Deuteronomio Capitulo 32 Versos 1 al 52

Deuteronomio Capitulo 32 Versos 1 al 52
Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi 32
boca. Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como 2
el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y
como las gotas sobre la hierba; Porque el nombre de Jehová 3
proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya 4
obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios
de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.
La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, Gene- 5
ración torcida y perversa. ¿Así pagáis a Jehová, Pueblo loco 6
e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? Él te hizo y te
estableció. Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los 7
32. 8–25 Deuteronomio 316
años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te de-
8 clarará; A tus ancianos, y ellos te dirán. Cuando el Altísimo
hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos
de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el
9 número de los hijos de Israel. Porque la porción de Jehová es
10 su pueblo; Jacob la heredad que le tocó. Le halló en tierra de
desierto, Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo alrededor,
11 lo instruyó, Lo guardó como a la niña de su ojo. Como el
águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Ex-
12 tiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas, Jehová
13 solo le guió, Y con él no hubo dios extraño. Lo hizo subir
sobre las alturas de la tierra, Y comió los frutos del campo, E
hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal;
14 Mantequilla de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos,
Y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo
15 mejor del trigo; Y de la sangre de la uva bebiste vino. Pero
engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa);
Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la
16 Roca de su salvación. Le despertaron a celos con los dioses
17 ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones. Sacrificaron
a los demonios, y no a Dios; A dioses que no habían conocido,
A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían temido
18 vuestros padres. De la Roca que te creó te olvidaste; Te has
19 olvidado de Dios tu creador. Y lo vio Jehová, y se encendió
20 en ira Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas. Y dijo:
Esconderé de ellos mi rostro, Veré cuál será su fin; Porque son
21 una generación perversa, Hijos infieles. Ellos me movieron a
celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos;
Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es
22 pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata. Porque
fuego se ha encendido en mi ira, Y arderá hasta las profundidades
del Seol; Devorará la tierra y sus frutos, Y abrasará los
23 fundamentos de los montes. Yo amontonaré males sobre ellos;
24 Emplearé en ellos mis saetas. Consumidos serán de hambre, y
devorados de fiebre ardiente Y de peste amarga; Diente de fieras
enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpientes de la
25 tierra. Por fuera desolará la espada, Y dentro de las cámaras
el espanto; Así al joven como a la doncella, Al niño de pecho
317 Deuteronomio 32. 26–46
como al hombre cano. Yo había dicho que los esparciría lejos, 26
Que haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos, De 27
no haber temido la provocación del enemigo, No sea que se
envanezcan sus adversarios, No sea que digan: Nuestra mano
poderosa Ha hecho todo esto, y no Jehová. Porque son nación 28
privada de consejos, Y no hay en ellos entendimiento. ¡Ojalá 29
fueran sabios, que comprendieran esto, Y se dieran cuenta del
fin que les espera! ¿Cómo podría perseguir uno a mil, Y dos 30
hacer huir a diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y
Jehová no los hubiera entregado? Porque la roca de ellos no 31
es como nuestra Roca, Y aun nuestros enemigos son de ello
jueces. Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de 32
los campos de Gomorra; Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas,
Racimos muy amargos tienen. Veneno de serpientes es su 33
vino, Y ponzoña cruel de áspides. ¿No tengo yo esto guarda- 34
do conmigo, Sellado en mis tesoros? Mía es la venganza y la 35
retribución; A su tiempo su pie resbalará, Porque el día de su
aflicción está cercano, Y lo que les está preparado se apresura.
Porque Jehová juzgará a su pueblo, Y por amor de sus siervos 36
se arrepentirá, Cuando viere que la fuerza pereció, Y que no
queda ni siervo ni libre. Y dirá: ¿Dónde están sus dioses, La 37
roca en que se refugiaban; Que comían la grosura de sus sa- 38
crificios, Y bebían el vino de sus libaciones? Levántense, que
os ayuden Y os defiendan. Ved ahora que yo, yo soy, Y no 39
hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero,
y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano. Porque 40
yo alzaré a los cielos mi mano, Y diré: Vivo yo para siempre,
Si afilare mi reluciente espada, Y echare mano del juicio, Yo 41
tomaré venganza de mis enemigos, Y daré la retribución a los
que me aborrecen. Embriagaré de sangre mis saetas, Y mi 42
espada devorará carne; En la sangre de los muertos y de los
cautivos, En las cabezas de larga cabellera del enemigo. Ala- 43
bad, naciones, a su pueblo, Porque él vengará la sangre de sus
siervos, Y tomará venganza de sus enemigos, Y hará expiación
por la tierra de su pueblo. Vino Moisés y recitó todas las pa- 44
labras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de
Nun. Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo 45
Israel; y les d¼o: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras 46
32. 47–33. 11 Deuteronomio 318
que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos,
a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley.
47 Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de
esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde
48 vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. Y habló
49 Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo: Sube a este monte
de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab
que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo
50 doy por heredad a los hijos de Israel; y muere en el monte
al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como murió Aarón
51 tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo; por
cuanto pecasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en
las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no
52 me santificasteis en medio de los hijos de Israel. Verás, por
tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra
que doy a los hijos de Israel.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 31 Versos 1 al 30

