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JUECES CAPITULO 19 VERSOS 1 AL 30

JUECES CAPITULO 19 VERSOS 1 AL 30
En aquellos días, cuando no había rey en Israel, hubo un 19
levita que moraba como forastero en la parte más remota del

19. 2–16 Jueces 394
monte de Efraín, el cual había tomado para sí mujer concubina
2 de Belén de Judá. Y su concubina le fue infiel, y se fue de
él a casa de su padre, a Belén de Judá, y estuvo allá durante
3 cuatro meses. Y se levantó su marido y la siguió, para hablarle
amorosamente y hacerla volver; y llevaba consigo un criado, y
un par de asnos; y ella le hizo entrar en la casa de su padre.
4 Y viéndole el padre de la joven, salió a recibirle gozoso; y le
detuvo su suegro, el padre de la joven, y quedó en su casa tres
5 días, comiendo y bebiendo y alojándose allí. Al cuarto día,
cuando se levantaron de mañana, se levantó también el levita
para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: Conforta
6 tu corazón con un bocado de pan, y después os iréis. Y se
sentaron ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre
de la joven dijo al varón: Yo te ruego que quieras pasar aquí la
7 noche, y se alegrará tu corazón. Y se levantó el varón para irse,
8 pero insistió su suegro, y volvió a pasar allí la noche. Al quinto
día, levantándose de mañana para irse, le dijo el padre de la
joven: Conforta ahora tu corazón, y aguarda hasta que decline
9 el día. Y comieron ambos juntos. Luego se levantó el varón
para irse, él y su concubina y su criado. Entonces su suegro,
el padre de la joven, le dijo: He aquí ya el día declina para
anochecer, te ruego que paséis aquí la noche; he aquí que el día
se acaba, duerme aquí, para que se alegre tu corazón; y mañana
os levantaréis temprano a vuestro camino y te irás a tu casa.
10 Mas el hombre no quiso pasar allí la noche, sino que se levantó
y se fue, y llegó hasta enfrente de Jebús, que es Jerusalén,
11 con su par de asnos ensillados, y su concubina. Y estando ya
junto a Jebús, el día había declinado mucho; y dijo el criado a
su señor: Ven ahora, y vámonos a esta ciudad de los jebuseos,
12 para que pasemos en ella la noche. Y su señor le respondió: No
iremos a ninguna ciudad de extranjeros, que no sea de los hijos
de Israel, sino que pasaremos hasta Gabaa. Y dijo a su criado:
13 Ven, sigamos hasta uno de esos lugares, para pasar la noche en
14 Gabaa o en Ramá. Pasando, pues, caminaron, y se les puso
15 el sol junto a Gabaa que era de Benjamín. Y se apartaron del
camino para entrar a pasar allí la noche en Gabaa; y entrando,
se sentaron en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los
16 acogiese en casa para pasar la noche. Y he aquí un hombre

395 Jueces 19. 17–29
viejo que venía de su trabajo del campo al anochecer, el cual
era del monte de Efraín, y moraba como forastero en Gabaa;
pero los moradores de aquel lugar eran hijos de Benjamín. Y 17
alzando el viejo los ojos, vio a aquel caminante en la plaza de
la ciudad, y le dijo: ¿A dónde vas, y de dónde vienes? Y él 18
respondió: Pasamos de Belén de Judá a la parte más remota
del monte de Efraín, de donde soy; y había ido a Belén de
Judá; mas ahora voy a la casa de Jehová, y no hay quien me
reciba en casa. Nosotros tenemos paja y forraje para nuestros 19
asnos, y también tenemos pan y vino para mí y para tu sierva,
y para el criado que está con tu siervo; no nos hace falta nada.
Y el hombre anciano dijo: Paz sea contigo; tu necesidad toda 20
quede solamente a mi cargo, con tal que no pases la noche en
la plaza. Y los trajo a su casa, y dio de comer a sus asnos; y se 21
lavaron los pies, y comieron y bebieron. Pero cuando estaban 22
gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres
perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron
al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha
entrado en tu casa, para que lo conozcamos. Y salió a ellos 23
el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos, os ruego
que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en
mi casa, no hagáis esta maldad. He aquí mi hija virgen, y la 24
concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced
con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan
infame. Mas aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que 25
tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron
a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y
la dejaron cuando apuntaba el alba. Y cuando ya amanecía, 26
vino la mujer, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel
hombre donde su señor estaba, hasta que fue de día. Y se 27
levantó por la mañana su señor, y abrió las puertas de la casa,
y salió para seguir su camino; y he aquí la mujer su concubina
estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos
sobre el umbral. Él le dijo: Levántate, y vámonos; pero ella 28
no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre
su asno, se levantó y se fue a su lugar. Y llegando a su casa, 29
tomó un cuchillo, y echó mano de su concubina, y la partió por
sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de

