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SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 12

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 12

4. 1–5. 1 II Samuel 466
4 Luego que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto
en Hebrón, las manos se le debilitaron, y fue atemorizado to-
2 do Israel. Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de
bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del
otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benja-
3 mín (porque Beerot era también contado con Benjamín, pues
los beerotitas habían huido a Gitaim, y moran allí como foras-
4 teros hasta hoy). Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado
de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel
la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza
le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se
5 le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset. Los
hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron
en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual
6 estaba durmiendo la siesta en su cámara. Y he aquí la portera
de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió;
y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en
7 la casa. Cuando entraron en la casa, Is-boset dormía sobre su
lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron
la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por
8 el camino del Arabá. Y trajeron la cabeza de Is-boset a David
en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset
hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha
9 vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje. Y David
respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón
beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de
10 toda angustia, que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He
aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas,
11 yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva. ¿Cuánto
más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su
casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su
12 sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? Entonces
David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron
las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en
Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset, y la enterraron
en el sepulcro de Abner en Hebrón.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 39

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 39

Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; 3
pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.
Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito 2
fue Amnón, de Ahinoam jezreelita; su segundo Quileab, de 3
Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón
h¼o de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur; el cuarto, Ado- 4
nías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías h¼o de Abital; el sexto, 5
Itream, de Egla mujer de David. Éstos le nacieron a David en
Hebrón. Como había guerra entre la casa de Saúl y la de Da- 6
vid, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl. Y 7
había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, h¼a
de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la
concubina de mi padre? Y se enojó Abner en gran manera 8
por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro
que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la

3. 9–24 II Samuel 464
casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos,
y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy
9 cargo del pecado de esta mujer? Así haga Dios a Abner y aun
le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así
10 con él, trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando
el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta
11 Beerseba. Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le
12 temía. Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte,
diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto
conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a
13 ti todo Israel. Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas
una cosa te pido: No me vengas a ver sin que primero traigas
14 a Mical la hija de Saúl, cuando vengas a verme. Después de
esto envió David mensajeros a Is-boset hijo de Saúl, diciendo:
Restitúyeme mi mujer Mical, la cual desposé conmigo por cien
15 prepucios de filisteos. Entonces Is-boset envió y se la quitó a
16 su marido Paltiel hijo de Lais. Y su marido fue con ella, siguiéndola
y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner: Anda,
17 vuélvete. Entonces él se volvió. Y habló Abner con los ancianos
de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David
18 fuese rey sobre vosotros. Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová
ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo
David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y
19 de mano de todos sus enemigos. Habló también Abner a los
de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David
todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de
20 Benjamín. Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él
veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que
21 con él habían venido. Y dijo Abner a David: Yo me levantaré
e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan
contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David
22 despidió luego a Abner, y él se fue en paz. Y he aquí que los
siervos de David y Joab venían del campo, y traían consigo
gran botín. Mas Abner no estaba con David en Hebrón, pues
23 ya lo había despedido, y él se había ido en paz. Y luego que
llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso
a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le
24 ha despedido, y se fue en paz. Entonces Joab vino al rey, y le

465 II Samuel 3. 25–39
dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues,
le dejaste que se fuese? Tú conoces a Abner hijo de Ner. No 25
ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y
de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces. Y saliendo 26
Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner,
los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David
lo supiera. Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó 27
aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y
allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió
por la quinta costilla, y murió. Cuando David supo después 28
esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para
siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. Caiga sobre la 29
cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca
falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien
ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta
de pan. Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, 30
porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la
batalla de Gabaón. Entonces dijo David a Joab, y a todo el 31
pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos
de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba
detrás del féretro. Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando 32
el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también
todo el pueblo. Y endechando el rey al mismo Abner, decía: 33
¿Había de morir Abner como muere un villano? Tus manos no 34
estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; Caíste como los
que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a
llorar sobre él. Entonces todo el pueblo vino para persuadir a 35
David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró
diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se
ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa. Todo el 36
pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía
agradaba a todo el pueblo. Y todo el pueblo y todo Israel 37
entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar
a Abner hijo de Ner. También d¼o el rey a sus siervos: ¿No 38
sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel? Y yo 39
soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de
Sarvia, son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal
hace, conforme a su maldad.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 32

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 32

Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, di- 2
ciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le
respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él
le dijo: A Hebrón. David subió allá, y con él sus dos mujeres, 2
Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de
Carmel. Llevó también David consigo a los hombres que con 3
él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron
en las ciudades de Hebrón. Y vinieron los varones de Judá y 4
ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron
aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que
sepultaron a Saúl. Entonces envió David mensajeros a los de 5
Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová,
que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con
Saúl, dándole sepultura. Ahora, pues, Jehová haga con voso- 6

