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Deuteronomio Capitulo 10 Versos 1 al 22

Deuteronomio Capitulo 10 Versos 1 al 22
En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de pie- 10
dra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca
de madera; y escribiré en aquellas tablas las palabras que 2
estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás
en el arca. E hice un arca de madera de acacia, y labré dos 3
tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las
dos tablas en mi mano. Y escribió en las tablas conforme a 4
la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había
hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la
asamblea; y me las dio Jehová. Y volví y descendí del mon- 5
te, y puse las tablas en el arca que había hecho; y allí están,
como Jehová me mandó. (Después salieron los hijos de Israel 6
de Beerot-bene-jaacán a Mosera; allí murió Aarón, y allí fue
sepultado, y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar.
De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra 7
de arroyos de aguas. En aquel tiempo apartó Jehová la tribu 8
10. 9–11. 3 Deuteronomio 282
de Leví para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que
estuviese delante de Jehová para servirle, y para bendecir en
9 su nombre, hasta hoy, por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad
con sus hermanos; Jehová es su heredad, como Jehová
10 tu Dios le dijo.) Y yo estuve en el monte como los primeros
días, cuarenta días y cuarenta noches; y Jehová también me
11 escuchó esta vez, y no quiso Jehová destruirte. Y me dijo Jehová:
Levántate, anda, para que marches delante del pueblo,
para que entren y posean la tierra que juré a sus padres que les
12 había de dar. Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios
de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus
caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu
13 corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos
de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que
14 tengas prosperidad? He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos,
y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en
15 ella. Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos,
y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de
16 entre todos los pueblos, como en este día. Circuncidad, pues,
el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra
17 cerviz. Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor
de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace
18 acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al
huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole
19 pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero; porque extranje-
20 ros fuisteis en la tierra de Egipto. A Jehová tu Dios temerás,
21 a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás. Él es
el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo
22 estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto. Con
setenta personas descendieron tus padres a Egipto, y ahora
Jehová te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 9 Versos 1 al 29

Deuteronomio Capitulo 9 Versos 1 al 29
Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a des- 9
poseer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades
grandes y amuralladas hasta el cielo; un pueblo grande 2
y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento,
y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de
Anac? Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa 3
delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará
delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida,
como Jehová te ha dicho. No pienses en tu corazón cuando 4
Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por
mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por
la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de
ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a 5
poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones
9. 6–20 Deuteronomio 280
Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la
palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios
te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de
7 cerviz eres tú. Acuérdate, no olvides que has provocado la ira
de Jehová tu Dios en el desierto; desde el día que saliste de
la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis
8 sido rebeldes a Jehová. En Horeb provocasteis a ira a Jehová,
9 y se enojó Jehová contra vosotros para destruiros. Cuando
yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas
del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el
monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber
10 agua; y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con
el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras
que os habló Jehová en el monte, de en medio del fuego,
11 el día de la asamblea. Sucedió al fin de los cuarenta días y
cuarenta noches, que Jehová me dio las dos tablas de piedra,
12 las tablas del pacto. Y me dijo Jehová: Levántate, desciende
pronto de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se
ha corrompido; pronto se han apartado del camino que yo les
13 mandé; se han hecho una imagen de fundición. Y me habló
Jehová, diciendo: He observado a ese pueblo, y he aquí que es
14 pueblo duro de cerviz. Déjame que los destruya, y borre su
nombre de debajo del cielo, y yo te pondré sobre una nación
15 fuerte y mucho más numerosa que ellos. Y volví y descendí
del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en
16 mis dos manos. Y miré, y he aquí habíais pecado contra Jehová
vuestro Dios; os habíais hecho un becerro de fundición,
apartándoos pronto del camino que Jehová os había mandado.