19. 30–20. 15 Jueces 396
30 Israel. Y todo el que veía aquello, decía: Jamás se ha hecho
ni visto tal cosa, desde el tiempo en que los hijos de Israel
subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto,
tomad consejo, y hablad.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
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JUECES CAPITULO 18 VERSOS 1 AL 31

JUECES CAPITULO 18 VERSOS 1 AL 31

En aquellos días no había rey en Israel. Y en aquellos días 18
la tribu de Dan buscaba posesión para sí donde habitar, porque
hasta entonces no había tenido posesión entre las tribus
de Israel. Y los hijos de Dan enviaron de su tribu cinco hom- 2
bres de entre ellos, hombres valientes, de Zora y Estaol, para
que reconociesen y explorasen bien la tierra; y les dijeron: Id
y reconoced la tierra. Éstos vinieron al monte de Efraín, hasta
la casa de Micaía, y allí posaron. Cuando estaban cerca de 3
la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita; y lle-

18. 4–17 Jueces 392
gando allá, le dijeron: ¿Quién te ha traído acá? ¿y qué haces
4 aquí? ¿y qué tienes tú por aquí? Él les respondió: De esta
y de esta manera ha hecho conmigo Micaía, y me ha tomado
5 para que sea su sacerdote. Y ellos le dijeron: Pregunta, pues,
ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje
6 que hacemos. Y el sacerdote les respondió: Id en paz; delante
7 de Jehová está vuestro camino en que andáis. Entonces aquellos
cinco hombres salieron, y vinieron a Lais; y vieron que el
pueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado,
conforme a la costumbre de los de Sidón, sin que nadie en
aquella región les perturbase en cosa alguna, ni había quien
poseyese el reino. Y estaban lejos de los sidonios, y no tenían
8 negocios con nadie. Volviendo, pues, ellos a sus hermanos en
Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: ¿Qué hay? Y ellos res-
9 pondieron: Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros
hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena;
¿y vosotros no haréis nada? No seáis perezosos en poneros en
10 marcha para ir a tomar posesión de la tierra. Cuando vayáis,
llegaréis a un pueblo confiado y a una tierra muy espaciosa,
pues Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no
11 hay falta de cosa alguna que haya en la tierra. Entonces salieron
de allí, de Zora y de Estaol, seiscientos hombres de la
12 familia de Dan, armados de armas de guerra. Fueron y acamparon
en Quiriat-jearim en Judá, por lo cual llamaron a aquel
lugar el campamento de Dan, hasta hoy; está al occidente de
13 Quiriat-jearim. Y de allí pasaron al monte de Efraín, y vinie-
14 ron hasta la casa de Micaía. Entonces aquellos cinco hombres
que habían ido a reconocer la tierra de Lais dijeron a sus hermanos:
¿No sabéis que en estas casas hay efod y terafines, y
una imagen de talla y una de fundición? Mirad, por tanto, lo
15 que habéis de hacer. Cuando llegaron allá, vinieron a la casa
del joven levita, en casa de Micaía, y le preguntaron cómo
16 estaba. Y los seiscientos hombres, que eran de los hijos de
Dan, estaban armados de sus armas de guerra a la entrada
17 de la puerta. Y subiendo los cinco hombres que habían ido
a reconocer la tierra, entraron allá y tomaron la imagen de
talla, el efod, los terafines y la imagen de fundición, mientras
estaba el sacerdote a la entrada de la puerta con los seiscientos