Deuteronomio Capitulo 31 Versos 1 al 30
Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, y les dijo: 31, 2
Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir
ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este
Jordán. Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a 3
estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que
pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. Y hará Jehová 4
con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos,
y con su tierra, a quienes destruyó. Y los entregará Jehová 5
delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que
os he mandado. Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni ten- 6
gáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo;
no te dejará, ni te desamparará. Y llamó Moisés a Josué, y le 7
31. 8–20 Deuteronomio 314
dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque
tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus
8 padres que les daría, y tú se la harás heredar. Y Jehová va delante
de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará;
9 no temas ni te intimides. Y escribió Moisés esta ley, y la dio a
los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de
10 Jehová, y a todos los ancianos de Israel. Y les mandó Moisés,
diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión,
11 en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a
presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere,
leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.
12 Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus
extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y
aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir
13 todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron,
oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos
los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el
14 Jordán, para tomar posesión de ella. Y Jehová dijo a Moisés:
He aquí se ha acercado el día de tu muerte; llama a Josué, y
esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo.
Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de
15 reunión. Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna
de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del
16 tabernáculo. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir
con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los
dioses ajenos de la tierra adónde va para estar en medio de
ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con
17 él; y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré,
y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y
vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel
día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios
18 en medio de mí? Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en
aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haber-
19 se vuelto a dioses ajenos. Ahora pues, escribíos este cántico,
y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para
que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.
20 Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la
cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán;
 315 Deuteronomio 31. 21–32. 7
y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e
invalidarán mi pacto. Y cuando les vinieren muchos males y 21
angustias, entonces este cántico responderá en su cara como
testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes;
porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que
los introduzca en la tierra que juré darles. Y Moisés escribió 22
este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel. Y dio 23
orden a Josué hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate, pues
tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré,
y yo estaré contigo. Y cuando acabó Moisés de escribir las 24
palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes 25
Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová,
diciendo: Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca 26
del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra
ti. Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí 27
que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová;
¿cuánto más después que yo haya muerto? Congregad a mí 28
todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales,
y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos
contra ellos a los cielos y a la tierra. Porque yo sé que después 29
de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del
camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los
postreros días, por haber hecho mal ante los ojos de Jehová,
enojándole con la obra de vuestras manos. Entonces habló 30
Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras
de este cántico hasta acabarlo.
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Deuteronomio Capitulo 30 Versos 1 al 20

Deuteronomio Capitulo 30 Versos 1 al 20
30 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas
cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti,
y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te
2 hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová
tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te
mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda
3 tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá
misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pue-
4 blos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. Aun cuando
tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay
debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá
5 te tomará; y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que
heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multi-
6 plicará más que a tus padres. Y circuncidará Jehová tu Dios
tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames
a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a
7 fin de que vivas. Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones
sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te
8 persiguieron. Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás
por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.
9 Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos,
en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto
de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre
10 ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres, cuando
obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus
mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley;
313 Deuteronomio 30. 11–31. 7
cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y
con toda tu alma. Porque este mandamiento que yo te ordeno 11
hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en 12
el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo,
y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni 13
está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por
nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin
de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, 14
en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he 15
puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;
porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes 16
en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y
sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu
Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión
de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te 17
dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,
yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis 18
vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán,
para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo 19
por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la
vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la
vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová 20
tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es
vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites
sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac
y Jacob, que les había de dar.
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Deuteronomio Capitulo 29 Versos 1 al 29

