SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 5 VERSOS 1 AL 25

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 5 VERSOS 1 AL 25

5 Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron,
diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos.

467 II Samuel 5. 2–20
Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, 2
eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer.
Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel,
y tú serás príncipe sobre Israel. Vinieron, pues, todos los 3
ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto
con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por
rey sobre Israel. Era David de treinta años cuando comenzó 4
a reinar, y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó sobre Judá 5
siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años
sobre todo Israel y Judá. Entonces marchó el rey con sus hom- 6
bres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella
tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás
acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir:
David no puede entrar acá). Pero David tomó la fortaleza de 7
Sion, la cual es la ciudad de David. Y dijo David aquel día: 8
Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a
los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se
dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la 9
fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó
alrededor desde Milo hacia adentro. Y David iba adelantando 10
y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con
él. También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, 11
y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros,
los cuales edificaron la casa de David. Y entendió David que 12
Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había
engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. Y tomó 13
David más concubinas y mujeres de Jerusalén, después que
vino de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas. Éstos son los 14
nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab,
Natán, Salomón, Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía, Elisama, Eliada 15, 16
y Elifelet. Oyendo los filisteos que David había sido ungido 17
por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar
a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza. Y 18
vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.
Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los 19
filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a
David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu
mano. Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, 20

5. 21–6. 12 II Samuel 468
y d¼o: Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí, como
corriente impetuosa. Por esto llamó el nombre de aquel
21 lugar Baal-perazim. Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus
22 hombres los quemaron. Y los filisteos volvieron a venir, y se
23 extendieron en el valle de Refaim. Y consultando David a
Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a
24 ellos enfrente de las balsameras. Y cuando oigas ruido como
de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás;
porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento
25 de los filisteos. Y David lo hizo así, como Jehová se lo había
mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a
Gezer.

Fuente: Bibles.org.uk, London.

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 12

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 12

4. 1–5. 1 II Samuel 466
4 Luego que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto
en Hebrón, las manos se le debilitaron, y fue atemorizado to-
2 do Israel. Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de
bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del
otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benja-
3 mín (porque Beerot era también contado con Benjamín, pues
los beerotitas habían huido a Gitaim, y moran allí como foras-
4 teros hasta hoy). Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado
de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel
la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza
le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se
5 le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset. Los
hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron
en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual
6 estaba durmiendo la siesta en su cámara. Y he aquí la portera
de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió;
y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en
7 la casa. Cuando entraron en la casa, Is-boset dormía sobre su
lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron
la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por
8 el camino del Arabá. Y trajeron la cabeza de Is-boset a David
en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset
hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha
9 vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje. Y David
respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón
beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de
10 toda angustia, que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He
aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas,
11 yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva. ¿Cuánto
más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su
casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su
12 sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? Entonces
David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron
las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en
Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset, y la enterraron
en el sepulcro de Abner en Hebrón.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 39

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 3 VERSOS 1 AL 39

Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; 3
pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.
Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito 2
fue Amnón, de Ahinoam jezreelita; su segundo Quileab, de 3
Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón
h¼o de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur; el cuarto, Ado- 4
nías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías h¼o de Abital; el sexto, 5
Itream, de Egla mujer de David. Éstos le nacieron a David en
Hebrón. Como había guerra entre la casa de Saúl y la de Da- 6
vid, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl. Y 7
había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, h¼a
de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la
concubina de mi padre? Y se enojó Abner en gran manera 8
por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro
que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la

3. 9–24 II Samuel 464
casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos,
y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy
9 cargo del pecado de esta mujer? Así haga Dios a Abner y aun
le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así
10 con él, trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando
el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta
11 Beerseba. Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le
12 temía. Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte,
diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto
conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a
13 ti todo Israel. Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas
una cosa te pido: No me vengas a ver sin que primero traigas
14 a Mical la hija de Saúl, cuando vengas a verme. Después de
esto envió David mensajeros a Is-boset hijo de Saúl, diciendo:
Restitúyeme mi mujer Mical, la cual desposé conmigo por cien
15 prepucios de filisteos. Entonces Is-boset envió y se la quitó a
16 su marido Paltiel hijo de Lais. Y su marido fue con ella, siguiéndola
y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner: Anda,
17 vuélvete. Entonces él se volvió. Y habló Abner con los ancianos
de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David
18 fuese rey sobre vosotros. Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová
ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo
David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y
19 de mano de todos sus enemigos. Habló también Abner a los
de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David
todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de
20 Benjamín. Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él
veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que
21 con él habían venido. Y dijo Abner a David: Yo me levantaré
e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan
contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David
22 despidió luego a Abner, y él se fue en paz. Y he aquí que los
siervos de David y Joab venían del campo, y traían consigo
gran botín. Mas Abner no estaba con David en Hebrón, pues
23 ya lo había despedido, y él se había ido en paz. Y luego que
llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso
a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le
24 ha despedido, y se fue en paz. Entonces Joab vino al rey, y le

465 II Samuel 3. 25–39
dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues,
le dejaste que se fuese? Tú conoces a Abner hijo de Ner. No 25
ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y
de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces. Y saliendo 26
Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner,
los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David
lo supiera. Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó 27
aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y
allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió
por la quinta costilla, y murió. Cuando David supo después 28
esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para
siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. Caiga sobre la 29
cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca
falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien
ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta
de pan. Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, 30
porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la
batalla de Gabaón. Entonces dijo David a Joab, y a todo el 31
pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos
de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba
detrás del féretro. Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando 32
el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también
todo el pueblo. Y endechando el rey al mismo Abner, decía: 33
¿Había de morir Abner como muere un villano? Tus manos no 34
estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; Caíste como los
que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a
llorar sobre él. Entonces todo el pueblo vino para persuadir a 35
David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró
diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se
ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa. Todo el 36
pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía
agradaba a todo el pueblo. Y todo el pueblo y todo Israel 37
entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar
a Abner hijo de Ner. También d¼o el rey a sus siervos: ¿No 38
sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel? Y yo 39
soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de
Sarvia, son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal
hace, conforme a su maldad.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 32

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 2 VERSOS 1 AL 32

Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, di- 2
ciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le
respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él
le dijo: A Hebrón. David subió allá, y con él sus dos mujeres, 2
Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de
Carmel. Llevó también David consigo a los hombres que con 3
él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron
en las ciudades de Hebrón. Y vinieron los varones de Judá y 4
ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron
aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que
sepultaron a Saúl. Entonces envió David mensajeros a los de 5
Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová,
que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con
Saúl, dándole sepultura. Ahora, pues, Jehová haga con voso- 6