393 Jueces 18. 18–19. 1
hombres armados de armas de guerra. Entrando, pues, aqué- 18
llos en la casa de Micaía, tomaron la imagen de talla, el efod,
los terafines y la imagen de fundición. Y el sacerdote les dijo:
¿Qué hacéis vosotros? Y ellos le respondieron: Calla, pon la 19
mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro
padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas tú sacerdote en casa
de un solo hombre, que de una tribu y familia de Israel? Y 20
se alegró el corazón del sacerdote, el cual tomó el efod y los
terafines y la imagen, y se fue en medio del pueblo. Y ellos 21
se volvieron y partieron, y pusieron los niños, el ganado y el
bagaje por delante. Cuando ya se habían alejado de la casa 22
de Micaía, los hombres que habitaban en las casas cercanas a
la casa de Micaía se juntaron y siguieron a los hijos de Dan. Y 23
dando voces a los de Dan, éstos volvieron sus rostros, y dijeron
a Micaía: ¿Qué tienes, que has juntado gente? Él respondió: 24
Tomasteis mis dioses que yo hice y al sacerdote, y os vais; ¿qué
más me queda? ¿Por qué, pues, me decís: ¿Qué tienes? Y los 25
hijos de Dan le dijeron: No des voces tras nosotros, no sea que
los de ánimo colérico os acometan, y pierdas también tu vida
y la vida de los tuyos. Y prosiguieron los hijos de Dan su 26
camino, y Micaía, viendo que eran más fuertes que él, volvió y
regresó a su casa. Y ellos, llevando las cosas que había hecho 27
Micaía, juntamente con el sacerdote que tenía, llegaron a Lais,
al pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo de espada,
y quemaron la ciudad. Y no hubo quien los defendiese, por- 28
que estaban lejos de Sidón, y no tenían negocios con nadie. Y
la ciudad estaba en el valle que hay junto a Bet-rehob. Luego
reedificaron la ciudad, y habitaron en ella. Y llamaron el 29
nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan
su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad
Lais. Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; 30
y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron
sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la
tierra. Así tuvieron levantada entre ellos la imagen de talla 31
que Micaía había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios
estuvo en Silo.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
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JUECES CAPITULO 17 VERSOS 1 AL 13

JUECES CAPITULO 17 VERSOS 1 AL 13
391 Jueces 17. 1–18. 3
Hubo un hombre del monte de Efraín, que se llamaba Mi- 17
caía, el cual dijo a su madre: Los mil cien siclos de plata que 2
te fueron hurtados, acerca de los cuales maldijiste, y de los
cuales me hablaste, he aquí el dinero está en mi poder; yo lo
tomé. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo
mío. Y él devolvió los mil cien siclos de plata a su madre; y 3
su madre dijo: En verdad he dedicado el dinero a Jehová por
mi hijo, para hacer una imagen de talla y una de fundición;
ahora, pues, yo te lo devuelvo. Mas él devolvió el dinero a 4
su madre, y tomó su madre doscientos siclos de plata y los
dio al fundidor, quien hizo de ellos una imagen de talla y una
de fundición, la cual fue puesta en la casa de Micaía. Y este 5
hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y
consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. En 6
aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien
le parecía. Y había un joven de Belén de Judá, de la tribu de 7
Judá, el cual era levita, y forastero allí. Este hombre partió 8
de la ciudad de Belén de Judá para ir a vivir donde pudiera
encontrar lugar; y llegando en su camino al monte de Efraín,
vino a casa de Micaía. Y Micaía le dijo: ¿De dónde vienes? Y 9
el levita le respondió: Soy de Belén de Judá, y voy a vivir donde
pueda encontrar lugar. Entonces Micaía le dijo: Quédate 10
en mi casa, y serás para mí padre y sacerdote; y yo te daré
diez siclos de plata por año, vestidos y comida. Y el levita se
quedó. Agradó, pues, al levita morar con aquel hombre, y fue 11
para él como uno de sus hijos. Y Micaía consagró al levita, 12
y aquel joven le servía de sacerdote, y permaneció en casa de
Micaía. Y Micaía dijo: Ahora sé que Jehová me prosperará, 13
porque tengo un levita por sacerdote.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
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JUECES CAPITULO 16 VERSOS 1 AL 31

JUECES CAPITULO 16 VERSOS 1 AL 31

16 Fue Sansón a Gaza, y vio allí a una mujer ramera, y se llegó
2 a ella. Y fue dicho a los de Gaza: Sansón ha venido acá. Y
lo rodearon, y acecharon toda aquella noche a la puerta de
la ciudad; y estuvieron callados toda aquella noche, diciendo:
3 Hasta la luz de la mañana; entonces lo mataremos. Mas Sansón
durmió hasta la medianoche; y a la medianoche se levantó,
y tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su
cerrojo, se las echó al hombro, y se fue y las subió a la cum-
4 bre del monte que está delante de Hebrón. Después de esto
aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec,
5 la cual se llamaba Dalila. Y vinieron a ella los príncipes de
los filisteos, y le dijeron: Engáñale e infórmate en qué consiste
su gran fuerza, y cómo lo podríamos vencer, para que lo