Deuteronomio Capitulo 29 Versos 1 al 29
29 Éstas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés
que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab,
2 además del pacto que concertó con ellos en Horeb. Moisés,
pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo
lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra
de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra,
3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las
4 grandes maravillas. Pero hasta hoy Jehová no os ha dado co-
5 razón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. Y
yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos
no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha
6 envejecido sobre vuestro pie. No habéis comido pan, ni bebisteis
vino ni sidra; para que supierais que yo soy Jehová vuestro
7 Dios. Y llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón
y Og rey de Basán delante de nosotros para pelear, y los derro-
8 tamos; y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubén
9 y a Gad y a la media tribu de Manasés. Guardaréis, pues,
las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que
10 prosperéis en todo lo que hiciereis. Vosotros todos estáis hoy
311 Deuteronomio 29. 11–24
en presencia de Jehová vuestro Dios; los cabezas de vuestras
tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones
de Israel; vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros 11
que habitan en medio de tu campamento, desde el que corta
tu leña hasta el que saca tu agua; para que entres en el pac- 12
to de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios
concierta hoy contigo, para confirmarte hoy como su pueblo, 13
y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha
dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este jura- 14
mento, sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros 15
delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí
hoy con nosotros. Porque vosotros sabéis cómo habitamos en 16
la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de
las naciones por las cuales habéis pasado; y habéis visto sus 17
abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro,
que tienen consigo. No sea que haya entre vosotros varón o 18
mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová
nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no
sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y
ajenjo, y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él 19
se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande
en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez
quite la sed. No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces 20
humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se
asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová
borrará su nombre de debajo del cielo; y lo apartará Jehová 21
de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las
maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley. Y dirán 22
las generaciones venideras, vuestros hijos que se levanten después
de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras,
cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades
de que Jehová la habrá hecho enfermar (azufre y sal, abrasa- 23
da toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá
en ella hierba alguna, como sucedió en la destrucción de Sodoma
y de Gomorra, de Adma y de Zeboim, las cuales Jehová
destruyó en su furor y en su ira); más aún, todas las naciones 24
dirán: ¿Por qué hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Qué significa
29. 25–30. 10 Deuteronomio 312
25 el ardor de esta gran ira? Y responderán: Por cuanto dejaron
el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que él concertó
26 con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto, y fueron y
sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no
27 conocían, y que ninguna cosa les habían dado. Por tanto, se
encendió la ira de Jehová contra esta tierra, para traer sobre
28 ella todas las maldiciones escritas en este libro; y Jehová los
desarraigó de su tierra con ira, con furor y con grande indig-
29 nación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve. Las cosas
secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas
son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que
cumplamos todas las palabras de esta ley.
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Deuteronomio Capitulo 28 Versos 35 al 68