2. 7–23 II Samuel 462
tros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto
7 que habéis hecho. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos,
y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa
8 de Judá me han ungido por rey sobre ellos. Pero Abner hijo
de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de
9 Saúl, y lo llevó a Mahanaim, y lo hizo rey sobre Galaad, sobre
Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre to-
10 do Israel. De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando
comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los
11 de la casa de Judá siguieron a David. Y fue el número de los
días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete
12 años y seis meses. Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a
13 Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl, y Joab hijo
de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron
junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado
14 del estanque, y los otros al otro lado. Y dijo Abner a Joab:
Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de noso-
15 tros. Y Joab respondió: Levántense. Entonces se levantaron,
y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-
16 boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David. Y cada uno
echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada
en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue
llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.
17 La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres
18 de Israel fueron vencidos por los siervos de David. Estaban
allí los tres h¼os de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael
19 era ligero de pies como una gacela del campo. Y siguió Asael
20 tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y
miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió:
21 Sí. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda,
y echa mano de alguno de los hombres, y toma para
ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de
22 él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí;
¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo
23 entonces mi rostro delante de Joab tu hermano? Y no queriendo
él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la
quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y
murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel

463 II Samuel 2. 24–3. 8
lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían.
Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando 24
llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto
al camino del desierto de Gabaón. Y se juntaron los hijos de 25
Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron
alto en la cumbre del collado. Y Abner dio voces a Joab, 26
diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú
que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo
que se vuelva de perseguir a sus hermanos? Y Joab respondió: 27
Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado
de seguir a sus hermanos desde esta mañana. Entonces 28
Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió
más a los de Israel, ni peleó más. Y Abner y los suyos cami- 29
naron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán
cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim. Joab tam- 30
bién volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo,
faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael.
Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los 31
de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron.
Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su 32
padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus
hombres, y les amaneció en Hebrón.


Fuente:  Bibles.org.uk, London.

Segundo libro de Samuel - Capitulo 1 versos 1 al 27

Segundo libro de Samuel
Capitulo 1 versos 1 al 27

1Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto
David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos
2 días en Siclag. Al tercer día, sucedió que vino uno
del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra
sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hi3
zo reverencia. Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él
4 respondió: Me he escapado del campamento de Israel. David
le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él
respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos
del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán
5 su hijo murieron. Dijo David a aquel joven que le daba las
nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo?
6 El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine
al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su
7 lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando
8 él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y
me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita.
9 Él me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me
mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida
10 está aún toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté,
porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé
la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su
11 brazo, y las he traído acá a mi señor. Entonces David, asiendo
de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que
12 estaban con él. Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la
noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová
y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.
13 Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De
dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero,
14 amalecita. Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de exten15
der tu mano para matar al ungido de Jehová? Entonces llamó
David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo

461 II Samuel 1. 16–2. 6
hirió, y murió. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, 16
pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al
ungido de Jehová. Y endechó David a Saúl y a Jonatán su 17
hijo con esta endecha, y dijo que debía enseñarse a los hijos 18
de Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser. ¡Ha 19
perecido la gloria de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo han caído
los valientes! No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las 20
plazas de Ascalón; Para que no se alegren las hijas de los filisteos,
Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni 21
seáis tierras de ofrendas; Porque allí fue desechado el escudo
de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido
ungido con aceite. Sin sangre de los muertos, sin grosura de 22
los valientes, El arco de Jonatán no volvía atrás, Ni la espada
de Saúl volvió vacía. Saúl y Jonatán, amados y queridos; 23
Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;
Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones.
H¼as de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata 24
con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos
de oro. ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! 25
¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, her- 26
mano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso
me fue tu amor Que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído 27
los valientes, Han perecido las armas de guerra!

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 31 VERSOS 1 AL 13

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPÍTULO 31 VERSOS 1 AL 13

31 Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron
delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de
2 Gilboa. Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron
3 a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. Y arreció
la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo
4 gran temor de ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca
tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos
incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero
no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl
5 su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a
Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con
6 él. Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos,
7 y su escudero, y todos sus varones. Y los de Israel que eran
del otro lado del valle, y del otro lado del Jordán, viendo que


459 I Samuel 31. 8–13
Israel había huido y que Saúl y sus hijos habían sido muertos,
dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos vinieron y
habitaron en ellas. Aconteció al siguiente día, que viniendo 8
los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus
tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. Y le cortaron la 9
cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros
por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas
nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. Y pusieron 10
sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en
el muro de Bet-sán. Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto 11
que los filisteos hicieron a Saúl, todos los hombres valientes 12
se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el
cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán;
y viniendo a Jabes, los quemaron allí. Y tomando sus huesos, 13
los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete
días.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 30 VERSOS 1 AL 31

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 30 VERSOS 1 AL 31

30 Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer
día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y
2 habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían
llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban
allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado
3 muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino,
pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba
quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados
4 cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron
su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llo-
5 rar. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail
la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cauti-
6 vas. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de

457 I Samuel 30. 7–20
apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma,
cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció
en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo 7
de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar
acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: 8
¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él
le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto
librarás a los cautivos. Partió, pues, David, él y los seiscien- 9
tos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de
Besor, donde se quedaron algunos. Y David siguió adelante 10
con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos,
que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor. Y 11
hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron
a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua.
Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos 12
racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu;
porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres
noches. Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? 13
Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y
me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo;
pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los 14
cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego
a Siclag. Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él 15
d¼o: Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás
en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente. Lo llevó, 16
pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella
tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel
gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y
de la tierra de Judá. Y los hirió David desde aquella mañana 17
hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno,
sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y
huyeron. Y libró David todo lo que los amalecitas habían to- 18
mado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres. Y no les 19
faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas,
del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo
recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y el 20
ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Éste es el

30. 21–31. 7 I Samuel 458
21 botín de David. Y vino David a los doscientos hombres que
habían quedado cansados y no habían podido seguir a David,
a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y
ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba.
22 Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz. Entonces
todos los malos y perversos de entre los que habían ido con
David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros,
no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno
23 su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan. Y David dijo:
No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová,
quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a
24 los merodeadores que vinieron contra nosotros. ¿Y quién os
escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que
desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con
25 el bagaje; les tocará parte igual. Desde aquel día en adelante
26 fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy. Y cuando
David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá,
sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del
27 botín de los enemigos de Jehová. Lo envió a los que estaban
28 en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir, en Aroer, en Sif-
29 mot, en Estemoa, en Racal, en las ciudades de Jerameel, en
30, 31 las ciudades del ceneo, en Horma, en Corasán, en Atac, en
Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con
sus hombres.