17 Entonces tomé las dos tablas y las arrojé de mis dos manos,
18 y las quebré delante de vuestros ojos. Y me postré delante
de Jehová como antes, cuarenta días y cuarenta noches; no
comí pan ni bebí agua, a causa de todo vuestro pecado que
habíais cometido haciendo el mal ante los ojos de Jehová para
19 enojarlo. Porque temí a causa del furor y de la ira con que
Jehová estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero
20 Jehová me escuchó aun esta vez. Contra Aarón también se
enojó Jehová en gran manera para destruirlo; y también oré
281 Deuteronomio 9. 21–10. 8
por Aarón en aquel entonces. Y tomé el objeto de vuestro 21
pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego,
y lo desmenucé moliéndolo muy bien, hasta que fue reducido
a polvo; y eché el polvo de él en el arroyo que descendía del
monte. También en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava 22
provocasteis a ira a Jehová. Y cuando Jehová os envió desde 23
Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he
dado, también fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro
Dios, y no le creísteis, ni obedecisteis a su voz. Rebeldes ha- 24
béis sido a Jehová desde el día que yo os conozco. Me postré, 25
pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve
postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir.
Y oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas a 26
tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza,
que sacaste de Egipto con mano poderosa. Acuérdate de tus 27
siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de este
pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado, no sea que digan los 28
de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehová
introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los
aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. Y ellos son 29
tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con
tu brazo extendido.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 8 Versos 1 al 20

Deuteronomio Capitulo 8  Versos 1 al 20
8 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os
ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y
poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vues-
2 tros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha
traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para
afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón,
3 si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te
hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías
tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber
que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale
4 de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se
envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta
5 años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el
6 hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás,
pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus
7 caminos, y temiéndole. Porque Jehová tu Dios te introduce
en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de
8 manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y
cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de acei-
9 te y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez,
ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de
279 Deuteronomio 8. 10–9. 5
cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y ben- 10
decirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus 11
mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno
hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas ca- 12
sas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y 13
la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se
aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová 14
tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, 15
lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde
no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que 16
te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no
habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre
hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi 17
mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová 18
tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin
de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en 19
pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo
lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Co- 20
mo las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así
pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová
vuestro Dios.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 7 Versos 1 al 26

Deuteronomio Capitulo 7 Versos 1 al 26
7 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en
la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti
a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo,
al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y
2 más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado
delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no
3 harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. Y no
emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a
4 su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí,
277 Deuteronomio 7. 5–19
y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá
sobre vosotros, y te destruirá pronto. Mas así habéis de hacer 5
con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y
destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas
en el fuego. Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; 6
Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial,
más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser 7
vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os
ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos
los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar 8
el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová
con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la
mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu 9
Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia
a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;
y que da el pago en persona al que le aborrece, 10
destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le
dará el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos 11
y decretos que yo te mando hoy que cumplas. Y por haber 12
oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra,
Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que
juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, 13
y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu
grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños
de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón 14
ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará Jehová de ti 15
toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú
conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos
los que te aborrecieren. Y consumirás a todos los pueblos que 16
te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a
sus dioses, porque te será tropiezo. Si dijeres en tu corazón: 17
Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las
podré exterminar? no tengas temor de ellas; acuérdate bien 18
de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto;
de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales 19
y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con
que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos
7. 20–8. 9 Deuteronomio 278
20 los pueblos de cuya presencia tú temieres. También enviará
Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los que
21 quedaren y los que se hubieren escondido de delante de ti. No
desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio
22 de ti, Dios grande y temible. Y Jehová tu Dios echará a estas
naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con
ellas en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten
23 contra ti. Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y
él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean des-
24 truidas. El entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el
nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará frente hasta
25 que los destruyas. Las esculturas de sus dioses quemarás en
el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para
ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová
26 tu Dios; y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no
seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque
es anatema.
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Deuteronomio Capitulo 6 versos 1 al 25

Deuteronomio Capitulo 6 versos 1 al 25
Éstos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos 6
que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los
pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para
tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos 2
sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo,
y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días
sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos 3
por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche
y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios
de tus padres. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno 4
es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda 5
tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te 6
mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus 7
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por
el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás 8
como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus
ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. 9
Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que 10
juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en
ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas 11
6. 12–7. 4 Deuteronomio 276
de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no
cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y
12 te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la
13 tierra de Egipto, de casa de servidumbre. A Jehová tu Dios
14 temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás. No
andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos
15 que están en vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová
tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de
16 Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra. No
tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah.