389 Jueces 16. 6–19
atemos y lo dominemos; y cada uno de nosotros te dará mil
cien siclos de plata. Y Dalila dijo a Sansón: Yo te ruego que 6
me declares en qué consiste tu gran fuerza, y cómo podrás
ser atado para ser dominado. Y le respondió Sansón: Si me 7
ataren con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces
me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres.
Y los príncipes de los filisteos le trajeron siete mimbres verdes 8
que aún no estaban enjutos, y ella le ató con ellos. Y ella 9
tenía hombres en acecho en el aposento. Entonces ella le dijo:
¡Sansón, los filisteos contra ti! Y él rompió los mimbres, como
se rompe una cuerda de estopa cuando toca el fuego; y no se
supo el secreto de su fuerza. Entonces Dalila dijo a Sansón: 10
He aquí tú me has engañado, y me has dicho mentiras; descúbreme,
pues, ahora, te ruego, cómo podrás ser atado. Y él le 11
dijo: Si me ataren fuertemente con cuerdas nuevas que no se
hayan usado, yo me debilitaré, y seré como cualquiera de los
hombres. Y Dalila tomó cuerdas nuevas, y le ató con ellas, 12
y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y los espías estaban
en el aposento. Mas él las rompió de sus brazos como un hilo.
Y Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora me engañas, y tratas 13
conmigo con mentiras. Descúbreme, pues, ahora, cómo podrás
ser atado. Él entonces le dijo: Si tejieres siete guedejas de mi
cabeza con la tela y las asegurares con la estaca. Y ella las 14
aseguró con la estaca, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti!
Mas despertando él de su sueño, arrancó la estaca del telar
con la tela. Y ella le dijo: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu 15
corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y
no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y 16
aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e
importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le 17
descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza
llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de
mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me
debilitaré y seré como todos los hombres. Viendo Dalila que 18
él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los
principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él
me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los
filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero. Y ella 19

16. 20–31 Jueces 390
hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre,
quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a
20 afligirlo, pues su fuerza se apartó de él. Y le dijo: ¡Sansón, los
filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo:
Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía
21 que Jehová ya se había apartado de él. Mas los filisteos le
echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le
22 ataron con cadenas para que moliese en la cárcel. Y el cabello
23 de su cabeza comenzó a crecer, después que fue rapado. Entonces
los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer
sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro
24 dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo. Y
viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios
entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor
de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de noso-
25 tros. Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón,
dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron
a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y
26 lo pusieron entre las columnas. Entonces Sansón dijo al joven
que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las
columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye
27 sobre ellas. Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos
los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto
había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando
28 el escarnio de Sansón. Entonces clamó Sansón a Jehová, y
d¼o: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te
ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome
29 venganza de los filisteos por mis dos ojos. Asió luego Sansón
las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la
casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre
30 una y su mano izquierda sobre la otra. Y dijo Sansón: Muera
yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y
cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que
estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más
31 que los que había matado durante su vida. Y descendieron
sus hermanos y toda la casa de su padre, y le tomaron, y le
llevaron, y le sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de
su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años.


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JUECES CAPITULO 15 VERSOS 1 AL 20

JUECES CAPITULO 15 VERSOS 1 AL 20

Aconteció después de algún tiempo, que en los días de la 15
siega del trigo Sansón visitó a su mujer con un cabrito, diciendo:
Entraré a mi mujer en el aposento. Mas el padre de
ella no lo dejó entrar. Y dijo el padre de ella: Me persuadí 2
de que la aborrecías, y la di a tu compañero. Mas su hermana
menor, ¿no es más hermosa que ella? Tómala, pues, en su
lugar. Entonces le dijo Sansón: Sin culpa seré esta vez res- 3
pecto de los filisteos, si mal les hiciere. Y fue Sansón y cazó 4
trescientas zorras, y tomó teas, y juntó cola con cola, y puso
una tea entre cada dos colas. Después, encendiendo las teas, 5
soltó las zorras en los sembrados de los filisteos, y quemó las
mieses amontonadas y en pie, viñas y olivares. Y dijeron los 6
filisteos: ¿Quién hizo esto? Y les contestaron: Sansón, el yerno
del timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compañero.
Y vinieron los filisteos y la quemaron a ella y a su padre.
Entonces Sansón les dijo: Ya que así habéis hecho, juro que 7
me vengaré de vosotros, y después desistiré. Y los hirió ca- 8
dera y muslo con gran mortandad; y descendió y habitó en la
cueva de la peña de Etam. Entonces los filisteos subieron y 9
acamparon en Judá, y se extendieron por Lehi. Y los varones 10
de Judá les dijeron: ¿Por qué habéis subido contra nosotros?
Y ellos respondieron: A prender a Sansón hemos subido, para
hacerle como él nos ha hecho. Y vinieron tres mil hombres de 11
Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No