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 29 VERSOS 1 AL 11

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 29 VERSOS 1 AL 11

Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel 29
acampó junto a la fuente que está en Jezreel. Y cuando los 2
príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de
a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en
la retaguardia con Aquis. Y dijeron los príncipes de los filis- 3
teos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los
príncipes de los filisteos: ¿No es éste David, el siervo de Saúl

29. 4–30. 6 I Samuel 456
rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he
hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy?
4 Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y
le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar
que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea
que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa
volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de
5 estos hombres? ¿No es éste David, de quien cantaban en las
danzas, diciendo: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez
6 miles? Y Aquis llamó a David y le dijo: Vive Jehová, que tú
has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y tu entrada
en el campamento conmigo, y que ninguna cosa mala he
hallado en ti desde el día que viniste a mí hasta hoy; mas a
7 los ojos de los príncipes no agradas. Vuélvete, pues, y vete en
8 paz, para no desagradar a los príncipes de los filisteos. Y David
respondió a Aquis: ¿Qué he hecho? ¿Qué has hallado en tu
siervo desde el día que estoy contigo hasta hoy, para que yo no
9 vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey? Y Aquis
respondió a David, y dijo: Yo sé que tú eres bueno ante mis
ojos, como un ángel de Dios; pero los príncipes de los filisteos
10 me han dicho: No venga con nosotros a la batalla. Levántate,
pues, de mañana, tú y los siervos de tu señor que han venido
11 contigo; y levantándoos al amanecer, marchad. Y se levantó
David de mañana, él y sus hombres, para irse y volver a la
tierra de los filisteos; y los filisteos fueron a Jezreel.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL, CAPITULO 28 VERSOS 1 AL 25

PRIMER LIBRO DE SAMUEL, CAPITULO 28 VERSOS 1 AL 25
28 Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus
fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten
entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hom-
2 bres. Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que
hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te consti-
3 tuiré guarda de mi persona durante toda mi vida. Ya Samuel
había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían
sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la
4 tierra a los encantadores y adivinos. Se juntaron, pues, los filisteos,
y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo
5 Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento
de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en
6 gran manera. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le
7 respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. Entonces
Saúl d¼o a sus criados: Buscadme una mujer que tenga
espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de
ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una
8 mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación. Y se disfrazó
Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres,
y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que
me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a
9 quien yo te dijere. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que
Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y
a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para
10 hacerme morir? Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo:
11 Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto. La mujer
entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme
12 venir a Samuel. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en al-
13 ta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me
has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas.
¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses
14 que suben de la tierra. Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella
respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto.
Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro

455 I Samuel 28. 15–29. 3
a tierra, hizo gran reverencia. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué 15
me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy
muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se
ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de
profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me
declares lo que tengo que hacer. Entonces Samuel dijo: ¿Y 16
para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti
y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio 17
de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha
dado a tu compañero, David. Como tú no obedeciste a la voz 18
de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por
eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel 19
también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis
conmigo, tú y tus h¼os; y Jehová entregará también al ejército
de Israel en mano de los filisteos. Entonces Saúl cayó en 20
tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras
de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y
aquella noche no había comido pan. Entonces la mujer vino 21
a Saúl, y viéndolo turbado en gran manera, le dijo: He aquí
que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida,
y he oído las palabras que tú me has dicho. Te ruego, pues, 22
que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré yo delante
de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres
fuerzas, y sigas tu camino. Y él rehusó diciendo: No comeré. 23
Pero porfiaron con él sus siervos juntamente con la mujer, y él
les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una
cama. Y aquella mujer tenía en su casa un ternero engorda- 24
do, el cual mató luego; y tomó harina y la amasó, y coció de
ella panes sin levadura. Y lo trajo delante de Saúl y de sus 25
siervos; y después de haber comido, se levantaron, y se fueron
aquella noche.

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 27 VERSOS 1 AL 12

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 27 VERSOS 1 AL 12

D¼o luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún 27
día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que
fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe
de mí, y no me ande buscando más por todo el territorio de
Israel; y así escaparé de su mano. Se levantó, pues, David, y 2
con los seiscientos hombres que tenía consigo se pasó a Aquis
hijo de Maoc, rey de Gat. Y moró David con Aquis en Gat, 3
él y sus hombres, cada uno con su familia; David con sus dos
mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal
el de Carmel. Y vino a Saúl la nueva de que David había 4
huido a Gat, y no lo buscó más. Y David dijo a Aquis: Si he 5
hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de
las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu
siervo contigo en la ciudad real? Y Aquis le dio aquel día a 6
Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta
hoy. Fue el número de los días que David habitó en la tierra 7
de los filisteos, un año y cuatro meses. Y subía David con sus 8
hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas
y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la
tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.
Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mu- 9
jer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y
las ropas, y regresaba a Aquis. Y decía Aquis: ¿Dónde habéis 10
merodeado hoy? Y David decía: En el Neguev de Judá, y el
Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los ceneos. Ni hom- 11
bre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat;
diciendo: No sea que den aviso de nosotros y digan: Esto hizo

27. 12–28. 14 I Samuel 454
David. Y ésta fue su costumbre todo el tiempo que moró en
12 la tierra de los filisteos. Y Aquis creía a David, y decía: Él se
ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi
siervo.

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL - CAPITULO 26 VERSOS 1 AL 26

PRIMER LIBRO DE SAMUEL - CAPITULO 26 VERSOS 1 AL 26

Vinieron los zifeos a Saúl en Gabaa, diciendo: ¿No está Da- 26
vid escondido en el collado de Haquila, al oriente del desierto?
Saúl entonces se levantó y descendió al desierto de Zif, llevan- 2
do consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar
a David en el desierto de Zif. Y acampó Saúl en el collado 3
de Haquila, que está al oriente del desierto, junto al camino.
Y estaba David en el desierto, y entendió que Saúl le seguía
en el desierto. David, por tanto, envió espías, y supo con cer- 4
teza que Saúl había venido. Y se levantó David, y vino al 5
sitio donde Saúl había acampado; y miró David el lugar donde
dormían Saúl y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Y
estaba Saúl durmiendo en el campamento, y el pueblo estaba
acampado en derredor de él. Entonces David dijo a Ahime- 6
lec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab: ¿Quién
descenderá conmigo a Saúl en el campamento? Y dijo Abisai:
Yo descenderé contigo. David, pues, y Abisai fueron de noche 7
al ejército; y he aquí que Saúl estaba tendido durmiendo en
el campamento, y su lanza clavada en tierra a su cabecera; y
Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él. Entonces 8

