nuestro dios Dagón. Convocaron, pues, a todos los príncipes
de los filisteos, y les dijeron: ¿Qué haremos del arca del Dios de
Israel? Y ellos respondieron: Pásese el arca del Dios de Israel
9 a Gat. Y pasaron allá el arca del Dios de Israel. Y aconteció
que cuando la habían pasado, la mano de Jehová estuvo contra
la ciudad con gran quebrantamiento, y afligió a los hombres
de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, y se llenaron
10 de tumores. Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. Y
cuando el arca de Dios vino a Ecrón, los ecronitas dieron voces,
diciendo: Han pasado a nosotros el arca del Dios de Israel
11 para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo. Y enviaron y
reunieron a todos los príncipes de los filisteos, diciendo: Enviad
el arca del Dios de Israel, y vuélvase a su lugar, y no nos
mate a nosotros ni a nuestro pueblo; porque había consternación
de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había
12 agravado allí. Y los que no morían, eran heridos de tumores;
y el clamor de la ciudad subía al cielo.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 22

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 22

4 Y Samuel habló a todo Israel. Por aquel tiempo salió Israel
a encontrar en batalla a los filisteos, y acampó junto a
2 Eben-ezer, y los filisteos acamparon en Afec. Y los filisteos
presentaron la batalla a Israel; y trabándose el combate, Israel
fue vencido delante de los filisteos, los cuales hirieron en
3 la batalla en el campo como a cuatro mil hombres. Cuando
volvió el pueblo al campamento, los ancianos de Israel d¼eron:
¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los filisteos?
Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, para
que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros
4 enemigos. Y envió el pueblo a Silo, y trajeron de allá el arca
del pacto de Jehová de los ejércitos, que moraba entre los querubines;
y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, estaban allí con
5 el arca del pacto de Dios. Aconteció que cuando el arca del
pacto de Jehová llegó al campamento, todo Israel gritó con tan
6 gran júbilo que la tierra tembló. Cuando los filisteos oyeron
la voz de júbilo, dijeron: ¿Qué voz de gran júbilo es ésta en el
campamento de los hebreos? Y supieron que el arca de Jehová
7 había sido traída al campamento. Y los filisteos tuvieron miedo,
porque decían: Ha venido Dios al campamento. Y dijeron:
8 ¡Ay de nosotros! pues antes de ahora no fue así. ¡Ay de nosotros!
¿Quién nos librará de la mano de estos dioses poderosos?
Éstos son los dioses que hirieron a Egipto con toda plaga en el
9 desierto. Esforzaos, oh filisteos, y sed hombres, para que no
sirváis a los hebreos, como ellos os han servido a vosotros; sed
10 hombres, y pelead. Pelearon, pues, los filisteos, e Israel fue
vencido, y huyeron cada cual a sus tiendas; y fue hecha muy
grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres
11 de a pie. Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos
12 de Elí, Ofni y Finees. Y corriendo de la batalla un hombre de
Benjamín, llegó el mismo día a Silo, rotos sus vestidos y tierra
13 sobre su cabeza; y cuando llegó, he aquí que Elí estaba sentado
en una silla vigilando junto al camino, porque su corazón

413 I Samuel 4. 14–5. 5
estaba temblando por causa del arca de Dios. Llegado, pues,
aquel hombre a la ciudad, y dadas las nuevas, toda la ciudad
gritó. Cuando Elí oyó el estruendo de la gritería, dijo: ¿Qué 14
estruendo de alboroto es éste? Y aquel hombre vino aprisa y
dio las nuevas a Elí. Era ya Elí de edad de noventa y ocho 15
años, y sus ojos se habían oscurecido, de modo que no podía
ver. Dijo, pues, aquel hombre a Elí: Yo vengo de la batalla, 16
he escapado hoy del combate. Y Elí dijo: ¿Qué ha acontecido,
hijo mío? Y el mensajero respondió diciendo: Israel huyó 17
delante de los filisteos, y también fue hecha gran mortandad
en el pueblo; y también tus dos hijos, Ofni y Finees, fueron
muertos, y el arca de Dios ha sido tomada. Y aconteció que 18
cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó hacia atrás
de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió; porque
era hombre viejo y pesado. Y había juzgado a Israel cuarenta
años. Y su nuera la mujer de Finees, que estaba encinta, cer- 19
cana al alumbramiento, oyendo el rumor que el arca de Dios
había sido tomada, y muertos su suegro y su marido, se inclinó
y dio a luz; porque le sobrevinieron sus dolores de repente. Y 20
al tiempo que moría, le decían las que estaban junto a ella:
No tengas temor, porque has dado a luz un h¼o. Mas ella no
respondió, ni se dio por entendida. Y llamó al niño Icabod, 21
diciendo: ¡Traspasada es la gloria de Israel! por haber sido tomada
el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su
marido. Dijo, pues: Traspasada es la gloria de Israel; porque 22
ha sido tomada el arca de Dios.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 21