Deuteronomio Capitulo 28 Versos 35 al 68
Y enloquecerás a causa
35 de lo que verás con tus ojos. Te herirá Jehová con maligna
pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu
36 pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. Jehová te
llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que
no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos,
37 al palo y a la piedra. Y serás motivo de horror, y servirás de
refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará
38 Jehová. Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco,
39 porque la langosta lo consumirá. Plantarás viñas y labrarás,
pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se
40 las comerá. Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te
41 ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá. Hijos e
hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautive-
42 rio. Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos
43 por la langosta. El extranjero que estará en medio de ti se
44 elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. Él te
prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y
45 tú serás por cola. Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones,
y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por
cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para
guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;
46 y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia
47 para siempre. Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con
alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las
309 Deuteronomio 28. 48–62
cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová 48
contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta
de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello,
hasta destruirte. Jehová traerá contra ti una nación de lejos, 49
del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya
lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá res- 50
peto al anciano, ni perdonará al niño; y comerá el fruto de 51
tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te
dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los
rebaños de tus ovejas, hasta destruirte. Pondrá sitio a todas 52
tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados
en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus
ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.
Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus 53
hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con
que te angustiará tu enemigo. El hombre tierno en medio de 54
ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y
a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren;
para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él 55
comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el
apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.
La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de 56
su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y
ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo,
a su hija, al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus 57
hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia
de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo
te oprimirá en tus ciudades. Si no cuidares de poner por obra 58
todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro,
temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS,
entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las 59
plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y
enfermedades malignas y duraderas; y traerá sobre ti todos 60
los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán.
Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está 61
escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta
que seas destruido. Y quedaréis pocos en número, en lugar de 62
haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto
28. 63–29. 10 Deuteronomio 310
63 no obedecisteis a la voz de Jehová tu Dios. Así como Jehová
se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará
Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de
sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.
64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo
de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses
ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.
65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu
pie tendrá reposo; pues allí te dará Jehová corazón temeroso,
66 y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma; y tendrás tu
vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso
67 de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida. Por
la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde
dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de
tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán
68 tus ojos. Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el
camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis
vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no
habrá quien os compre.
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Deuteronomio Capitulo 28 Versos 1 al 34

Deuteronomio Capitulo 28 Versos 1 al 34
28 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu
Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos
que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará
2 sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas
estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu
3 Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de
tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
5, 6 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito se-
7 rás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus
enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán
8 contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová
te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello
en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que
9 Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo
suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamien-
10 tos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán
todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invo
307 Deuteronomio 28. 11–29
cado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar 11
en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y
en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres
que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, 12
para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir
toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú
no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por 13
cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres
los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno
hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de 14
todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra,
para ir tras dioses ajenos y servirles. Pero acontecerá, 15
si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir
todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy,
que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.
Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Mal- 16, 17
dita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de 18
tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños
de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en 19
tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto 20
y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que
seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus
obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre 21
ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras
para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de 22
fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad
repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.
Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la 23
tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia 24
a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti
hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de 25
tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete
caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los
reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda 26
ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.
Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con 27
sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te 28
herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás 29
28. 30–47 Deuteronomio 308
a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás
prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado
30 todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con
mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no ha-
31 bitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. Tu buey
será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno
será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus
ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las
32 rescate. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo,
y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no
33 habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y de todo tu
trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino opri-
34 mido y quebrantado todos los días.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
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Deuteronomio Capitulo 27 Versos 1 al 26

Deuteronomio Capitulo 27 Versos 1 al 26
Ordenó Moisés, con los ancianos de Israel, al pueblo, di- 27
ciendo: Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo
hoy. Y el día que pases el Jordán a la tierra que Jehová 2
tu Dios te da, levantarás piedras grandes, y las revocarás con
cal; y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando 3
hayas pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te
da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová el Dios de tus
padres te ha dicho. Cuando, pues, hayas pasado el Jordán, le- 4
vantarás estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal,
y las revocarás con cal; y edificarás allí un altar a Jehová 5
tu Dios, altar de piedras; no alzarás sobre ellas instrumento
de hierro. De piedras enteras edificarás el altar de Jehová tu 6
Dios, y ofrecerás sobre él holocausto a Jehová tu Dios; y sa- 7
crificarás ofrendas de paz, y comerás allí, y te alegrarás delante
de Jehová tu Dios. Y escribirás muy claramente en las piedras 8
todas las palabras de esta ley. Y Moisés, con los sacerdotes 9
levitas, habló a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha,
oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de Jehová tu Dios.
Oirás, pues, la voz de Jehová tu Dios, y cumplirás sus man- 10
damientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy. Y mandó 11
Moisés al pueblo en aquel día, diciendo: Cuando hayas pasado 12
el Jordán, éstos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir
al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín. Y és- 13
tos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar la maldición:
Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí. Y hablarán los 14
levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz: Maldito 15
27. 16–28. 10 Deuteronomio 306
el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación
a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en
16 oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén. Maldito el
que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pue-
17 blo: Amén. Maldito el que redujere el límite de su prójimo.
18 Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que hiciere errar al
19 ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el
que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la
20 viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que se acostare
con la mujer de su padre, por cuanto descubrió el regazo
21 de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que se
ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén.
22 Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre,
23 o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el
que se acostare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén.
24 Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo
25 el pueblo: Amén. Maldito el que recibiere soborno para quitar
26 la vida al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el
que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y
dirá todo el pueblo: Amén.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 26 Versos 1 al 19