26. 9–21 I Samuel 452
d¼o Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en
tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza, y lo
enclavaré en la tierra de un golpe, y no le daré segundo golpe.
9 Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá
su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?
10 D¼o además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o
su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perez-
11 ca, guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido
de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y
12 la vasija de agua, y vámonos. Se llevó, pues, David la lanza y
la vasija de agua de la cabecera de Saúl, y se fueron; y no hubo
nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dormían;
porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído so-
13 bre ellos. Entonces pasó David al lado opuesto, y se puso en
la cumbre del monte a lo lejos, habiendo gran distancia entre
14 ellos. Y dio voces David al pueblo, y a Abner hijo de Ner,
diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y
15 dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey? Y dijo David a Abner:
¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por
qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del
16 pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. Esto que has
hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte,
porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová.
Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vas¼a
17 de agua que estaba a su cabecera. Y conociendo Saúl la voz
de David, dijo: ¿No es ésta tu voz, hijo mío David? Y David
18 respondió: Mi voz es, rey señor mío. Y dijo: ¿Por qué persigue
así mi señor a su siervo? ¿Qué he hecho? ¿Qué mal hay
19 en mi mano? Ruego, pues, que el rey mi señor oiga ahora las
palabras de su siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte él
la ofrenda; mas si fueren hijos de hombres, malditos sean ellos
en presencia de Jehová, porque me han arrojado hoy para que
no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve y sirve
20 a dioses ajenos. No caiga, pues, ahora mi sangre en tierra
delante de Jehová, porque ha salido el rey de Israel a buscar
una pulga, así como quien persigue una perdiz por los mon-
21 tes. Entonces dijo Saúl: He pecado; vuélvete, hijo mío David,
que ningún mal te haré más, porque mi vida ha sido estimada

453 I Samuel 26. 22–27. 11
preciosa hoy a tus ojos. He aquí yo he hecho neciamente, y he
errado en gran manera. Y David respondió y dijo: He aquí la 22
lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela. Y Jehová 23
pague a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había
entregado hoy en mi mano, mas yo no quise extender mi
mano contra el ungido de Jehová. Y he aquí, como tu vida 24
ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a
los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción. Y Saúl dijo a 25
David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás
tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su
camino, y Saúl se volvió a su lugar.

Fuente:  Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 25 VERSOS 1 AL 44

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 25 VERSOS 1 AL 44

25 Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo
sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al
2 desierto de Parán. Y en Maón había un hombre que tenía su
hacienda en Carmel, el cual era muy rico, y tenía tres mil ovejas
y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas
3 en Carmel. Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail.
Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa
apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del
4 linaje de Caleb. Y oyó David en el desierto que Nabal esqui-
5 laba sus ovejas. Entonces envió David diez jóvenes y les dijo:
6 Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre, y
decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto
7 tienes. He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores
han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó na-
8 da en todo el tiempo que han estado en Carmel. Pregunta a
tus criados, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes
gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego

449 I Samuel 25. 9–23
que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David.
Cuando llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron 9
a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.
Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: 10
¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay
hoy que huyen de sus señores. ¿He de tomar yo ahora mi pan, 11
mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y
darla a hombres que no sé de dónde son? Y los jóvenes que 12
había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y
dijeron a David todas estas palabras. Entonces David dijo a 13
sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno
su espada y también David se ciñó su espada; y subieron tras
David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con
el bagaje. Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de 14
Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto
que saludasen a nuestro amo, y él los ha zaherido. Y aquellos 15
hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron
mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos
con ellos, cuando estábamos en el campo. Muro fueron para 16
nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado
con ellos apacentando las ovejas. Ahora, pues, reflexiona y 17
ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra
nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan
perverso, que no hay quien pueda hablarle. Entonces Abigail 18
tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas
guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de
uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo
en asnos. Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os 19
seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal. Y montan- 20
do un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he
aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió
al encuentro. Y David había dicho: Ciertamente en vano he 21
guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le
haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por
bien. Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, 22
que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar
con vida ni un varón. Y cuando Abigail vio a David, se bajó 23
prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante

25. 24–36 I Samuel 450
24 de David, se inclinó a tierra; y se echó a sus pies, y dijo: Señor
mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas
que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu
25 sierva. No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso,
de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. Él se llama
Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los
26 jóvenes que tú enviaste. Ahora pues, señor mío, vive Jehová,
y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar
sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal
tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.
27 Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea
28 dado a los hombres que siguen a mi señor. Y yo te ruego que
perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará
casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas
29 de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días. Aunque
alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu
vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los
que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de
30 tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. Y
acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a
todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe
31 sobre Israel, entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena
ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o
por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor,
y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva.
32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que
33 te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento,
y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a
34 derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. Porque
vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal,
que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de
aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un
35 varón. Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le
d¼o: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he
36 tenido respeto. Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía
banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de
Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual

451 I Samuel 25. 37–26. 8
ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente. Pero por 37
la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos
del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón
en él, y se quedó como una piedra. Y diez días después, Je- 38
hová hirió a Nabal, y murió. Luego que David oyó que Nabal 39
había muerto, dijo: Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de
mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del
mal a su siervo; y Jehová ha vuelto la maldad de Nabal sobre
su propia cabeza. Después envió David a hablar con Abigail,
para tomarla por su mujer. Y los siervos de David vinieron a 40
Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha
enviado a ti, para tomarte por su mujer. Y ella se levantó e 41
inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será
una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor. Y 42
levantándose luego Abigail con cinco doncellas que le servían,
montó en un asno y siguió a los mensajeros de David, y fue su
mujer. También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas 43
fueron sus mujeres. Porque Saúl había dado a su hija Mical 44
mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim.

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 24 VERSOS 1 AL 22

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 24 VERSOS 1 AL 22
Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le dieron 24
aviso, diciendo: He aquí David está en el desierto de En-gadi.
Y tomando Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel, fue 2
en busca de David y de sus hombres, por las cumbres de los
peñascos de las cabras monteses. Y cuando llegó a un redil 3
de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl
en ella para cubrir sus pies; y David y sus hombres estaban
sentados en los rincones de la cueva. Entonces los hombres de 4
David le dijeron: He aquí el día de que te dijo Jehová: He aquí
que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te
pareciere. Y se levantó David, y calladamente cortó la orilla del
manto de Saúl. Después de esto se turbó el corazón de David, 5
porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo a sus 6
hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor,
el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque
es el ungido de Jehová. Así reprimió David a sus hombres con 7
palabras, y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y
Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino. También David 8
se levantó después, y saliendo de la cueva dio voces detrás de
Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y cuando Saúl miró hacia
atrás, David inclinó su rostro a tierra, e hizo reverencia. Y 9
d¼o David a Saúl: ¿Por qué oyes las palabras de los que dicen:
Mira que David procura tu mal? He aquí han visto hoy tus 10
ojos cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva;
y me dijeron que te matase, pero te perdoné, porque dije: No
extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de
Jehová. Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi 11
mano; porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté.
Conoce, pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni
he pecado contra ti; sin embargo, tú andas a caza de mi vida