2. 7–23 II Samuel 462
tros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto
7 que habéis hecho. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos,
y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa
8 de Judá me han ungido por rey sobre ellos. Pero Abner hijo
de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de
9 Saúl, y lo llevó a Mahanaim, y lo hizo rey sobre Galaad, sobre
Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre to-
10 do Israel. De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando
comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los
11 de la casa de Judá siguieron a David. Y fue el número de los
días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete
12 años y seis meses. Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a
13 Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl, y Joab hijo
de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron
junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado
14 del estanque, y los otros al otro lado. Y dijo Abner a Joab:
Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de noso-
15 tros. Y Joab respondió: Levántense. Entonces se levantaron,
y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-
16 boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David. Y cada uno
echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada
en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue
llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.
17 La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres
18 de Israel fueron vencidos por los siervos de David. Estaban
allí los tres h¼os de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael
19 era ligero de pies como una gacela del campo. Y siguió Asael
20 tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y
miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió:
21 Sí. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda,
y echa mano de alguno de los hombres, y toma para
ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de
22 él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí;
¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo
23 entonces mi rostro delante de Joab tu hermano? Y no queriendo
él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la
quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y
murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel

463 II Samuel 2. 24–3. 8
lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían.
Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando 24
llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto
al camino del desierto de Gabaón. Y se juntaron los hijos de 25
Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron
alto en la cumbre del collado. Y Abner dio voces a Joab, 26
diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú
que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo
que se vuelva de perseguir a sus hermanos? Y Joab respondió: 27
Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado
de seguir a sus hermanos desde esta mañana. Entonces 28
Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió
más a los de Israel, ni peleó más. Y Abner y los suyos cami- 29
naron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán
cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim. Joab tam- 30
bién volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo,
faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael.
Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los 31
de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron.
Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su 32
padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus
hombres, y les amaneció en Hebrón.


Fuente:  Bibles.org.uk, London.

Segundo libro de Samuel - Capitulo 1 versos 1 al 27

Segundo libro de Samuel
Capitulo 1 versos 1 al 27

1Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto
David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos
2 días en Siclag. Al tercer día, sucedió que vino uno
del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra
sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hi3
zo reverencia. Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él
4 respondió: Me he escapado del campamento de Israel. David
le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él
respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos
del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán
5 su hijo murieron. Dijo David a aquel joven que le daba las
nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo?
6 El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine
al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su
7 lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando
8 él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y
me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita.
9 Él me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me
mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida
10 está aún toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté,
porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé
la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su
11 brazo, y las he traído acá a mi señor. Entonces David, asiendo
de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que
12 estaban con él. Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la
noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová
y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.
13 Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De
dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero,
14 amalecita. Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de exten15
der tu mano para matar al ungido de Jehová? Entonces llamó
David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo

461 II Samuel 1. 16–2. 6
hirió, y murió. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, 16
pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al
ungido de Jehová. Y endechó David a Saúl y a Jonatán su 17
hijo con esta endecha, y dijo que debía enseñarse a los hijos 18
de Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser. ¡Ha 19
perecido la gloria de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo han caído
los valientes! No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las 20
plazas de Ascalón; Para que no se alegren las hijas de los filisteos,
Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni 21
seáis tierras de ofrendas; Porque allí fue desechado el escudo
de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido
ungido con aceite. Sin sangre de los muertos, sin grosura de 22
los valientes, El arco de Jonatán no volvía atrás, Ni la espada
de Saúl volvió vacía. Saúl y Jonatán, amados y queridos; 23
Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;
Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones.
H¼as de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata 24
con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos
de oro. ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! 25
¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, her- 26
mano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso
me fue tu amor Que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído 27
los valientes, Han perecido las armas de guerra!

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 31 VERSOS 1 AL 13

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPÍTULO 31 VERSOS 1 AL 13

31 Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron
delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de
2 Gilboa. Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron
3 a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. Y arreció
la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo
4 gran temor de ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca
tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos
incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero
no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl
5 su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a
Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con
6 él. Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos,
7 y su escudero, y todos sus varones. Y los de Israel que eran
del otro lado del valle, y del otro lado del Jordán, viendo que


459 I Samuel 31. 8–13
Israel había huido y que Saúl y sus hijos habían sido muertos,
dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos vinieron y
habitaron en ellas. Aconteció al siguiente día, que viniendo 8
los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus
tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. Y le cortaron la 9
cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros
por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas
nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. Y pusieron 10
sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en
el muro de Bet-sán. Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto 11
que los filisteos hicieron a Saúl, todos los hombres valientes 12
se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el
cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán;
y viniendo a Jabes, los quemaron allí. Y tomando sus huesos, 13
los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete
días.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.