17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro
18 Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado. Y
haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya
bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus
19 padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti,
20 como Jehová ha dicho. Mañana cuando te preguntare tu h¼o,
diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos
21 que Jehová nuestro Dios os mandó? entonces dirás a tu h¼o:
Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos
22 sacó de Egipto con mano poderosa. Jehová hizo señales y
milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre
23 toda su casa, delante de nuestros ojos; y nos sacó de allá,
24 para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres. Y
nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que
temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos
25 los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. Y
tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos
estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él
nos ha mandado.
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Deuteronomio Capitulo 5 Versos 1 al 33

Deuteronomio Capitulo 5 Versos 1 al 33
Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los es- 5
tatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos;
aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra. Jehová 2
nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nues- 3
tros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los
que estamos aquí hoy vivos. Cara a cara habló Jehová con 4
vosotros en el monte de en medio del fuego. Yo estaba en- 5
tonces entre Jehová y vosotros, para declararos la palabra de
Jehová; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis
al monte. Dijo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de 6
tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses 7
5. 8–26 Deuteronomio 274
8 ajenos delante de mí. No harás para ti escultura, ni imagen
alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la
9 tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás
a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta
10 la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que
hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan
11 mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios
en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su
12 nombre en vano. Guardarás el día de reposo para santificarlo,
13 como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y
14 harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu
Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo,
ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni
el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descan-
15 se tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste siervo
en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con
mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te
16 ha mandado que guardes el día de reposo. Honra a tu padre
y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que
sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la
17, 18 tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás
19, 20 adulterio. No hurtarás. No dirás falso testimonio contra tu
21 prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la
casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su
22 buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Estas palabras
habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en
medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no
añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales
23 me dio a mí. Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz
de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en
fuego, vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus,
24 y vuestros ancianos, y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios
nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz
de en medio del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al
25 hombre, y éste aún vive. Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir?
Porque este gran fuego nos consumirá; si oyéremos otra
26 vez la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos. Porque ¿qué
275 Deuteronomio 5. 27–6. 11
es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla
de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva?
Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro 27
Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere,
y nosotros oiremos y haremos. Y oyó Jehová la voz de vues- 28
tras palabras cuando me hablabais, y me dijo Jehová: He oído
la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado;
bien está todo lo que han dicho. ¡Quién diera que tuviesen tal 29
corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis
mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para
siempre! Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. Y tú quédate 30, 31
aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y
decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por
obra en la tierra que yo les doy por posesión. Mirad, pues, 32
que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os
apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que 33
Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya
bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.
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Deuteronomio Capitulo 4 Versos 1 al 29

Deuteronomio Capitulo 4 Versos 1 al 29
4 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo
os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la
2 tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da. No añadiréis
a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para
que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo
3 os ordene. Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo
de Baal- peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor
4 destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti. Mas vosotros que
5 seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy. Mirad,
yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi
Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la
6 cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y
ponedlos por obra; porque ésta es vuestra sabiduría y vuestra
inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos
estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y enten
271 Deuteronomio 4. 7–22
dido, nación grande es ésta. Porque ¿qué nación grande hay 7
que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro
Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué nación grande 8
hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley
que yo pongo hoy delante de vosotros? Por tanto, guárdate, 9
y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las
cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos
los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a
los hijos de tus hijos. El día que estuviste delante de Jehová 10
tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo,
para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán,
para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las
enseñarán a sus hijos; y os acercasteis y os pusisteis al pie del 11
monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos
con tinieblas, nube y oscuridad; y habló Jehová con vosotros 12
de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a
excepción de oír la voz, ninguna figura visteis. Y él os anunció 13
su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos,
y los escribió en dos tablas de piedra. A mí también 14
me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos
y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la
cual pasáis a tomar posesión de ella. Guardad, pues, mucho 15
vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová
habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os 16
corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura
alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que 17
está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el
aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, 18
figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.