24. 12–25. 8 I Samuel 448
12 para quitármela. Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme
13 de ti Jehová; pero mi mano no será contra ti. Como dice el
proverbio de los antiguos: De los impíos saldrá la impiedad;
14 así que mi mano no será contra ti. ¿Tras quién ha salido el
rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A
15 una pulga? Jehová, pues, será juez, y él juzgará entre tú y
16 yo. El vea y sustente mi causa, y me defienda de tu mano. Y
aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a
Saúl, Saúl dijo: ¿No es ésta la voz tuya, hijo mío David? Y
17 alzó Saúl su voz y lloró, y dijo a David: Más justo eres tú
que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado
18 con mal. Tú has mostrado hoy que has hecho conmigo bien;
pues no me has dado muerte, habiéndome entregado Jehová
19 en tu mano. Porque ¿quién hallará a su enemigo, y lo dejará
ir sano y salvo? Jehová te pague con bien por lo que en este
20 día has hecho conmigo. Y ahora, como yo entiendo que tú has
de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme
21 y estable, júrame, pues, ahora por Jehová, que no destruirás
mi descendencia después de mí, ni borrarás mi nombre de la
22 casa de mi padre. Entonces David juró a Saúl. Y se fue Saúl
a su casa, y David y sus hombres subieron al lugar fuerte.

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 23 VERSOS 1 AL 29

PRIMER LIBRO  DE SAMUEL CAPITULO 23 VERSOS 1 AL 29

Dieron aviso a David, diciendo: He aquí que los filisteos 23
combaten a Keila, y roban las eras. Y David consultó a Jeho- 2
vá, diciendo: ¿Iré a atacar a estos filisteos? Y Jehová respondió
a David: Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila. Pero los que 3
estaban con David le dijeron: He aquí que nosotros aquí en Judá
estamos con miedo; ¿cuánto más si fuéremos a Keila contra
el ejército de los filisteos? Entonces David volvió a consultar 4
a Jehová. Y Jehová le respondió y dijo: Levántate, desciende
a Keila, pues yo entregaré en tus manos a los filisteos. Fue, 5
pues, David con sus hombres a Keila, y peleó contra los filisteos,
se llevó sus ganados, y les causó una gran derrota; y libró
David a los de Keila. Y aconteció que cuando Abiatar hijo 6
de Ahimelec huyó siguiendo a David a Keila, descendió con el
efod en su mano. Y fue dado aviso a Saúl que David había 7
venido a Keila. Entonces dijo Saúl: Dios lo ha entregado en mi
mano, pues se ha encerrado entrando en ciudad con puertas
y cerraduras. Y convocó Saúl a todo el pueblo a la batalla 8
para descender a Keila, y poner sitio a David y a sus hombres.
Mas entendiendo David que Saúl ideaba el mal contra él, dijo a 9
Abiatar sacerdote: Trae el efod. Y dijo David: Jehová Dios de 10
Israel, tu siervo tiene entendido que Saúl trata de venir contra

23. 11–26 I Samuel 446
11 Keila, a destruir la ciudad por causa mía. ¿Me entregarán los
vecinos de Keila en sus manos? ¿Descenderá Saúl, como ha
oído tu siervo? Jehová Dios de Israel, te ruego que lo declares
12 a tu siervo. Y Jehová dijo: Sí, descenderá. Dijo luego David:
¿Me entregarán los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en
13 manos de Saúl? Y Jehová respondió: Os entregarán. David
entonces se levantó con sus hombres, que eran como seiscientos,
y salieron de Keila, y anduvieron de un lugar a otro. Y
vino a Saúl la nueva de que David se había escapado de Keila,
14 y desistió de salir. Y David se quedó en el desierto en lugares
fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba
Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos.
15 Viendo, pues, David que Saúl había salido en busca de su vida,
16 se estuvo en Hores, en el desierto de Zif. Entonces se levantó
Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció
17 su mano en Dios. Y le dijo: No temas, pues no te hallará la
mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré
18 segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe. Y
ambos hicieron pacto delante de Jehová; y David se quedó en
19 Hores, y Jonatán se volvió a su casa. Después subieron los de
Zif para decirle a Saúl en Gabaa: ¿No está David escondido en
nuestra tierra en las peñas de Hores, en el collado de Haquila,
20 que está al sur del desierto? Por tanto, rey, desciende pronto
ahora, conforme a tu deseo, y nosotros lo entregaremos en la
21 mano del rey. Y Saúl dijo: Benditos seáis vosotros de Jehová,
22 que habéis tenido compasión de mí. Id, pues, ahora, aseguraos
más, conoced y ved el lugar de su escondite, y quién lo
haya visto allí; porque se me ha dicho que él es astuto en gran
23 manera. Observad, pues, e informaos de todos los escondrijos
donde se oculta, y volved a mí con información segura, y yo
iré con vosotros; y si él estuviere en la tierra, yo le buscaré
24 entre todos los millares de Judá. Y ellos se levantaron, y se
fueron a Zif delante de Saúl. Pero David y su gente estaban
25 en el desierto de Maón, en el Arabá al sur del desierto. Y se
fue Saúl con su gente a buscarlo; pero fue dado aviso a David,
y descendió a la peña, y se quedó en el desierto de Maón.
26 Cuando Saúl oyó esto, siguió a David al desierto de Maón. Y
Saúl iba por un lado del monte, y David con sus hombres por

447 I Samuel 23. 27–24. 11
el otro lado del monte, y se daba prisa David para escapar de
Saúl; mas Saúl y sus hombres habían encerrado a David y a su
gente para capturarlos. Entonces vino un mensajero a Saúl, 27
diciendo: Ven luego, porque los filisteos han hecho una irrupción
en el país. Volvió, por tanto, Saúl de perseguir a David, 28
y partió contra los filisteos. Por esta causa pusieron a aquel
lugar por nombre Sela-hama-lecot. Entonces David subió de 29
allí y habitó en los lugares fuertes de En-gadi.

Fuente: Bibles.org.uk, London.