15. 12–16. 5 Jueces 388
sabes tú que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Por qué
nos has hecho esto? Y él les respondió: Yo les he hecho como
12 ellos me hicieron. Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos
venido para prenderte y entregarte en mano de los filisteos. Y
Sansón les respondió: Juradme que vosotros no me mataréis.
13 Y ellos le respondieron, diciendo: No; solamente te prenderemos,
y te entregaremos en sus manos; mas no te mataremos.
Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas, y le hicieron venir
14 de la peña. Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron
gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre
él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como
lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus
15 manos. Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió
16 la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres. Entonces
Sansón dijo: Con la quijada de un asno, un montón, dos
17 montones; Con la quijada de un asno maté a mil hombres. Y
acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada, y llamó a
18 aquel lugar Ramat-lehi. Y teniendo gran sed, clamó luego a
Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano
de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de
19 los incircuncisos? Entonces abrió Dios la cuenca que hay en
Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se
reanimó. Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore,
20 el cual está en Lehi, hasta hoy. Y juzgó a Israel en los días de
los filisteos veinte años.

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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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JUECES CAPITULO 14 VERSOS 1 AL 20

JUECES CAPITULO 14 VERSOS 1 AL 20
Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer 14
de las hijas de los filisteos. Y subió, y lo declaró a su padre y 2
a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las

14. 3–16 Jueces 386
3 hIJas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. Y
su padre y su madre le dIijeron: ¿No hay mujer entre las hijas
de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas
tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió
a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me
4 agrada. Mas su padre y su madre no sabían que esto venía de
Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos; pues en
5 aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel. Y Sansón
descendió con su padre y con su madre a Timnat; y cuando
llegaron a las viñas de Timnat, he aquí un león joven que venía
6 rugiendo hacia él. Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón,
quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin
tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su ma-
7 dre lo que había hecho. Descendió, pues, y habló a la mujer;
8 y ella agradó a Sansón. Y volviendo después de algunos días
para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto
del león; y he aquí que en el cuerpo del león había un enjambre
9 de abejas, y un panal de miel. Y tomándolo en sus manos, se
fue comiéndolo por el camino; y cuando alcanzó a su padre y
a su madre, les dio también a ellos que comiesen; mas no les
descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león.
10 Vino, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí
11 banquete; porque así solían hacer los jóvenes. Y aconteció que
cuando ellos le vieron, tomaron treinta compañeros para que
12 estuviesen con él. Y Sansón les dijo: Yo os propondré ahora
un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y
descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos
13 de fiesta. Mas si no me lo podéis declarar, entonces vosotros
me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de
fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos.
14 Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió
dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres
15 días. Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: Induce a
tu marido a que nos declare este enigma, para que no te quememos
a ti y a la casa de tu padre. ¿Nos habéis llamado aquí
16 para despojarnos? Y lloró la mujer de Sansón en presencia
de él, y dijo: Solamente me aborreces, y no me amas, pues no
me declaras el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo.

387 Jueces 14. 17–15. 11
Y él respondió: He aquí que ni a mi padre ni a mi madre lo
he declarado, ¿y te lo había de declarar a ti? Y ella lloró en 17
presencia de él los siete días que ellos tuvieron banquete; mas
al séptimo día él se lo declaró, porque le presionaba; y ella lo
declaró a los hijos de su pueblo. Al séptimo día, antes que 18
el sol se pusiese, los de la ciudad le dijeron: ¿Qué cosa más
dulce que la miel? ¿Y qué cosa más fuerte que el león? Y él
les respondió: Si no araseis con mi novilla, Nunca hubierais
descubierto mi enigma. Y el Espíritu de Jehová vino sobre 19
él, y descendió a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos;
y tomando sus despojos, dio las mudas de vestidos a los que
habían explicado el enigma; y encendido en enojo se volvió
a la casa de su padre. Y la mujer de Sansón fue dada a su 20
compañero, al cual él había tratado como su amigo.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
Bibles.org.uk, London.