No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna 19
y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y
te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha
concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. Pero 20
a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro,
de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este
día. Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros, y 21
juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra
que Jehová tu Dios te da por heredad. Así que yo voy a morir 22
4. 23–37 Deuteronomio 272
en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y
23 poseeréis aquella buena tierra. Guardaos, no os olvidéis del
pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y
no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu
24 Dios te ha prohibido. Porque Jehová tu Dios es fuego consu-
25 midor, Dios celoso. Cuando hayáis engendrado hijos y nietos,
y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis
escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante
26 los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; yo pongo hoy
por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente
de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar
posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis
27 destruidos. Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis
pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará
28 Jehová. Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres,
de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni hue-
29 len. Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás,
30 si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. Cuando
estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si
en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres
31 su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te
dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a
32 tus padres. Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados
que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre
sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho
cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.
33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio
34 del fuego, como tú la has oído, sin perecer? ¿O ha intentado
Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra
nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y
mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como
todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto
35 ante tus ojos? A ti te fue mostrado, para que supieses que
36 Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él. Desde los cielos
te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró
su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego.
37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia
después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su
273 Deuteronomio 4. 38–5. 7
gran poder, para echar de delante de tu presencia naciones 38
grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su
tierra por heredad, como hoy. Aprende pues, hoy, y reflexiona 39
en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en
la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus man- 40
damientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien
a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la
tierra que Jehová tu Dios te da para siempre. Entonces apartó 41
Moisés tres ciudades a este lado del Jordán al nacimiento del
sol, para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo 42
sin intención, sin haber tenido enemistad con él nunca antes;
y que huyendo a una de estas ciudades salvase su vida: Beser 43
en el desierto, en tierra de la llanura, para los rubenitas; Ramot
en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para los de
Manasés. Ésta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los 44
hijos de Israel. Éstos son los testimonios, los estatutos y los 45
decretos que habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron
de Egipto; a este lado del Jordán, en el valle delante de 46
Bet-peor, en la tierra de Sehón rey de los amorreos que habitaba
en Hesbón, al cual derrotó Moisés con los hijos de Israel,
cuando salieron de Egipto; y poseyeron su tierra, y la tierra 47
de Og rey de Basán; dos reyes de los amorreos que estaban de
este lado del Jordán, al oriente. Desde Aroer, que está junto 48
a la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sion, que es
Hermón; y todo el Arabá de este lado del Jordán, al oriente,
 49hasta el mar del Arabá, al pie de las laderas del Pisga.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 3 Versos 1 al 29

Deuteronomio Capitulo 3 Versos 1 al 29
3 Volvimos, pues, y subimos camino de Basán, y nos salió al
encuentro Og rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo,
2 en Edrei. Y me dijo Jehová: No tengas temor de él, porque en
tu mano he entregado a él y a todo su pueblo, con su tierra;
269 Deuteronomio 3. 3–19
y harás con él como hiciste con Sehón rey amorreo, que habitaba
en Hesbón. Y Jehová nuestro Dios entregó también 3
en nuestra mano a Og rey de Basán, y a todo su pueblo, al
cual derrotamos hasta acabar con todos. Y tomamos enton- 4
ces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomásemos;
sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en
Basán. Todas estas eran ciudades fortificadas con muros al- 5
tos, con puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin
muro. Y las destruimos, como hicimos a Sehón rey de Hes- 6
bón, matando en toda ciudad a hombres, mujeres y niños. Y 7
tomamos para nosotros todo el ganado, y los despojos de las
ciudades. También tomamos en aquel tiempo la tierra desde 8
el arroyo de Arnón hasta el monte de Hermón, de manos de los
dos reyes amorreos que estaban a este lado del Jordán. (Los 9
sidonios llaman a Hermón, Sirión; y los amorreos, Senir.) To- 10