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 22 VERSOS 1 AL 23

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 22 VERSOS 1 AL 23

Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y 22
cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron,
vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y 2
todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en
amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo
como cuatrocientos hombres. Y se fue David de allí a Mizpa 3
de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre

22. 4–17 I Samuel 444
y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios
4 hará de mí. Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y
habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar
5 fuerte. Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este
lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y
6 vino al bosque de Haret. Oyó Saúl que se sabía de David y
de los que estaban con él. Y Saúl estaba sentado en Gabaa,
debajo de un tamarisco sobre un alto; y tenía su lanza en su
7 mano, y todos sus siervos estaban alrededor de él. Y dijo Saúl
a sus siervos que estaban alrededor de él: Oíd ahora, hijos de
Benjamín: ¿Os dará también a todos vosotros el hijo de Isaí
tierras y viñas, y os hará a todos vosotros jefes de millares y
8 jefes de centenas, para que todos vosotros hayáis conspirado
contra mí, y no haya quien me descubra al oído cómo mi hijo
ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni alguno de vosotros que
se duela de mí y me descubra cómo mi hijo ha levantado a mi
siervo contra mí para que me aceche, tal como lo hace hoy?
9 Entonces Doeg edomita, que era el principal de los siervos de
Saúl, respondió y dijo: Yo vi al hijo de Isaí que vino a Nob, a
10 Ahimelec hijo de Ahitob, el cual consultó por él a Jehová y le
dio provisiones, y también le dio la espada de Goliat el filisteo.
11 Y el rey envió por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y
por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en
12 Nob; y todos vinieron al rey. Y Saúl le dijo: Oye ahora, hijo
13 de Ahitob. Y él dijo: Heme aquí, señor mío. Y le dijo Saúl:
¿Por qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí,
cuando le diste pan y espada, y consultaste por él a Dios, para
que se levantase contra mí y me acechase, como lo hace hoy
14 día? Entonces Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién
entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno también
15 del rey, que sirve a tus órdenes y es ilustre en tu casa? ¿He
comenzado yo desde hoy a consultar por él a Dios? Lejos sea
de mí; no culpe el rey de cosa alguna a su siervo, ni a toda la
casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este
16 asunto, grande ni pequeña. Y el rey dijo: Sin duda morirás,
17 Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre. Entonces dijo el rey
a la gente de su guardia que estaba alrededor de él: Volveos y
matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de

445 I Samuel 22. 18–23. 10
ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo
descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus
manos para matar a los sacerdotes de Jehová. Entonces dijo 18
el rey a Doeg: Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes. Y
se volvió Doeg el edomita y acometió a los sacerdotes, y mató
en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino.
Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así 19
a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes,
asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada. Pero uno de 20
los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar,
escapó, y huyó tras David. Y Abiatar dio aviso a David de 21
cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová. Y 22
dijo David a Abiatar: Yo sabía que estando allí aquel día Doeg
el edomita, él lo había de hacer saber a Saúl. Yo he ocasionado
la muerte a todas las personas de la casa de tu padre. Quédate 23
conmigo, no temas; quien buscare mi vida, buscará también la
tuya; pues conmigo estarás a salvo.

Fuente: Bibles.org.uk, London. 

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 21 VERSOS 1 AL 15

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 21 VERSOS 1 AL 15
21 Vino David a Nob, al sacerdote Ahimelec; y se sorprendió
Ahimelec de su encuentro, y le dijo: ¿Cómo vienes tú solo,
2 y nadie contigo? Y respondió David al sacerdote Ahimelec:
El rey me encomendó un asunto, y me dijo: Nadie sepa cosa
alguna del asunto a que te envío, y lo que te he encomendado;
3 y yo les señalé a los criados un cierto lugar. Ahora, pues,
4 ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas. El
sacerdote respondió a David y dijo: No tengo pan común a la

443 I Samuel 21. 5–22. 3
mano, solamente tengo pan sagrado; pero lo daré si los criados
se han guardado a lo menos de mujeres. Y David respondió 5
al sacerdote, y le dijo: En verdad las mujeres han estado lejos
de nosotros ayer y anteayer; cuando yo salí, ya los vasos de los
jóvenes eran santos, aunque el viaje es profano; ¿cuánto más
no serán santos hoy sus vasos? Así el sacerdote le dio el pan 6
sagrado, porque allí no había otro pan sino los panes de la
proposición, los cuales habían sido quitados de la presencia de
Jehová, para poner panes calientes el día que aquéllos fueron
quitados. Y estaba allí aquel día detenido delante de Jehová 7
uno de los siervos de Saúl, cuyo nombre era Doeg, edomita, el
principal de los pastores de Saúl. Y David dijo a Ahimelec: 8
¿No tienes aquí a mano lanza o espada? Porque no tomé en mi
mano mi espada ni mis armas, por cuanto la orden del rey era
apremiante. Y el sacerdote respondió: La espada de Goliat el 9
filisteo, al que tú venciste en el valle de Ela, está aquí envuelta
en un velo detrás del efod; si quieres tomarla, tómala; porque
aquí no hay otra sino ésa. Y dijo David: Ninguna como ella;
dámela. Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia 10
de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat. Y los siervos de Aquis 11
le d¼eron: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿no es éste de
quien cantaban en las danzas, diciendo: Hirió Saúl a sus miles,
Y David a sus diez miles? Y David puso en su corazón estas 12
palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat. Y cambió su 13
manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre
ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr
la saliva por su barba. Y dijo Aquis a sus siervos: He aquí, 14
veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis traído
a mí? ¿Acaso me faltan locos, para que hayáis traído a éste 15
que hiciese de loco delante de mí? ¿Había de entrar éste en mi
casa?

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 20 VERSOS 1 AL 42

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 20 VERSOS 1 AL 42

20 Después David huyó de Naiot en Ramá, y vino delante de
Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad, o cuál
2 mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida? Él le
dijo: En ninguna manera; no morirás. He aquí que mi padre
ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra;
¿por qué, pues, me ha de encubrir mi padre este asunto? No
3 será así. Y David volvió a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente
que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá:
No sepa esto Jonatán, para que no se entristezca; y ciertamente,
vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre
4 mí y la muerte. Y Jonatán dijo a David: Lo que deseare tu
5 alma, haré por ti. Y David respondió a Jonatán: He aquí que
mañana será nueva luna, y yo acostumbro sentarme con el rey
a comer; mas tú dejarás que me esconda en el campo hasta la
6 tarde del tercer día. Si tu padre hiciere mención de mí, dirás:
Me rogó mucho que lo dejase ir corriendo a Belén su ciudad,
porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual.
7 Si él dijere: Bien está, entonces tendrá paz tu siervo; mas si
se enojare, sabe que la maldad está determinada de parte de
8 él. Harás, pues, misericordia con tu siervo, ya que has hecho
entrar a tu siervo en pacto de Jehová contigo; y si hay maldad
en mí, mátame tú, pues no hay necesidad de llevarme hasta tu
9 padre. Y Jonatán le dijo: Nunca tal te suceda; antes bien, si
yo supiere que mi padre ha determinado maldad contra ti, ¿no
10 te lo avisaría yo? Dijo entonces David a Jonatán: ¿Quién me
11 dará aviso si tu padre te respondiere ásperamente? Y Jonatán
dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos
12 al campo. Entonces dijo Jonatán a David: ¡Jehová Dios de
Israel, sea testigo! Cuando le haya preguntado a mi padre mañana
a esta hora, o el día tercero, si resultare bien para con
13 David, entonces enviaré a ti para hacértelo saber. Pero si mi
padre intentare hacerte mal, Jehová haga así a Jonatán, y aun
le añada, si no te lo hiciere saber y te enviare para que te vayas