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 21

411 I Samuel 3. 1–19
El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y 3
la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión
con frecuencia. Y aconteció un día, que estando Elí acostado 2
en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse
de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el 3
templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que
la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; y 4
él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme 5
aquí, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado;
vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió 6
a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a
Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él d¼o:
Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y Samuel no 7
había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había
sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. 8
Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué
me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al
joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, 9
dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel,
y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó 10
como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo:
Habla, porque tu siervo oye. Y Jehová dijo a Samuel: He aquí 11
haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán
ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas 12
que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin.
Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la 13
iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios,
y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de 14
Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás,
ni con sacrificios ni con ofrendas. Y Samuel estuvo acostado 15
hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová.
Y Samuel temía descubrir la visión a Elí. Llamando, pues, 16
Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme
aquí. Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego 17
que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me
encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. Y Samuel se 18
lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová
es; haga lo que bien le pareciere. Y Samuel creció, y Jehová 19

3. 20–4. 13 I Samuel 412
estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.
20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel
21 era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo;
porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de
Jehová.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 36

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 36

2 Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder
se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemi-
2 gos, Por cuanto me alegré en tu salvación. No hay santo como
Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio
3 como el Dios nuestro. No multipliquéis palabras de grandeza
y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca;
Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las
4 acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los dé-
5 biles se ciñeron de poder. Los saciados se alquilaron por pan,
Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril

409 I Samuel 2. 6–22
ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece.
Jehová mata, y él da vida; Él hace descender al Seol, y hace 6
subir. Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. 7
Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menes- 8
teroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio
de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él
afirmó sobre ellas el mundo. El guarda los pies de sus santos, 9
Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte
por su propia fuerza. Delante de Jehová serán quebrantados 10
sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová
juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará
el poderío de su Ungido. Y Elcana se volvió a su casa en 11
Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.
Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento 12
de Jehová. Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, 13
que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote
mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio
de tres dientes, y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero 14
o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo
tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que
venía a Silo. Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el 15
criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que
asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida,
sino cruda. Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura 16
primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: No,
sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la
fuerza. Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de 17
los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas
de Jehová. Y el joven Samuel ministraba en la presencia de 18
Jehová, vestido de un efod de lino. Y le hacía su madre una 19
túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su
marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. Y Elí bendijo 20
a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer
en lugar del que pidió a Jehová. Y se volvieron a su casa.
Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos 21
y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová. Pero 22
Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con

2. 23–36 I Samuel 410
todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la
23 puerta del tabernáculo de reunión. Y les d¼o: ¿Por qué hacéis
cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros
24 malos procederes. No, hijos míos, porque no es buena fama
25 la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. Si pecare
el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si
alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos
no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto
26 hacerlos morir. Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto
27 delante de Dios y delante de los hombres. Y vino un varón de
Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté
yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egip-
28 to en casa de Faraón? Y yo le escogí por mi sacerdote entre
todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y
quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa
29 de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel. ¿Por qué
habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé
ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que
a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de
30 mi pueblo Israel? Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo
había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante
de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo
tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que
31 me desprecian serán tenidos en poco. He aquí, vienen días en
que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de mo-
32 do que no haya anciano en tu casa. Verás tu casa humillada,
mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo
33 habrá anciano en tu casa. El varón de los tuyos que yo no
corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma
de dolor; y todos los nacidos en tu casa morirán en la edad
34 viril. Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos,
35 Ofni y Finees: ambos morirán en un día. Y yo me suscitaré
un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma;
y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido
36 todos los días. Y el que hubiere quedado en tu casa vendrá a
postrarse delante de él por una moneda de plata y un bocado
de pan, diciéndole: Te ruego que me agregues a alguno de los
ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.


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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 1 VERSOS 1 AL 28

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 1
VERSOS 1 AL 28
primer libro de
samuel
Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de 1
Efraín, que se llamaba Elcana ho de Jeroham, hijo
de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. Y tenía 2
él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la
otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. Y 3
todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y
para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde
estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová.
Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, da- 4
ba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas,
a cada uno su parte. Pero a Ana daba una parte escogida; 5
porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido
tener hijos. Y su rival la irritaba, enojándola y entristecién- 6
dola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así 7
hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba
así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido 8
le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué
está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; 9
y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto
a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma 10
oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: 11
Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de
tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva,
sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a
Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su
cabeza. Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí 12
estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su 13
corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía;
y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo 14
estarás ebria? Digiere tu vino. Y Ana le respondió diciendo: 15
No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he

1. 16–2. 5 I Samuel 408
bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante
de Jehová. 16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque
por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado
17 hasta ahora. Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Is18
rael te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle
tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su
19 camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de
mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a
su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová
20 se acordó de ella. Aconteció que al cumplirse el tiempo, después
de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por
21 nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová. Después
subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer
22 a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. Pero Ana no
subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño
sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de
23 Jehová, y se quede allá para siempre. Y Elcana su marido le
respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo
destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó
24 la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó. Después que lo
hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de
harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en
25 Silo; y el niño era pequeño. Y matando el becerro, trajeron
26 el niño a Elí. Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor
mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a
27 Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.
28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva,
será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.