das las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basán
hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán. Por- 11
que únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de
los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá
de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y
su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre. Y 12
esta tierra que heredamos en aquel tiempo, desde Aroer, que
está junto al arroyo de Arnón, y la mitad del monte de Galaad
con sus ciudades, la di a los rubenitas y a los gaditas; y el 13
resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, toda la tierra
de Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, lo di a la
media tribu de Manasés. Jair hijo de Manasés tomó toda la 14
tierra de Argob hasta el límite con Gesur y Maaca, y la llamó
por su nombre, Basán-havot-jair, hasta hoy. Y Galaad se lo 15
di a Maquir. Y a los rubenitas y gaditas les di de Galaad 16
hasta el arroyo de Arnón, teniendo por límite el medio del valle,
hasta el arroyo de Jaboc, el cual es límite de los hijos de
Amón; también el Arabá, con el Jordán como límite desde 17
Cineret hasta el mar del Arabá, el Mar Salado, al pie de las
laderas del Pisga al oriente. Y os mandé entonces, diciendo: 18
Jehová vuestro Dios os ha dado esta tierra por heredad; pero
iréis armados todos los valientes delante de vuestros hermanos
los hijos de Israel. Solamente vuestras mujeres, vuestros 19
3. 20–4. 6 Deuteronomio 270
h¼os y vuestros ganados (yo sé que tenéis mucho ganado), que-
20 darán en las ciudades que os he dado, hasta que Jehová dé
reposo a vuestros hermanos, así como a vosotros, y hereden
ellos también la tierra que Jehová vuestro Dios les da al otro
lado del Jordán; entonces os volveréis cada uno a la heredad
21 que yo os he dado. Ordené también a Josué en aquel tiempo,
diciendo: Tus ojos vieron todo lo que Jehová vuestro Dios ha
hecho a aquellos dos reyes; así hará Jehová a todos los reinos
22 a los cuales pasarás tú. No los temáis; porque Jehová vuestro
23 Dios, él es el que pelea por vosotros. Y oré a Jehová en aquel
24 tiempo, diciendo: Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar
a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios
hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como
25 las tuyas? Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que
26 está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano. Pero
Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo
cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables
27 más de este asunto. Sube a la cumbre del Pisga y alza tus
ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus
28 propios ojos; porque no pasarás el Jordán. Y manda a Josué,
y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este
29 pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás. Y paramos
en el valle delante de Bet-peor.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 2 Versos 1 al 37

Deuteronomio Capitulo 2 Versos 1 al 37
2 Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo,
como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por
2, 3 mucho tiempo. Y Jehová me habló, diciendo: Bastante ha-
4 béis rodeado este monte; volveos al norte. Y manda al pueblo,
diciendo: Pasando vosotros por el territorio de vuestros hermanos
los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo
5 de vosotros; mas vosotros guardaos mucho. No os metáis con
ellos, porque no os daré de su tierra ni aun lo que cubre la
planta de un pie; porque yo he dado por heredad a Esaú el
6 monte de Seir. Compraréis de ellos por dinero los alimentos
267 Deuteronomio 2. 7–23
y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis;
pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus ma- 7
nos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta
años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.
Y nos alejamos del territorio de nuestros hermanos los hijos 8
de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino del Arabá desde
Elat y Ezión-geber; y volvimos, y tomamos el camino del
desierto de Moab. Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, 9
ni te empeñes con ellos en guerra, porque no te daré posesión
de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos
de Lot. (Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y 10
numeroso, y alto como los hijos de Anac. Por gigantes eran 11
ellos tenidos también, como los hijos de Anac; y los moabitas
los llaman emitas. Y en Seir habitaron antes los horeos, 12
a los cuales echaron los hijos de Esaú; y los arrojaron de su
presencia, y habitaron en lugar de ellos, como hizo Israel en
la tierra que les dio Jehová por posesión.) Levantaos ahora, y 13
pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered. Y los 14
días que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el
arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó
toda la generación de los hombres de guerra de en medio
del campamento, como Jehová les había jurado. Y también la 15
mano de Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio
del campamento, hasta acabarlos. Y aconteció que después 16
que murieron todos los hombres de guerra de entre el pueblo,
Jehová me habló, diciendo: Tú pasarás hoy el territorio de 17, 18
Moab, a Ar. Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no 19
los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión
de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la
he dado por heredad. (Por tierra de gigantes fue también ella 20
tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales
los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numero- 21
so, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó
delante de los amonitas. Éstos sucedieron a aquéllos, y habitaron
en su lugar, como hizo Jehová con los hijos de Esaú que 22
habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos;
y ellos sucedieron a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy.
Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los cafto- 23
2. 24–3. 2 Deuteronomio 268
reos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su
24 lugar.) Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí
he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a
su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra
25 con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre
los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y
26 temblarán y se angustiarán delante de ti. Y envié mensajeros
desde el desierto de Cademot a Sehón rey de Hesbón con pa-
27 labras de paz, diciendo: Pasaré por tu tierra por el camino;
28 por el camino iré, sin apartarme ni a diestra ni a siniestra. La
comida me venderás por dinero, y comeré; el agua también me
29 darás por dinero, y beberé; solamente pasaré a pie, como lo
hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y
los moabitas que habitaban en Ar; hasta que cruce el Jordán
30 a la tierra que nos da Jehová nuestro Dios. Mas Sehón rey de
Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque
Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su
31 corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy. Y me
dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar delante de ti
a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella para
32 que la heredes. Y nos salió Sehón al encuentro, él y todo su
33 pueblo, para pelear en Jahaza. Mas Jehová nuestro Dios lo
entregó delante de nosotros; y lo derrotamos a él y a sus hijos,
34 y a todo su pueblo. Tomamos entonces todas sus ciudades, y
destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no
35 dejamos ninguno. Solamente tomamos para nosotros los ganados,
y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.
36 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón,
y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad
que escapase de nosotros; todas las entregó Jehová nuestro
37 Dios en nuestro poder. Solamente a la tierra de los hijos de
Amón no llegamos; ni a todo lo que está a la orilla del arroyo
de Jaboc ni a las ciudades del monte, ni a lugar alguno que
Jehová nuestro Dios había prohibido.
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Libro Quinto de Moisés DEUTERONOMIO

Libro Quinto de Moisés
DEUTERONOMIO
1Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a
este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente
al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot
2 y Dizahab. Once jornadas hay desde Horeb, camino
3 del monte de Seir, hasta Cades-barnea. Y aconteció que a los
cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes, Moisés
habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Je4
hová le había mandado acerca de ellos, después que derrotó a
Sehón rey de los amorreos, el cual habitaba en Hesbón, y a Og
5 rey de Basán que habitaba en Astarot en Edrei. De este lado
del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés declarar esta
6 ley, diciendo: Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, dicien7
do: Habéis estado bastante tiempo en este monte. Volveos e
id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá,
en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del
mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río,
8 el río Éufrates. Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y
poseed la tierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham,
Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia des9
pués de ellos. En aquel tiempo yo os hablé diciendo: Yo solo
10 no puedo llevaros. Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y
he aquí hoy vosotros sois como las estrellas del cielo en multi11
tud. ¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de
12 lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido! ¿Cómo
llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros
13 pleitos? Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, varones
sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por
14 vuestros jefes. Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer
15 lo que has dicho. Y tomé a los principales de vuestras tribus,
varones sabios y expertos, y los puse por jefes sobre vosotros,
jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez, y go16
bernadores de vuestras tribus. Y entonces mandé a vuestros
265 Deuteronomio 1. 17–33
jueces, diciendo: Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente
entre el hombre y su hermano, y el extranjero. No 17
hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como
al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio
es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo
la oiré. Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais 18
de hacer. Y salidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande 19
y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte
del amorreo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos
hasta Cades-barnea. Entonces os dije: Habéis llegado al 20
monte del amorreo, el cual Jehová nuestro Dios nos da. Mira, 21
Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión
de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas
ni desmayes. Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: 22
Enviemos varones delante de nosotros que nos reconozcan la
tierra, y a su regreso nos traigan razón del camino por donde
hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar. Y 23
el dicho me pareció bien; y tomé doce varones de entre vosotros,
un varón por cada tribu. Y se encaminaron, y subieron 24
al monte, y llegaron hasta el valle de Escol, y reconocieron la
tierra. Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo 25
trajeron, y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que
Jehová nuestro Dios nos da. Sin embargo, no quisisteis subir, 26
antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios; y 27
murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová nos
aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos
en manos del amorreo para destruirnos. ¿A dónde subiremos? 28
Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo:
Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades
grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los
hijos de Anac. Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo 29
de ellos. Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, 30
él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo
por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos. Y en el de- 31
sierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae
el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado,
hasta llegar a este lugar. Y aun con esto no creísteis a Jehová 32
vuestro Dios, quien iba delante de vosotros por el camino pa-
1. 34–2. 6 Deuteronomio 266
ra reconoceros el lugar donde habíais de acampar, con fuego
de noche para mostraros el camino por donde anduvieseis, y
con nube 34 de día. Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras,
35 y se enojó, y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos,
de esta mala generación, la buena tierra que juré que había
36 de dar a vuestros padres, excepto Caleb hijo de Jefone; él la
verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha
37 seguido fielmente a Jehová. También contra mí se airó Jehová
38 por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá. Josué hijo
de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la
39 hará heredar a Israel. Y vuestros niños, de los cuales dijisteis
que servirían de botín, y vuestros hijos que no saben hoy lo
bueno ni lo malo, ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos
40 la heredarán. Pero vosotros volveos e id al desierto, camino
41 del Mar Rojo. Entonces respondisteis y me dijisteis: Hemos
pecado contra Jehová; nosotros subiremos y pelearemos, conforme
a todo lo que Jehová nuestro Dios nos ha mandado. Y os
armasteis cada uno con sus armas de guerra, y os preparasteis
42 para subir al monte. Y Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni
peleéis, pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derro43
tados por vuestros enemigos. Y os hablé, y no disteis oído;
antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, y persistiendo
44 con altivez subisteis al monte. Pero salió a vuestro encuentro
el amorreo, que habitaba en aquel monte, y os persiguieron
como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, hasta Horma.