441 I Samuel 20. 14–30
en paz. Y esté Jehová contigo, como estuvo con mi padre. Y si 14
yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová, para que no
muera, y no apartarás tu misericordia de mi casa para siem- 15
pre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos
de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea
quitado de la casa de David. Así hizo Jonatán pacto con la 16
casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los
enemigos de David. Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, 17
porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo. Luego le 18
dijo Jonatán: Mañana es nueva luna, y tú serás echado de menos,
porque tu asiento estará vacío. Estarás, pues, tres días, y 19
luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido
el día que ocurrió esto mismo, y esperarás junto a la piedra
de Ezel. Y yo tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejer- 20
citándome al blanco. Luego enviaré al criado, diciéndole: Ve, 21
busca las saetas. Y si dijere al criado: He allí las saetas más
acá de ti, tómalas; tú vendrás, porque paz tienes, y nada malo
hay, vive Jehová. Mas si yo dijere al muchacho así: He allí las 22
saetas más allá de ti; vete, porque Jehová te ha enviado. En 23
cuanto al asunto de que tú y yo hemos hablado, esté Jehová
entre nosotros dos para siempre. David, pues, se escondió en 24
el campo, y cuando llegó la nueva luna, se sentó el rey a comer
pan. Y el rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento 25
junto a la pared, y Jonatán se levantó, y se sentó Abner al
lado de Saúl, y el lugar de David quedó vacío. Mas aquel día 26
Saúl no dijo nada, porque se decía: Le habrá acontecido algo,
y no está limpio; de seguro no está purificado. Al siguiente 27
día, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el
asiento de David quedó vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo:
¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer?
Y Jonatán respondió a Saúl: David me pidió encarecidamen- 28
te que le dejase ir a Belén, diciendo: Te ruego que me dejes 29
ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad, y mi
hermano me lo ha mandado; por lo tanto, si he hallado gracia
en tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos.
Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey. Entonces se 30
encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la
perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo

20. 31–21. 4 I Samuel 442
de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza
31 de tu madre? Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere
sobre la tierra, ni tú estarás firme, ni tu reino. Envía pues,
32 ahora, y tráemelo, porque ha de morir. Y Jonatán respondió
a su padre Saúl y le dijo: ¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho?
33 Entonces Saúl le arrojó una lanza para herirlo; de donde entendió
Jonatán que su padre estaba resuelto a matar a David.
34 Y se levantó Jonatán de la mesa con exaltada ira, y no comió
pan el segundo día de la nueva luna; porque tenía dolor a cau-
35 sa de David, porque su padre le había afrentado. Al otro día,
de mañana, salió Jonatán al campo, al tiempo señalado con
36 David, y un muchacho pequeño con él. Y dijo al muchacho:
Corre y busca las saetas que yo tirare. Y cuando el muchacho
iba corriendo, él tiraba la saeta de modo que pasara más allá
37 de él. Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que
Jonatán había tirado, Jonatán dio voces tras el muchacho, di-
38 ciendo: ¿No está la saeta más allá de ti? Y volvió a gritar
Jonatán tras el muchacho: Corre, date prisa, no te pares. Y
el muchacho de Jonatán recogió las saetas, y vino a su señor.
39 Pero ninguna cosa entendió el muchacho; solamente Jonatán y
40 David entendían de lo que se trataba. Luego dio Jonatán sus
41 armas a su muchacho, y le dijo: Vete y llévalas a la ciudad. Y
luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David del lado
del sur, y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra; y
besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro; y David
42 lloró más. Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos
hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová
esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia,
para siempre. Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la
ciudad.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 19 VERSOS 1 AL 24

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 19 VERSOS 1 AL 24

19 Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para
que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a Da-
2 vid en gran manera, y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi
padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y
3 estate en lugar oculto y escóndete. Y yo saldré y estaré junto
a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre,
4 y te haré saber lo que haya. Y Jonatán habló bien de David
a Saúl su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo
David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque
5 sus obras han sido muy buenas para contigo; pues él tomó su
vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación
a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, peca-
6 rás contra la sangre inocente, matando a David sin causa? Y
escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que

439 I Samuel 19. 7–23
no morirá. Y llamó Jonatán a David, y le declaró todas estas 7
palabras; y él mismo trajo a David a Saúl, y estuvo delante
de él como antes. Después hubo de nuevo guerra; y salió Da- 8
vid y peleó contra los filisteos, y los hirió con gran estrago, y
huyeron delante de él. Y el espíritu malo de parte de Jehová 9
vino sobre Saúl; y estando sentado en su casa tenía una lanza
a mano, mientras David estaba tocando. Y Saúl procuró 10
enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de
delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David
huyó, y escapó aquella noche. Saúl envió luego mensajeros a 11
casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a la mañana.
Mas Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas tu
vida esta noche, mañana serás muerto. Y descolgó Mical a 12
David por una ventana; y él se fue y huyó, y escapó. Tomó 13
luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó
por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió
con la ropa. Y cuando Saúl envió mensajeros para prender 14
a David, ella respondió: Está enfermo. Volvió Saúl a enviar 15
mensajeros para que viesen a David, diciendo: Traédmelo en
la cama para que lo mate. Y cuando los mensajeros entraron, 16
he aquí la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelo
de cabra a su cabecera. Entonces Saúl dijo a Mical: ¿Por qué 17
me has engañado así, y has dejado escapar a mi enemigo? Y
Mical respondió a Saúl: Porque él me dijo: Déjame ir; si no,
yo te mataré. Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel 18
en Ramá, y le d¼o todo lo que Saúl había hecho con él. Y él
y Samuel se fueron y moraron en Naiot. Y fue dado aviso 19
a Saúl, diciendo: He aquí que David está en Naiot en Ramá.
Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, 20
los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban,
y a Samuel que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de
Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron.
Cuando lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales 21
también profetizaron. Y Saúl volvió a enviar mensajeros por
tercera vez, y ellos también profetizaron. Entonces él mismo 22
fue a Ramá; y llegando al gran pozo que está en Secú, preguntó
diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió:
He aquí están en Naiot en Ramá. Y fue a Naiot en Ramá; y 23