Deuteronomio Capitulo 26 Versos 1 al 19
26 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da
2 por herencia, y tomes posesión de ella y la habites, entonces
tomarás de las primicias de todos los frutos que sacares de la
tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta,
e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar
3 allí su nombre. Y te presentarás al sacerdote que hubiere en
aquellos días, y le dirás: Declaro hoy a Jehová tu Dios, que he
entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos
4 daría. Y el sacerdote tomará la canasta de tu mano, y la pon-
5 drá delante del altar de Jehová tu Dios. Entonces hablarás y
dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a punto de perecer
fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos
hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte
6 y numerosa; y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron,
7 y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a
Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz,
8 y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y
Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo exten-
9 dido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos
trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y
10 miel. Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la
tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová
11 tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios. Y te alegrarás
en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu
casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de
12 ti. Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en
el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al
extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas,
13 y se saciarán. Y dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado
lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al
extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que
me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me
14 he olvidado de ellos. No he comido de ello en mi luto, ni he
gastado de ello estando yo inmundo, ni de ello he ofrecido a los
muertos; he obedecido a la voz de Jehová mi Dios, he hecho
15 conforme a todo lo que me has mandado. Mira desde tu morada
santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la
305 Deuteronomio 26. 16–27. 15
tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra
que fluye leche y miel. Jehová tu Dios te manda hoy que cum- 16
plas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por
obra con todo tu corazón y con toda tu alma. Has declarado 17
solemnemente hoy que Jehová es tu Dios, y que andarás en
sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y
sus decretos, y que escucharás su voz. Y Jehová ha declarado 18
hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión, como te
lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos;
a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor 19
y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu
Dios, como él ha dicho.
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Deuteronomio Capitulo 25 Versos 1 al 19

Deuteronomio Capitulo 25 Versos 1 al 19
25 Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para
que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y conde-
303 Deuteronomio 25. 2–19
narán al culpable. Y si el delincuente mereciere ser azotado, 2
entonces el juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su
presencia; según su delito será el número de azotes. Se po- 3
drá dar cuarenta azotes, no más; no sea que, si lo hirieren con
muchos azotes más que éstos, se sienta tu hermano envilecido
delante de tus ojos. No pondrás bozal al buey cuando trillare. 4
Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, 5
y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con
hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su
mujer, y hará con ella parentesco. Y el primogénito que ella 6
diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para
que el nombre de éste no sea borrado de Israel. Y si el hom- 7
bre no quisiere tomar a su cuñada, irá entonces su cuñada a
la puerta, a los ancianos, y dirá: Mi cuñado no quiere suscitar
nombre en Israel a su hermano; no quiere emparentar conmigo.
Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y 8
hablarán con él; y si él se levantare y dijere: No quiero tomarla,
se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos, y 9
le quitará el calzado del pie, y le escupirá en el rostro, y hablará
y dirá: Así será hecho al varón que no quiere edificar la casa
de su hermano. Y se le dará este nombre en Israel: La casa 10
del descalzado. Si algunos riñeren uno con otro, y se acercare 11
la mujer de uno para librar a su marido de mano del que le
hiere, y alargando su mano asiere de sus partes vergonzosas,
le cortarás entonces la mano; no la perdonarás. No tendrás en 12, 13
tu bolsa pesa grande y pesa chica, ni tendrás en tu casa efa 14
grande y efa pequeño. Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal 15
y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la
tierra que Jehová tu Dios te da. Porque abominación es a Je- 16
hová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace
injusticia. Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el ca- 17
mino, cuando salías de Egipto; de cómo te salió al encuentro 18
en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles
que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado;
y no tuvo ningún temor de Dios. Por tanto, cuando Jehová 19
tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor, en
la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la
poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no
26. 1–15 Deuteronomio 304
lo olvides.
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Deuteronomio Capitulo 24 Versos 1 al 22