45 Y volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová no es46
cuchó vuestra voz, ni os prestó oído. Y estuvisteis en Cades
por muchos días, los días que habéis estado allí.
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Números capitulo 36 Versos 1 al 13

Números capitulo 36 Versos 1 al 13
36 Llegaron los príncipes de los padres de la familia de Galaad
hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de los hijos
de José; y hablaron delante de Moisés y de los príncipes, jefes
2 de las casas paternas de los hijos de Israel, y dijeron: Jehová
mandó a mi señor que por sorteo diese la tierra a los hijos de
Israel en posesión; también ha mandado Jehová a mi señor,
que dé la posesión de Zelofehad nuestro hermano a sus hijas.
263 Números 36. 3–13
Y si ellas se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus 3
de los hijos de Israel, la herencia de ellas será así quitada de
la herencia de nuestros padres, y será añadida a la herencia
de la tribu a que se unan; y será quitada de la porción de
nuestra heredad. Y cuando viniere el jubileo de los hijos de 4
Israel, la heredad de ellas será añadida a la heredad de la
tribu de sus maridos; así la heredad de ellas será quitada de
la heredad de la tribu de nuestros padres. Entonces Moisés 5
mandó a los hijos de Israel por mandato de Jehová, diciendo:
La tribu de los hijos de José habla rectamente. Esto es lo que 6
ha mandado Jehová acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo:
Cásense como a ellas les plazca, pero en la familia de la tribu
de su padre se casarán, para que la heredad de los hijos de 7
Israel no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de
los hijos de Israel estará ligado a la heredad de la tribu de sus
padres. Y cualquiera hija que tenga heredad en las tribus de 8
los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su
padre se casará, para que los hijos de Israel posean cada uno
la heredad de sus padres, y no ande la heredad rodando de 9
una tribu a otra, sino que cada una de las tribus de los hijos
de Israel estará ligada a su heredad. Como Jehová mandó a 10
Moisés, así hicieron las hijas de Zelofehad. Y así Maala, Tirsa, 11
Hogla, Milca y Noa, hijas de Zelofehad, se casaron con hijos
de sus tíos paternos. Se casaron en la familia de los hijos de 12
Manasés, hijo de José; y la heredad de ellas quedó en la tribu
de la familia de su padre. Éstos son los mandamientos y los 13
estatutos que mandó Jehová por medio de Moisés a los hijos de
Israel en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Números Capitulo 35 Versos 1 al 34

Números Capitulo 35 Versos 1 al 34
35 Habló Jehová a Moisés en los campos de Moab, junto al
2 Jordán frente a Jericó, diciendo: Manda a los hijos de Israel
que den a los levitas, de la posesión de su heredad, ciudades
en que habiten; también daréis a los levitas los ejidos de esas
3 ciudades alrededor de ellas. Y tendrán ellos las ciudades para
261 Números 35. 4–21
habitar, y los ejidos de ellas serán para sus animales, para sus
ganados y para todas sus bestias. Y los ejidos de las ciuda- 4
des que daréis a los levitas serán mil codos alrededor, desde
el muro de la ciudad para afuera. Luego mediréis fuera de la 5
ciudad al lado del oriente dos mil codos, al lado del sur dos
mil codos, al lado del occidente dos mil codos, y al lado del
norte dos mil codos, y la ciudad estará en medio; esto tendrán
por los ejidos de las ciudades. Y de las ciudades que daréis 6
a los levitas, seis ciudades serán de refugio, las cuales daréis
para que el homicida se refugie allá; y además de éstas daréis
cuarenta y dos ciudades. Todas las ciudades que daréis a 7
los levitas serán cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos. Y 8
en cuanto a las ciudades que diereis de la heredad de los hijos
de Israel, del que tiene mucho tomaréis mucho, y del que
tiene poco tomaréis poco; cada uno dará de sus ciudades a
los levitas según la posesión que heredará. Habló Jehová a 9
Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando 10
hayáis pasado al otro lado del Jordán a la tierra de Canaán,
os señalaréis ciudades, ciudades de refugio tendréis, donde hu- 11
ya el homicida que hiriere a alguno de muerte sin intención.