19. 24–20. 13 I Samuel 440
también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y
24 profetizando hasta que llegó a Naiot en Ramá. Y él también
se despojó de sus vestidos, y profetizó igualmente delante de
Samuel, y estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche.
De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 18 VERSOS 1 AL30

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 18 VERSOS 1 AL30
18 Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl,
el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó
2 Jonatán como a sí mismo. Y Saúl le tomó aquel día, y no le

437 I Samuel 18. 3–21
dejó volver a casa de su padre. E hicieron pacto Jonatán y 3
David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se 4
quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas
suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. Y salía David 5
a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente.
Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los
ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.
Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de 6
matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de
Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos,
con cánticos de alegría y con instrumentos de música.
Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a 7
sus miles, Y David a sus diez miles. Y se enojó Saúl en gran 8
manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez
miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde 9
aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David. Aconteció al 10
otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl,
y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano
como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano. Y 11
arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared.
Pero David lo evadió dos veces. Mas Saúl estaba temeroso de 12
David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado
de Saúl; por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; 13
y salía y entraba delante del pueblo. Y David se conducía 14
prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él.
Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor 15
de él. Mas todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía 16
y entraba delante de ellos. Entonces dijo Saúl a David: He 17
aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que
me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová. Mas
Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él
la mano de los filisteos. Pero David respondió a Saúl: ¿Quién 18
soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel,
para que yo sea yerno del rey? Y llegado el tiempo en que Me- 19
rab hija de Saúl se había de dar a David, fue dada por mujer
a Adriel meholatita. Pero Mical la otra hija de Saúl amaba 20
a David; y fue dicho a Saúl, y le pareció bien a sus ojos. Y 21
Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea por lazo, y para que

18. 22–19. 6 I Samuel 438
la mano de los filisteos sea contra él. Dijo, pues, Saúl a David
22 por segunda vez: Tú serás mi yerno hoy. Y mandó Saúl a sus
siervos: Hablad en secreto a David, diciéndole: He aquí el rey
te ama, y todos sus siervos te quieren bien; sé, pues, yerno del
23 rey. Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos
de David. Y David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco
ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna
24 estima? Y los criados de Saúl le dieron la respuesta, diciendo:
25 Tales palabras ha dicho David. Y Saúl dijo: Decid así a David:
El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para
que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl
26 pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos. Cuando
sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la
cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que
27 el plazo se cumpliese, se levantó David y se fue con su gente,
y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los
prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse
28 yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer. Pero
Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y
29 que su h¼a Mical lo amaba, tuvo más temor de David; y fue
30 Saúl enemigo de David todos los días. Y salieron a campaña
los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía
más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de
mucha estima su nombre.

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PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 17 VERSOS 1 AL 58

PRIMER LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 17 VERSOS 1 AL 58

Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se con- 17
gregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y
Azeca, en Efes-damim. También Saúl y los hombres de Israel 2
se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en
orden de batalla contra los filisteos. Y los filisteos estaban 3
sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al
otro lado, y el valle entre ellos. Salió entonces del campamen- 4
to de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat,
y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de 5
bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso
de la cota cinco mil siclos de bronce. Sobre sus piernas traía 6
grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. El 7
asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro
de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante
de él. Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, 8
diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla?
¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged
de entre vosotros un hombre que venga contra mí. Si él pudie- 9
re pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros
siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis
nuestros siervos y nos serviréis. Y añadió el filisteo: Hoy 10
yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre
que pelee conmigo. Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras 11
del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo. Y David era 12

17. 13–27 I Samuel 434
hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre
era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este
13 hombre era viejo y de gran edad entre los hombres. Y los tres
hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl a la guerra.
Y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la guerra eran:
Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama;
14 y David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl.
15 Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar
16 las ovejas de su padre en Belén. Venía, pues, aquel filisteo por
la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.
17 Y dijo Isaí a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un
efa de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto
18 al campamento a tus hermanos. Y estos diez quesos de leche
los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están
19 buenos, y toma prendas de ellos. Y Saúl y ellos y todos los de
Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos.
20 Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al
cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había
mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en
21 orden de batalla, y daba el grito de combate. Y se pusieron
en orden de batalla Israel y los filisteos, ejército frente a ejérci-
22 to. Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba
el bagaje, y corrió al ejército; y cuando llegó, preguntó por
23 sus hermanos, si estaban bien. Mientras él hablaba con ellos,
he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos
campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió
de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y
24 las oyó David. Y todos los varones de Israel que veían aquel
25 hombre huían de su presencia, y tenían gran temor. Y cada
uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre
que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le
venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará
su h¼a, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.
26 Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo:
¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare
el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso,
para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?
27 Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así

435 I Samuel 17. 28–44
se hará al hombre que le venciere. Y oyéndole hablar Eliab 28
su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira
contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y a quién
has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu
soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla
has venido. David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No 29
es esto mero hablar? Y apartándose de él hacia otros, pre- 30
guntó de igual manera; y le dio el pueblo la misma respuesta
de antes. Fueron oídas las palabras que David había dicho, y 31
las refirieron delante de Saúl; y él lo hizo venir. Y dijo David 32
a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu
siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No 33
podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú
eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud.
David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de 34
su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún
cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba 35
de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de
la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu 36
siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de
ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Aña- 37
dió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león
y de las garras del oso, él también me librará de la mano de
este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. Y 38
Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un
casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada 39
sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho
la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto,
porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas.
Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del 40
arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía,
y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el 41
filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero
delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo 42
en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer.
Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí 43
con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el 44
filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo

17. 45–18. 2 I Samuel 436
45 y a las bestias del campo. Entonces dijo David al filisteo: Tú
vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en
el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones
46 de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy
en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy
los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias
47 de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y
sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada
y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entrega-
48 rá en nuestras manos. Y aconteció que cuando el filisteo se
levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David
49 se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y
metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra,
y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y
la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro
50 en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e
hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.
51 Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando
la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y
le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su
52 paladín muerto, huyeron. Levantándose luego los de Israel y
los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al
valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de
53 los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón. Y
volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y sa-
54 quearon su campamento. Y David tomó la cabeza del filisteo
y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tien-
55 da. Y cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el
filisteo, dijo a Abner general del ejército: Abner, ¿de quién es
56 hijo ese joven? Y Abner respondió: Vive tu alma, oh rey, que
57 no lo sé. Y el rey dijo: Pregunta de quién es hijo ese joven. Y
cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo
llevó delante de Saúl, teniendo David la cabeza del filisteo en
58 su mano. Y le dijo Saúl: Muchacho, ¿de quién eres hijo? Y
David respondió: Yo soy hijo de tu siervo Isaí de Belén.

Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
Bibles.org.uk, London.

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