Deuteronomio Capitulo 24 Versos 1 al 22
Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le 24
agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le
escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la
despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse 2
con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le es- 3
cribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la
despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre
que la tomó por mujer, no podrá su primer marido, que la 4
despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que
fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no
has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni 5
en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un
año, para alegrar a la mujer que tomó. No tomarás en prenda 6
24. 7–25. 1 Deuteronomio 302
la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque sería
7 tomar en prenda la vida del hombre. Cuando fuere hallado
alguno que hubiere hurtado a uno de sus hermanos los h¼os de
Israel, y le hubiere esclavizado, o le hubiere vendido, morirá
8 el tal ladrón, y quitarás el mal de en medio de ti. En cuanto
a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente
y hacer según todo lo que os enseñaren los sacerdotes levitas;
9 según yo les he mandado, así cuidaréis de hacer. Acuérdate
de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino, después
10 que salisteis de Egipto. Cuando entregares a tu prójimo alguna
cosa prestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda.
11 Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará la
12 prenda. Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás retenien-
13 do aún su prenda. Sin falta le devolverás la prenda cuando el
sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga;
14 y te será justicia delante de Jehová tu Dios. No oprimirás al
jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los
extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades.
15 En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo;
pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame
16 contra ti a Jehová, y sea en ti pecado. Los padres no morirán
por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá
17 por su pecado. No torcerás el derecho del extranjero ni del
18 huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda, sino que
te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató
Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.
19 Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla
en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero,
para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga
20 Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Cuando sacudas
tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de
ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.
21 Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para
22 el extranjero, para el huérfano y para la viuda. Y acuérdate
que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando
que hagas esto.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 23 Versos 1 al 25

Deuteronomio Capitulo 23 Versos 1 al 25
23 No entrará en la congregación de Jehová el que tenga magu-
2 llados los testículos, o amputado su miembro viril. No entrará
bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta la décima ge-
3 neración no entrarán en la congregación de Jehová. No entrará
amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta
la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación
4 de Jehová para siempre, por cuanto no os salieron a recibir
con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque
alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en
5 Mesopotamia, para maldecirte. Mas no quiso Jehová tu Dios
oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en
6 bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. No procurarás
7 la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre. No
aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrece-
8 rás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra. Los hijos
que nacieren de ellos, en la tercera generación entrarán en la
9 congregación de Jehová. Cuando salieres a campaña contra
10 tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala. Si hubiere en
medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna
impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento,
11 y no entrará en él. Pero al caer la noche se lavará con agua, y
cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamen-
12 to. Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;
13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres
allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás
14 tu excremento; porque Jehová tu Dios anda en medio de tu
campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos de
301 Deuteronomio 23. 15–24. 6
lante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para
que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo. 15
Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en 16
alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás.
No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita 17
de entre los hijos de Israel. No traerás la paga de una ramera 18
ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún
voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como
lo otro. No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni 19
interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir
interés. Del extraño podrás exigir interés, más de tu hermano 20
no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra
de tus manos en la tierra adónde vas para tomar posesión de
ella. Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagar- 21
lo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y
sería pecado en ti. Mas cuando te abstengas de prometer, no 22
habrá en ti pecado. Pero lo que hubiere salido de tus labios, 23
lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová
tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu
boca. Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer 24
uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto. Cuando en- 25
tres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu
mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 22 Versos 1 al 30