Y os serán aquellas ciudades para refugiarse del vengador, y 12
no morirá el homicida hasta que entre en juicio delante de la
congregación. De las ciudades, pues, que daréis, tendréis seis 13
ciudades de refugio. Tres ciudades daréis a este lado del Jor- 14
dán, y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán, las cuales
serán ciudades de refugio. Estas seis ciudades serán de refu- 15
gio para los hijos de Israel, y para el extranjero y el que more
entre ellos, para que huya allá cualquiera que hiriere de muerte
a otro sin intención. Si con instrumento de hierro lo hiriere y 16
muriere, homicida es; el homicida morirá. Y si con piedra en 17
la mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida
es; el homicida morirá. Y si con instrumento de palo en la 18
mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida es;
el homicida morirá. El vengador de la sangre, él dará muer- 19
te al homicida; cuando lo encontrare, él lo matará. Y si por 20
odio lo empujó, o echó sobre él alguna cosa por asechanzas,
y muere; o por enemistad lo hirió con su mano, y murió, el 21
heridor morirá; es homicida; el vengador de la sangre mata
35. 22–36. 2 Números 262
22 rá al homicida cuando lo encontrare. Mas si casualmente lo
empujó sin enemistades, o echó sobre él cualquier instrumen-
23 to sin asechanzas, o bien, sin verlo hizo caer sobre él alguna
piedra que pudo matarlo, y muriere, y él no era su enemigo,
24 ni procuraba su mal; entonces la congregación juzgará entre
el que causó la muerte y el vengador de la sangre conforme
25 a estas leyes; y la congregación librará al homicida de mano
del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a
su ciudad de refugio, en la cual se había refugiado; y morará
en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido
26 con el aceite santo. Mas si el homicida saliere fuera de los
27 límites de su ciudad de refugio, en la cual se refugió, y el
vengador de la sangre le hallare fuera del límite de la ciudad
de su refugio, y el vengador de la sangre matare al homicida,
28 no se le culpará por ello; pues en su ciudad de refugio deberá
aquél habitar hasta que muera el sumo sacerdote; y después
que haya muerto el sumo sacerdote, el homicida volverá a la
29 tierra de su posesión. Estas cosas os serán por ordenanza de
derecho por vuestras edades, en todas vuestras habitaciones.
30 Cualquiera que diere muerte a alguno, por dicho de testigos
morirá el homicida; mas un solo testigo no hará fe contra una
31 persona para que muera. Y no tomaréis precio por la vida
del homicida, porque está condenado a muerte; indefectible-
32 mente morirá. Ni tampoco tomaréis precio del que huyó a su
ciudad de refugio, para que vuelva a vivir en su tierra, hasta
33 que muera el sumo sacerdote. Y no contaminaréis la tierra
donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y
la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en
34 ella, sino por la sangre del que la derramó. No contaminéis,
pues, la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo habito;
porque yo Jehová habito en medio de los hijos de Israel.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
Bibles.org.uk, London.


PRIMER LIBRO DE SAMUEL, CAPITULO 28 VERSOS 1 AL 25

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