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RUT CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 22

RUT CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 22
405 Rut 4. 1–14
Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel 4
pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano,
ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó. Entonces él tomó 2
a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos
aquí. Y ellos se sentaron. Luego dijo al pariente: Noemí, que 3
ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras
que tuvo nuestro hermano Elimelec. Y yo decidí hacértelo 4
saber, y decirte que la compres en presencia de los que están
aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres
redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que
yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después
de ti. Y él respondió: Yo redimiré. Entonces replicó Booz: El 5
mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes
tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que
restaures el nombre del muerto sobre su posesión. Y respondió 6
el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi
heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré
redimir. Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel 7
tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación
de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a
su compañero; y esto servía de testimonio en Israel. Entonces 8
el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato. Y 9
Booz d¼o a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois
testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo
lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de
Mahlón. Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, 10
mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre
su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre
sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos
hoy. Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta 11
con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que
entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la
casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre
en Belén. Y sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar 12
dio a luz a Judá, por la descendencia que de esa joven te dé
Jehová. Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó 13
a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo. Y 14
las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no

4. 15–22 Rut 406
te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel;
15 el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues
tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor
16 para ti que siete hijos. Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su
17 regazo, y fue su aya. Y le dieron nombre las vecinas, diciendo:
Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Éste es
18 padre de Isaí, padre de David. Éstas son las generaciones de
19 Fares: Fares engendró a Hezrón, Hezrón engendró a Ram, y
20 Ram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, y
21 Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz, y Booz
22 engendró a Obed, Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a
David.

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RUT CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 18

RUT CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 18

Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar 3

3. 2–18 Rut 404
2 hogar para ti, para que te vaya bien? ¿No es Booz nuestro pariente,
con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta
3 esta noche la parva de las cebadas. Te lavarás, pues, y te
ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te
darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer
4 y de beber. Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se
acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te
5 dirá lo que hayas de hacer. Y ella respondió: Haré todo lo que
6 tú me mandes. Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que
7 su suegra le había mandado. Y cuando Booz hubo comido y
bebido, y su corazón estuvo contento, se retiró a dormir a un
lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y le descu-
8 brió los pies y se acostó. Y aconteció que a la medianoche se
estremeció aquel hombre, y se volvió; y he aquí, una mujer es-
9 taba acostada a sus pies. Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella
respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa
10 sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano. Y él dijo:
Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera
bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes,
11 sean pobres o ricos. Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré
contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe
12 que eres mujer virtuosa. Y ahora, aunque es cierto que yo soy
pariente cercano, con todo eso hay pariente más cercano que
13 yo. Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redimiere,
bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré,
14 vive Jehová. Descansa, pues, hasta la mañana. Y después que
durmió a sus pies hasta la mañana, se levantó antes que los
hombres pudieran reconocerse unos a otros; porque él dijo: No
15 se sepa que vino mujer a la era. Después le dijo: Quítate el
manto que traes sobre ti, y tenlo. Y teniéndolo ella, él midió
seis medidas de cebada, y se las puso encima; y ella se fue a la
16 ciudad. Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo:
¿Qué hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel va-
17 rón le había acontecido. Y dijo: Estas seis medidas de cebada
me dio, diciéndome: A fin de que no vayas a tu suegra con las
18 manos vacías. Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta
que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no
descansará hasta que concluya el asunto hoy.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
Bibles.org.uk, London.

RUT CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 23

RUT CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 23
2 Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la
2 familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz. Y Rut la moabita
dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré
espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le
3 respondió: Ve, hija mía. Fue, pues, y llegando, espigó en el
campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte
del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec.
4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová
sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga.
5 Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De
6 quién es esta joven? Y el criado, mayordomo de los segadores,
respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí
7 de los campos de Moab; y ha dicho: Te ruego que me dejes
recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró,
pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar
8 ni aun por un momento. Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija
mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y
9 aquí estarás junto a mis criadas. Mira bien el campo que sieguen,
y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no
te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del

403 Rut 2. 10–3. 1
agua que sacan los criados. Ella entonces bajando su rostro 10
se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus
ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera? Y respon- 11
diendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu
suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu
padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un
pueblo que no conociste antes. Jehová recompense tu obra, 12
y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de
Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte. Y ella d¼o: 13
Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has
consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque
no soy ni como una de tus criadas. Y Booz le dijo a la 14
hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado
en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio
del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró. Luego se 15
levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo:
Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis;
y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, 16
y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis. Espigó, 17
pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido,
y fue como un efa de cebada. Y lo tomó, y se fue a 18
la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también
luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada,
y se lo dio. Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? 19
¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido.
Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El
nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz. Y dijo 20
Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha
rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que
han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel
varón, y uno de los que pueden redimirnos. Y Rut la moabita 21
d¼o: Además de esto me ha dicho: Júntate con mis criadas,
hasta que hayan acabado toda mi siega. Y Noemí respondió 22
a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas,
y que no te encuentren en otro campo. Estuvo, pues, junto 23
con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega
de la cebada y la del trigo; y vivía con su suegra.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
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