Deuteronomio Capitulo 22 Versos 1 al 30
22 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero,
2 no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano. Y si tu
hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en
tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se
3 lo devolverás. Así harás con su asno, así harás también con
su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que
4 se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda. Si
vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino,
5 no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo. No vestirá la
mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer;
porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto
6 hace. Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en
cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la
madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás
7 la madre con los hijos. Dejarás ir a la madre, y tomarás los
299 Deuteronomio 22. 8–25
pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.
Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para 8
que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere
alguno. No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea 9
que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el
fruto de la viña. No ararás con buey y con asno juntamente. 10
No vestirás ropa de lana y lino juntamente. Te harás flecos 11, 12
en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras. Cuando 13
alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la
aborreciere, y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: 14
A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán 15
las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la
ciudad, en la puerta; y dirá el padre de la joven a los ancianos: 16
Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece; y he 17
aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No
he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la
virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de
los ancianos de la ciudad. Entonces los ancianos de la ciudad 18
tomarán al hombre y lo castigarán; y le multarán en cien 19
piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por
cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la
tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días.
Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la 20
joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, 21
y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto
hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás
el mal de en medio de ti. Si fuere sorprendido alguno acostado 22
con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre
que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás
el mal de Israel. Si hubiere una muchacha virgen desposada 23
con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con
ella; entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y 24
los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la
ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo;
así quitarás el mal de en medio de ti. Mas si un hombre hallare 25
en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre,
acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó
22. 26–23. 14 Deuteronomio 300
26 con ella; mas a la joven no le harás nada; no hay en ella
culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra
27 su prójimo y le quita la vida, así es en este caso. Porque él
la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo
28 quien la librase. Cuando algún hombre hallare a una joven
virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con
29 ella, y fueren descubiertos; entonces el hombre que se acostó
con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y
ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir
30 en todos sus días. Ninguno tomará la mujer de su padre, ni
profanará el lecho de su padre.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 21 Versos 1 al 23

Deuteronomio Capitulo 21 Versos 1 al 23
Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la po- 21
seas, fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no
se supiere quién lo mató, entonces tus ancianos y tus jueces 2
saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están
alrededor del muerto. Y los ancianos de la ciudad más cer- 3
cana al lugar donde fuere hallado el muerto, tomarán de las
vacas una becerra que no haya trabajado, que no haya llevado
yugo; y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a 4
un valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado,
y quebrarán la cerviz de la becerra allí en el valle. Entonces 5
vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos escogió Jehová
tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en el nombre
de Jehová; y por la palabra de ellos se decidirá toda disputa y
toda ofensa. Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al 6
lugar donde fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre
la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle; y protesta- 7
rán y dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre,
ni nuestros ojos lo han visto. Perdona a tu pueblo Israel, al 8
cual redimiste, oh Jehová; y no culpes de sangre inocente a tu
pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada. Y tú quitarás la 9
culpa de la sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres
lo que es recto ante los ojos de Jehová. Cuando salieres a la 10
guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregare en
tu mano, y tomares de ellos cautivos, y vieres entre los cauti- 11
vos a alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para
ti por mujer, la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, 12
y cortará sus uñas, y se quitará el vestido de su cautiverio, 13
y se quedará en tu casa; y llorará a su padre y a su madre
un mes entero; y después podrás llegarte a ella, y tú serás su
marido, y ella será tu mujer. Y si no te agradare, la deja- 14
rás en libertad; no la venderás por dinero, ni la tratarás como
esclava, por cuanto la humillaste. Si un hombre tuviere dos 15
21. 16–22. 7 Deuteronomio 298
mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la
aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere
16 de la aborrecida; en el día que hiciere heredar a sus hijos lo
que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo
de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es
17 el primogénito; mas al hijo de la aborrecida reconocerá como
primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a
cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor,
18 y suyo es el derecho de la primogenitura. Si alguno tuviere
un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su
padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les
19 obedeciere; entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo
sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar
20 donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro
hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glo-
21 tón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo
apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y
22 todo Israel oirá, y temerá. Si alguno hubiere cometido algún
crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en
23 un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el
madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito
por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová
tu Dios te da por heredad.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
ANTIGUA VERSIÓN DE CASIODORO DE REINA (1569)
REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602)
OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Reina-Valera 1960
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Deuteronomio Capitulo 20 Versos 1 al 20

Deuteronomio Capitulo 20 Versos 1 al  20
Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres 20
caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas
20. 2–19 Deuteronomio 296
temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te
2 sacó de tierra de Egipto. Y cuando os acerquéis para com-
3 batir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, y
les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra
vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni
4 os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque
Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros
5 contra vuestros enemigos, para salvaros. Y los oficiales hablarán
al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la
ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en
6 la batalla, y algún otro la estrene. ¿Y quién ha plantado viña,
y no ha disfrutado de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea
7 que muera en la batalla, y algún otro la disfrute. ¿Y quién se
ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase
a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la tome.
8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es
hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y
no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo.
9 Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces
los capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del
10 pueblo. Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le
11 intimarás la paz. Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el
pueblo que en ella fuere hallado te será tributario, y te servirá.
12 Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra contigo,
13 entonces la sitiarás. Luego que Jehová tu Dios la entregue en
14 tu mano, herirás a todo varón suyo a filo de espada. Solamente
las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que
haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y comerás
del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entre-
15 gó. Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti,
16 que no sean de las ciudades de estas naciones. Pero de las
ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por here-
17 dad, ninguna persona dejarás con vida, sino que los destruirás
completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al
18 heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado; para
que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que
ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra Jehová vues-
19 tro Dios. Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella
297 Deuteronomio 20. 20–21. 15
muchos días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo
hacha en ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás,
porque el árbol del campo no es hombre para venir contra ti
en el sitio. Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás 20
destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad
que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.
Fuente: LA SANTA BIBLIA
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Deuteronomio Capitulo 19 Versos 1 al 21

Deuteronomio Capitulo 19 Versos 1 al 21
19 Cuando Jehová tu Dios destruya a las naciones cuya tierra
Jehová tu Dios te da a ti, y tú las heredes, y habites en sus
2 ciudades, y en sus casas; te apartarás tres ciudades en medio
de la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas.
3 Arreglarás los caminos, y dividirás en tres partes la tierra que
Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que todo homi-
4 cida huya allí. Y éste es el caso del homicida que huirá allí, y
vivirá: aquel que hiriere a su prójimo sin intención y sin haber
5 tenido enemistad con él anteriormente; como el que fuere con
su prójimo al monte a cortar leña, y al dar su mano el golpe
con el hacha para cortar algún leño, saltare el hierro del cabo,
y diere contra su prójimo y éste muriere; aquél huirá a una de
295 Deuteronomio 19. 6–20. 1
estas ciudades, y vivirá; no sea que el vengador de la sangre, 6
enfurecido, persiga al homicida, y le alcance por ser largo el
camino, y le hiera de muerte, no debiendo ser condenado a
muerte por cuanto no tenía enemistad con su prójimo anteriormente.
Por tanto yo te mando, diciendo: Separarás tres 7
ciudades. Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como 8
lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar
a tus padres, siempre y cuando guardares todos estos manda- 9
mientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que
ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días;
entonces añadirás tres ciudades más a estas tres, para que 10
no sea derramada sangre inocente en medio de la tierra que
Jehová tu Dios te da por heredad, y no seas culpado de derramamiento
de sangre. Pero si hubiere alguno que aborreciere 11
a su prójimo y lo acechare, y se levantare contra él y lo hiriere
de muerte, y muriere; si huyere a alguna de estas ciudades,
entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de 12
allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre para
que muera. No le compadecerás; y quitarás de Israel la sangre 13
inocente, y te irá bien. En la heredad que poseas en la tierra 14
que Jehová tu Dios te da, no reducirás los límites de la propiedad
de tu prójimo, que fijaron los antiguos. No se tomará 15
en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito
ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa
cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá
la acusación. Cuando se levantare testigo falso contra 16
alguno, para testificar contra él, entonces los dos litigantes se 17
presentarán delante de Jehová, y delante de los sacerdotes y
de los jueces que hubiere en aquellos días. Y los jueces inqui- 18
rirán bien; y si aquel testigo resultare falso, y hubiere acusado
falsamente a su hermano, entonces haréis a él como él pensó 19
hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti. Y 20
los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer más
una maldad semejante en medio de ti. Y no le compadecerás; 21
vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano,
pie por pie
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PRIMER LIBRO DE LOS REYES CAPITULO 4 VERSOS 1 AL 34

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